El
evangelio según Juan
Copyright,
1995
By Wayne Partain
Derechos
Reservados
Versiones
bíblicas citadas
El
texto de Juan, Versión Valera Revisada (1960)
La
Biblia de las Américas (LBLA)
La
Versión Valera Revisada(1977)
Versión
Moderna (VM)
Versión
Hispano-americana (VHA)
Versión
Latinoaméricana (VLA)
La
Traducción del Nuevo Mundo (TNM)
Léxicos,
diccionarios y Word Studies citados
Greek-English
Lexicon of the New Testament por Grimm-Thayer (G-T)
A
Greek-English Lexicon of the N. T. por Bauer-Arndt-Gingrich
(A-G)
Nuevo
Testamento Interlineal Griego-Español, por Francisco Lacueva
(FL)
Word
Studies in the New Testament por Marvin Vincent (MV)
Diccionario
expositivo de palabras del N. T. por W. E. Vine (WEV)
Imágenes
verbales en el Nuevo Testamento por A. T. Robertson (ATV)
Pequeño
Larousse por Ramón García-Pelayo y Gross (Larousse)
The
Expositor's Greek Testament por Marcus Dods (MD)
The
Vocabulary of the Greek Testament por Moulton-Milligan
(MM)
Comentarios
citados
The
Fourfold Gospel por J. W. McGarvey (JWM)
Commentary
on New Testament por H. A. W. Meyer (HAWM)
Comentario
exegético y explicativo de la Biblia por Jamieson, Fausset y Brown
(JFB)
Notes
on the New Testament por Albert Barnes (AB)
El
Nuevo Testamento comentado por William Barclay (WB)
Commentary
and Critical Notes por Adam Clarke (AC)
Comentario
del Nuevo Testamento por L. Bonnet y A. Schroeder (B-S)
The
Living Word Commentary por Frank Pack (FP)
Comentario
del Nuevo Testamento por Guillermo Hendriksen (GH)
The
Gospel of Belief por Robert Harkrider (RH)
New
Testament Commentaries por Guy N. Wood (GNW)
That
You May Believe por Homer Hailey (HH)
A
Commentary on the Gospel of John por David Lipscomb (DL), C. E. W. Dorris
(CEWD)
The
Gospel of John por Paul T. Butler (PTB)
American
Commentary on N. T. por Alvah Hovey (AH)
Exposition
of Gospel of John por A. W. Pink (AWP)
The
Gospel According to John por H. W. Watkins (HWW)
Interpretation
of John's Gospel por R. C. H. Lenski (RCHL)
Life
and Times of Jesus the Messiah por A. Edersheim (AE)
A
Commentary on John por B. W. Johnson (BWJ)
The
Gospel of John por C. R. Erdman (CRE)
According
to John por F. L. Cox (FLC)
Commentary
on John por J. B. Coffman (JBC)
Commentary
on John's Gospel por F. L. Godet (FLG)
Commentary
on the Holy Scriptures por J. P. Lange (JPL)
Commentary
on the Whole Bible por Matthew Henry (MH)
Introducción
Un
evangelio diferente y único
Desde luego, los cuatro Evangelios son uno y hay
perfecta consonancia entre ellos, pero el Evangelio según Juan es diferente y
único. No es una biografía de Cristo, sino una selección de sus señales, obras y
enseñanza, junto con el testimonio de muchas personas, que confirman que El es
el Hijo de Dios (Dios el Hijo).
Los cuatro
Evangelios registran el ministerio de Jesucristo, y concluyen con la narración
detallada de su muerte, sepultura y resurrección. Fueron escritos para producir
la fe salvadora en Cristo, como Juan afirma con toda claridad (20:30, 31). En
lugar de repetir los detalles del nacimiento de Jesús de una virgen, Juan
escribe un prólogo solemne que enfáticamente afirma la Deidad de Cristo
(1:1-18).
Los cuatro hablan
de Juan el bautista, pero los Sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) presentan los
detalles de su nacimiento, ministerio y mensaje (el arrepentimiento y el
bautismo para perdón de los pecados), pero para el cuarto Evangelio lo
importante era el testimonio de Juan:
"He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (1:29, 36), y que a
pesar de su propia popularidad, el bautista enfatizaba que él no era el Cristo,
sino sólo la voz que clamaba en el desierto (1:23).
Los Sinópticos
enfatizan la obra de Jesús en Galilea, mientras que Juan se concentra en su
enseñanza y obra en Judea y en Jerusalén. La lectura de los Sinópticos no revela
cuánto tiempo duró el ministerio de Jesús, pero Juan se refiere a las sucesivas
Pascuas para marcar su duración. Es probable que la fiesta de Jn. 5:1 fue otra
Pascua y si así fue, el ministerio de Jesús duró más de tres años. (Algunos
dudan que esta fiesta haya sido la Pascua, pero véase Notas sobre este
texto).
Juan no repite
los milagros de echar fuera demonios y de limpiar a los leprosos, pero registra
algunos milagros omitidos por los otros: la sanidad del paralítico de Betesda,
la sanidad del hombre que nació ciego, y la resurrección de Lázaro. No sólo
omitió el nacimiento de Jesús de una virgen, sino también las tentaciones (Mat.
4), la transfiguración, la institución de la cena del Señor, y su agonía en
Getsemaní.
Sólo Juan narra
los discursos de Jesús con Nicodemo y la mujer samaritana, y los discursos sobre
el pan de vida, el Buen Pastor, la Vid y los sarmientos, los dichos "Yo soy", la
explicación detallada de la venida (y el propósito de la venida) del Espíritu
Santo.
Juan es el que
nos dice que Cristo vino para revelar al Padre y que, por eso, el ver a Jesús
era ver al Padre (8:19; 12:45; 14:9). Juan nos dice que Cristo era igual a Dios
(5:18) y que debemos honrarle como honramos al Padre
(5:23).
El autor
Afirmamos con
toda confianza que el apóstol Juan, hijo de Zebedeo, era el autor del cuarto
Evangelio. Los Sinópticos dicen que los hijos de Zebedeo eran pescadores, y que
Jesús los llamó para ser sus apóstoles y les dio el apodo de "Hijos del trueno"
(Mar. 3:17). En tres ocasiones Jesús escogió a estos dos -- junto con Pedro --
para acompañarle (cuando levantó a la hija de Jairo, cuando fue al monte para
ser transfigurado y cuando estuvo en Getsemaní).
Jn. 21:24 dice,
"Este es el discípulo que da testimonio de esta cosas, y escribió estas cosas".
¿Cuál de ellos? "Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el
mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor,
¿quién es el que te ha de entregar?" (21:20). Es muy obvio que el que "escribió
estas cosas" es "el discípulo a quien amaba Jesús". Este versículo confirma que
"el discípulo a quien amaba Jesús" era uno de los apóstoles (porque los doce
apóstoles estuvieron con Jesús en la última cena), y seguramente si era "el
discípulo a quien amaba Jesús", era uno de los tres escogidos, Pedro, Santiago y
Juan, Mat. 17:1; 26:37; Luc. 8:51. Al hablar de los otros apóstoles Juan
especifica el nombre de ellos; por lo tanto, la única conclusión lógica es que
esta descripción se puede aplicar sólo a él. Juan se refiere a sí mismo seis
veces en este libro como "el discípulo a quien amaba Jesús" (13:23-26; 19:25-27;
20:2-10; 21:7; 21:20-23; 21:24). El autor del libro y Pedro eran íntimos amigos
(1:41; 13:24; 18:15; 20:2; 21:7; Hech. 3:1; 8:14).
Propósito
Juan nos dice
explícitamente por qué escribió este libro (20:30, 31). Para producir fe en
Cristo Juan presenta el testimonio de Juan el bautista, el testimonio del Padre,
el testimonio de las obras de Cristo, el testimonio de las Escrituras (el
testimonio de Moisés), el testimonio de amigos (discípulos), el testimonio de
enemigos, y aun el testimonio de los neutrales y confusos, para convencer al
lector sincero (Luc. 8:15) de la Deidad de Cristo.
Escoge siete señales para producir fe en Cristo
(2:1-11, Jesús convierte el agua en vino; 4:43-54, sana al hijo de un noble;
5:1-18, sana al paralítico de Betesda; 6:1-13, alimenta a los cinco mil; 6:19,
anda sobre el mar; 9: sana a un ciego de nacimiento; 11: levanta a Lázaro de
entre los muertos).
Desde luego, el
milagro más estupendo de todos fue la resurrección de Cristo mismo de entre los
muertos el tercer día como El había dicho (y como las Escrituras habían dicho).
Los cuatro Evangelios dan amplia evidencia de este milagro que es la base de
nuestra fe y esperanza en cuanto a nuestra salvación y nuestra propia
resurrección.
Pero Juan
convence al lector no sólo por medio de los hechos (señales, obras) de Jesús,
sino también por medio de su maravillosa enseñanza: p. ej., (1) Cristo es la
vida ("En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres", 1:4, y
registra mucha enseñanza de Cristo sobre la luz y las tinieblas; (2) "la gracia
y la verdad vino por medio de Jesucristo" (1:17); (3) "el agua que le daré será
en él una fuente de agua que salte para vida eterna" (4:14); (4) "Yo soy el pan
de vida; el que a mi viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá
sed jamás" (6:35); (5) "Yo soy la puerta de las ovejas ... Yo soy el buen
pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas" (10:7, 11); (6) "Yo soy la
resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá" (11:25);
(7) "Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí"
(14:6); (8) "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador ... vosotros los
pámpanos" (15:1, 5). ¿Qué es lo que el hombre necesita? Vida, luz, salvación,
dirección, alimento espiritual, y la resurrección en el día final. Verdaderamente ¡Cristo suple todas las
necesidades del hombre! (HH).
"Yo soy el
camino, la verdad y la vida" (14:6). Verdaderamente Cristo es el camino a Dios,
y no hay otro. Aquí en este libro -- como también en los Sinópticos y en el
resto del Nuevo Testamento -- Cristo revela ese camino (Heb. 10:19, 20). Desde
1:29 y 3:16 y hasta el fin del libro Juan revela a Cristo como nuestro único
Salvador ("nadie viene al Padre sino por mí"). Aun los samaritanos dijeron,
"sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo"
(4:42).
Fecha
Obviamente Juan combate la herejía del
gnosticismo incipiente. Se supone, pues, que este libro fue escrito a fines del
primer siglo.
Juan
1
1:1, 2 En
el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este
era en el principio con Dios. -- La
palabra "deidad" significa lo mismo que "Dios"; es decir, al hablar de la
"deidad" de Cristo, se afirma que El posee todos los atributos para poderle
llamar Dios. Cristo es Dios (Rom.
9:5; Tito 2:13; 2 Ped. 1:1; 1 Jn. 5:20), porque es eterno, todopoderoso,
omnisciente, el creador, perdona pecados, y es adorado; demuestra los
atributos de Dios, y es "igual a Dios" (Jn. 5:18).
I. Cristo
es Dios.
A. Rom. 9:5, "el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los
siglos". La Biblia dice claramente que Cristo es Dios. No es Dios el Padre, sino
Dios el Hijo. El nombre "Hijo de Dios" equivale al nombre, "Dios el Hijo". La
versión citada aquí (RVR60) no ha sido rechazada oficialmente por los "testigos"
del Atalaya (el grupo religioso más anticristo en el mundo); por lo tanto, esta
versión se debe usar con toda confianza en las discusiones con ellos, porque "La
Traducción del Nuevo Mundo" (TNM) de ellos no es una versión, sino una
"perversión" de la palabra de Dios. La TNM cambia Rom. 9:5, añadiendo la palabra
"sea". Dice esta versión, "Dios ... sea bendito". Lo cambian por completo para
negar la deidad de Cristo. Sin embargo, el texto griego usado en su Kingdom Interlinear Translation of the Greek
Scriptures (traducción interlineal del griego al inglés), no dice sea. La palabra sea no está en el texto griego que ellos
mismos usan, sino que aparece solamente en la TNM.
B. Tito 2:13, "nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo". La TNM cambia
ese versículo también, porque dice, "y del Salvador Jesucristo", así dando a
entender que Pedro habló de dos personas (Dios y Jesucristo), y no de una sola
persona, y de esta manera niegan la deidad de Cristo, pero en su texto griego no
aparece la palabra del. Así es que
otra vez su texto griego está en conflicto con la TNM.
C. 2 Ped. 1:1, "nuestro Dios y Salvador Jesucristo". La TNM añade otra
vez la palabra del para separar Dios de Jesucristo, pero tampoco aquí aparece del en su texto griego. En esto hay un
detalle muy interesante: obsérvese que en 2 Ped. 1:11, la construcción
gramatical es idéntica con la del v. 1. Dice, "nuestro Señor y Salvador
Jesucristo". En este versículo la TNM no añade la palabra del, aunque la construcción gramatical
en este versículo es idéntica a la del v. 1. La única diferencia es que en el v.
1 Pedro dice Dios, y en el v. 11
dice, Señor. Si en el v. 11 no debe
añadirse la palabra del, entonces no
hay razón alguna para que se añada en el v. 1. Así es que los "testigos" se
condenan a sí mismos.
D. 1 Jn. 5:20, "y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es
el verdadero Dios, y la vida eterna". Lo más curioso de todo es que la TNM no
cambia este texto como cambia los otros que afirman la deidad de Cristo. Es
increíble que hayan dejado este texto sin cambio alguno, aunque afirma en forma
clara e innegable que Cristo es "el verdadero Dios".
E. Heb. 1:8, "del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo".
La TNM tuerce este texto, diciendo que Dios es tu trono.
II. Cristo
es el "Gibbor" ("Dios Fuerte") del Antiguo Testamento.
A. Isa. 9:6 se refiere claramente a Cristo: "se llamará su nombre
Admirable, Consejero, Dios Fuerte ("Gibbor"), Padre Eterno, Príncipe de Paz".
Los "testigos" admiten que este texto se refiere a Cristo pero dicen que
Jesucristo es solamente "Dios Fuerte" y que no es "Dios Todopoderoso". La
distinción hecha por ellos es absurda. En el siguiente capítulo (10:21), Isaías
se refiere claramente a Dios ("Dios fuerte"). Aun los judíos que rechazan a
Cristo negarían la supuesta distinción hecha por los
"testigos".
B. Apoc. 1:8, Cristo es Todopoderoso. Dice el v. 7, "He aquí que viene
con las nubes y todo ojo le verá, y los que le traspasaron". Cristo viene en las
nubes (Hech. 1:9-11), y a Cristo traspasaron. Por eso, Apoc. 1:7 habla de
Cristo. En seguida (v. 8) dice, "Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin,
dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso". El que
"ha de venir" es Cristo (v. 7). Es muy claro y obvio que Cristo es el que habla
a Juan en este capítulo. En el v. 18 dice, "el que vivo, y estuve muerto". En
los vers. 11 y 17, dice "Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último ...
yo soy el primero y el último", como en el v. 8. También véase Apoc. 22:12-16,
"Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último ... Yo
Jesús".
Por lo tanto, sin lugar a dudas Cristo, el primero y el último, es
Todopoderoso. No puede haber dos primeros y dos últimos. Sólo Dios Todopoderoso
es el primero y el último. ¡Cristo es Dios Todopoderoso!
III. El
Verbo era Dios, Juan 1:1.
"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo
era Dios". Juan afirma aquí la
eternidad de Cristo y, por consiguiente, la deidad de Cristo.
A. Para negar la deidad de Cristo la TNM dice, "Y el Verbo era un dios".
Según esta traducción, pues, hay DOS DIOSES: un Dios Todopoderoso, y un dios
menor, fuerte pero no todopoderoso. Isa. 43:10 (el texto predilecto de los
"testigos" porque dice "vosotros sois mis testigos") dice, "antes de mí no
fue formado dios, ni lo será después de mí". Este texto afirma que los
israelitas eran testigos de Jehová, pero los "testigos" del Atalaya tuercen este
texto, aplicándolo a sí mismos. A pesar de ser este texto predilecto de ellos,
refuta su traducción de Juan 1:1. Según la TNM, Cristo es "un dios" que, desde
luego, tuvo que ser formado (creado) por Dios; pero Isa. 43:10 dice que ni antes
ni después de Dios se ha formado otro dios. Después (44:6, 8) dice, "Yo soy
el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios ... No hay Dios sino
yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno". Por lo tanto, la traducción de Jn. 1:1
de la TNM es incorrecta y contradictoria. Dios dijo en palabras claras y
enfáticas que no hay otro Dios. Los "testigos" no pueden escapar de la a fuerza
de este argumento. Para ellos no hay salida. Por propia boca se condenan a sí
mismos, porque enseñan que Cristo fue "creado" (formado) por Dios y que es un
DIOS FUERTE, cosa que Dios niega rotundamente en Isa. 43:10; 44:6, 8, y otros
textos.
B. ¿Cuál es el argumento de los "testigos" para justificar su traducción
de Jn. 1:1? Dicen que cuando la palabra Dios (theos) se refiere a Dios, precede el
artículo definido (ho), y que en Jn.
1:1 el artículo no aparece. No existe tal regla en la gramática griega. Es una
invención de ellos para su propia conveniencia.
1. Además, ellos mismos no siguen su propia regla, porque en el mismo
capítulo, en los ver. 6, 12, 18, theos aparece sin el artículo definido, y sin embargo
ellos saben que se debe traducir "Dios", y así lo hacen. Los libros de gramática
griega explican que los nombres predicados requieren el artículo cuando siguen al verbo principal. En este
verso Dios es el nombre
predicado, y el verbo principal es era", pero el nombre predicado (Dios) precede al verbo principal (era) en el
griego. El arreglo de las palabras en el griego es así: y Dios era el
Verbo.
2. Los "testigos" dicen que la frase bajo consideración en Jn. 1:1 es
como la de Hech. 28:6, "dijeron que era un dios", pero en este texto el nombre
predicado es dios, pero sigue al verbo principal (era),
mientras que en Jn. 1:1 el nombre predicado (Dios) precede al verbo principal (era). Hay
gran diferencia entre la construcción de estas dos frases. En Hech. 28:6 la
traducción, "dijeron que era un dios", es correcta, pero la traducción de la TNM
de Jn. 1:1 es incorrecta. Hay un texto que sí es paralelo con Jn. 1:1 y ese
texto es Jn. 19:21, "Rey soy de los judíos". En este texto, como en Jn. 1:1, el
nombre predicado (Rey) precede
al verbo principal y, por lo tanto, no se traduce "Un rey soy ..." La misma TNM
de los "testigos" no dice "Un rey soy ... ", sino que traduce
correctamente, "Soy rey de los judíos". De esta manera los "testigos" se
contradicen a sí mismos.
IV. Cristo
es adorado.
A. Mateo 4:10, "Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás". La
palabra adorar traduce el
verbo proskuneo, que significa
"postrarse". En la TNM esta palabra (Mat. 4:9, 10) se traduce las dos veces
"adorar". Sin embargo, en todo caso en los que se refieren a Cristo, es decir,
cuando la gente adoró a Cristo (postrándose delante de El), la TNM dice "rendir
homenaje", en vez de "adorar", para negar a Cristo el honor que merece. Juan
5:23, "para que todos honren al Hijo como honran al
Padre".
B. Varias personas adoraron a Cristo: Mateo 2:11, los magos,
"postrándose, lo adoraron"; Mateo 8:2, "vino un leproso y se postró ante él";
Mateo 9:18, un hombre principal "se postró ante él"; Mateo 14:33, los discípulos
"le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios"; Mateo 15:25, la mujer
cananea "se postró" ante El; Mateo 20:20, la madre de Juan y Jacobo,
"postrándose" ante El; Mateo 28:9, las mujeres "abrazaron sus pies y le
adoraron"; Mateo 28:17, los once "le adoraron"; Juan 9:38, el que estaba ciego
"le adoró"; Heb. 1:6, "adórenle todos los ángeles".
C. Compárese Hech. 10:26; Cornelio, postrándose a los pies de Pedro, le
adoró, pero Pedro no aceptó su adoración, sino que le dijo, "Levántate, pues yo
mismo también soy hombre". Sin embargo, Cristo nunca rehusó la adoración de la
gente. Compárese también Apoc. 19:10; Juan se postró a los pies del ángel para
"adorarle", pero dijo el ángel: "Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de
tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios". Cristo nunca
rehusó la adoración de la gente, porque El es Dios. Recuérdese que los
"testigos" dicen que Cristo fue creado, que es una criatura. Según ellos, pues,
un ser creado -- una criatura -- recibe adoración. ¿Qué dijo Pablo acerca de la
adoración de la criatura en Rom. 1:25? Si
Cristo es simplemente una criatura, entonces es pecado
adorarle.
V. El
nombre "Jehová" se aplica a Cristo también. Varios textos del Antiguo Testamento
que se refieren a Jehová se aplican, en el Nuevo Testamento, a
Cristo.
A. Isa. 40:3, "Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová".
Esta voz era la de Juan el bautista que fue delante de Cristo (Mateo 3, Mar. 1 y
Lucas 3). Juan dijo, (Jn. 3:28), "Yo no soy el Cristo; sino que soy enviado
delante de él". Véanse Malaquías 3:1 y Marcos 1:2. Isaías y Malaquías dijeron
que este mensajero iría delante de Jehová y lo hizo, yendo delante de Cristo. No
se puede negar que el nombre Jehová
se aplica a Cristo.
B. Isa. 44:6; Apoc. 1:8, 11, 17; 22:12, 13, 16. Jehová es el primero y el
último; Cristo es el primero y el último. Pero no puede haber dos primeros y dos
últimos; por lo tanto, Cristo es Dios y el nombre "Jehová" se aplica a El
también. Lo que se afirma de Dios o de Jehová en el Antiguo Testamento se
aplica a Cristo en el Nuevo Testamento.
C. Isa. 45:23; Fil. 2:10, 11. Se doblará toda rodilla delante de Jehová,
según Isaías, y se doblará toda rodilla delante de Cristo, según Pablo. Pablo
cita a Isaías; los dos textos son en realidad una sola verdad aplicable a Dios.
Cristo es Dios.
D. Joel 2:32; Hech. 2:21. "Todo aquel que invocare el nombre de Jehová
será salvo"; "Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo"; Rom.
10:9, 13, "Jesús es el Señor ... todo aquel que invocare el nombre del Señor,
será salvo". Jehová es el Salvador; Cristo es el Salvador.
E. Zacar. 11:12, 13; Mat. 27:9, 10, el precio con que me han apreciado:
Zacarías dice Jehová, Mateo cita este
texto con respecto a Cristo. Toda persona sincera puede ver esta sencilla
verdad, demostrada tantas veces, de que Cristo cumple estas profecías, y las
cumple porque el nombre "Jehová" es aplicable a El
también.
F. La TNM nos ayuda para comprobar esta verdad. Considérese Rom. 14. En
los ver. 6-8, la palabra kurios,
palabra griega que se traduce Señor, se traduce Jehová en la TNM seis veces. Por lo
tanto, en el v. 9 la palabra kurios
debe ser traducida Jehová, porque así
la traducen seis veces en los ver. 6-8. ¿Qué dice el v. 9? "Porque Cristo para
eso murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos
como de los que viven". Según la práctica de la TNM de traducir la palabra kurios (dicen que es Jehová), el texto debe decir en la TNM,
"para ser Jehová". Lo mismo en el v. 14, "Yo sé, y confío en el Señor"; la
palabra "Señor" debe ser "Jehová" en la TNM. Según la regla de los mismos
"testigos", el texto debe decir, "Jehová Jesús".
VI. Los
"testigos" menosprecian la humillación de Jesús.
A. La humillación de Jesús era indispensable para nuestra salvación,
pero los "testigos" citan todos los textos en los que Jesús se refiere a su
humillación, y los usan para negar su deidad. Dice Cristo (Jn. 14:28), "el Padre
mayor es que yo". Tales textos dan énfasis a la humillación de Jesucristo. El
llegó a ser el siervo de los hombres, y murió en la cruz para salvarnos,
pero los "testigos" son los más ingratos de todos los hombres, porque se
aprovechan de estos mismos textos para "probar" que Cristo no es Dios, sino
solamente una criatura.
B. Fil. 2:5-11 habla de la humillación de Cristo: "el cual, siendo
en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino
que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo ..." La TNM tuerce este texto
también, porque su propósito principal es negar y despreciar a Cristo, pero otra
vez su texto griego (interlineal) dice lo mismo que las versiones
confiables.
1. En este texto Pablo dice que Cristo se despojó a sí mismo, e
inmediatamente con dos gerundios explicó cómo lo hizo: (1) "tomando forma de
siervo" y (2) "haciéndose semejante a los hombres". Este texto, simple y
sencillamente, se refiere a la encarnación de Cristo. Los "testigos", otros
sectarios (p. ej., Frederic Louis Godet) y algunos hermanos que profesan ser
conservadores dicen que al llegar a ser hombre, Cristo se despojó a sí mismo de
sus atributos divinos; es decir, que
dejó de ser omnipotente, omnisciente, etc. Según esta herejía, Cristo habría
tenido que dejar de ser eterno ("Yo Soy", 8:58). Repetidas veces Cristo demostró
sus atributos divinos, aun perdonando el pecado que es una prerrogativa
exclusiva de Dios (Mar. 2:5). Juan recalca la omnisciencia de Cristo a través
del libro (p. ej., 1:47, 48; 2:24, 25; 4:29; 6:70; 11:14; 12:32). (Los hermanos
que enseñan esta herejía la publican en dos periódicos Error!
Reference source not found., publicados por el hno. John Welch de
Indianapolis, Indiana, USA; John Welch es el campeón de esta
herejía).
2. En Fil. 2:1-4 Pablo enseña la humildad; entonces en los vers. 5-11
habla del ejemplo de humildad de Cristo. Pero lo terrible de esta herejía es que
sus proponentes no creen que lo que Jesús hizo era suficiente; es decir, El se
humilló, tomando la forma de siervo, hecho semejantes a los hombres y aun murió
como criminal sobre una cruz romana, pero eso no les satisface. Quieren aun más humillación, pues enseñan que
también Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos divinos (cosa que sería
totalmente imposible).
3. Por lo tanto, estando aquí en la tierra en forma de hombre se hizo igual a Dios (Jn. 5:18). Los "testigos"
quieren quitar la fuerza de este texto diciendo que así dijeron los judíos, pero no los judíos, sino Juan el
apóstol, dice que Cristo se hizo a sí mismo igual a Dios.
C. 1 Cor. 15:24-28. Dice el v. 28, "... entonces el Hijo mismo se
sujetará al que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todo en
todos". Los "testigos" afirman que este texto enseña que Cristo será
inferior para siempre, pero recuérdese que Pablo dice que Cristo es Dios (Rom.
9:5; Tito 2:13), que Cristo es la plenitud de la deidad corporalmente (Col.
2:9). Pablo nunca se enredó en contradicciones como lo hacen los "testigos".
Pablo dice en 2 Cor. 1:18, "nuestra palabra a vosotros no es Sí y No". Cuando él
afirmó que Cristo es Dios, siempre era consecuente con esa
afirmación.
1. 1 Cor. 15:24-28 habla de la perfección y terminación de la obra de
Cristo como Salvador y Mediador. El se humilló a sí mismo, participó de
carne y sangre (Heb. 2:14), tomó la forma de hombre y de siervo de hombres (Fil.
2:5-7), para ser nuestro Salvador y Mediador. Habiendo llegado a ser hombre y
habiendo sufrido toda tentación humana (Heb. 2:18; 4:15, 16), El llegó a ser
nuestro perfecto Mediador.
2. La Biblia enseña el papel del Padre, el del Hijo, y el del Espíritu
Santo. El Padre ha hecho y hace ciertas cosas para llevar a cabo la
redención del hombre, el Hijo ha hecho y hace ciertas cosas, y el Espíritu
Santo ha hecho y hace ciertas cosas. El Padre dio al Hijo toda autoridad (Mat.
28:18), para llevar a cabo su divina misión como Dios-Hombre. 1 Cor. 15:24-28
habla del tiempo del fin cuando haya terminado por completo su obra de Salvador,
Redentor y Mediador.
3. Entonces, Dios mismo estará con su pueblo como su Dios. Todo el
trabajo que Jesucristo ha hecho, hace y hará hasta el fin, se habrá
perfeccionado y terminado. No será necesario que El sea Redentor o Salvador
ni Mediador, porque entonces seremos salvos para siempre, estaremos en la
presencia de Dios y no habrá necesidad de mediador. Por lo tanto DIOS -- Dios el
Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo -- será TODO EN
TODOS.
4. El reino de Dios es el reino del Padre, del Hijo, y del Espíritu
Santo. Cristo no se excluye en ningún sentido del glorioso reino o reinado
eterno, porque El es Dios, y Dios será todo en todos. Luc. 1:33 dice que Cristo
"reinará ... para siempre, y su reino no tendrá fin". Lo que Pablo dice en 1
Cor. 15:24-28 no contradice, sino confirma lo que Luc. 1:33
dice.
VII. "Yo
soy" (Ex. 3:14) aplicado por Cristo a sí mismo.
A. Ex. 3:14, "Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a
vosotros". Jesús dijo, "Antes que Abraham fuese, yo soy" (8:58). No dijo,
"Yo era", sino "Yo soy", aplicando a sí mismo el nombre del Dios de Israel, el
Dios "de vuestros padres" (Ex. 3:13, 14). Los judíos reconocían el significado
de esta expresión; entendían que Jesús aplicaba a sí mismo el nombre de Dios y,
por eso, "tomaron entonces piedras para arrojárselas"
(8:59).
B. 8:24, "si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis". Si
Jesús hubiera sido un mero hombre, la pregunta natural habría sido, "si no
creéis que yo soy qué?" Pues parece que la frase está incompleta, pero los
judíos conocían bien el nombre "Yo soy" y lo que significaba (Ex. 3:14). Es
el nombre del Dios Eterno.
1:3 Todas
las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue
hecho. -- Col. 1:15-20; Heb.
1:1-3. Cristo es el Creador. ¡El es el Creador y sólo Dios puede
ser Creador! Por lo tanto, Cristo es Dios. Satanás aborrece a Dios; por eso,
vehementemente niega esta verdad, y enseña la evolución. Si Dios es el Creador
del mundo, entonces también es el Juez del mundo. Si el hombre fue creado por
Dios, tendrá que dar cuenta a Dios en el Día Final.
La enseñanza del
gnosticismo sobre la deidad. Una de
las herejías más serias de los primeros siglos fue el gnosticismo. Esta palabra viene de la
palabra conocer. Algunos en la
iglesia se elevaban a sí mismos como los únicos que conocían a Dios, pero no lo conocían a
través de las Escrituras, sino que bebían del pozo de la filosofía de Platón y
otros filósofos griegos. Como los judaizantes mezclaban la ley de Moisés con el
evangelio, así éstos mezclaban la filosofía griega con el evangelio.
Decían que el Ser
Supremo es eterno pero que también la materia es eterna. Pensaban que la materia
es mala y, por eso, el Ser Supremo no la podía crear ni tener nada que ver con
ella. Por eso, salía del Ser Supremo una serie larga de emanaciones
(desprendimientos, manifestaciones) y que la más baja de estas se llamó
"demiurgo" (creador). Este "demiurgo" estaba tan retirado del Ser Supremo que no
solamente era ignorante acerca de su persona, sino hasta hostil contra él. El
"demiurgo" que se identificó con el Dios del Antiguo Testamento, el Dios de los
judíos, creó el mundo. Por lo tanto, para ellos el Padre del Señor Jesucristo
era inferior al Ser Supremo y los apóstoles de Cristo eran inferiores a los
apóstoles del Ser Supremo.
Las emanaciones
formaron un cuerpo intermediario llamado pleroma (plenitud). De esta enseñanza
salió el concepto católico de la mediación de María y de los "santos". Para
combatir este error Pablo dijo, "Porque en él (Cristo) habita corporalmente toda
la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de
todo principado y potestad" (Col. 2:9, 10); también dijo, "Porque hay un solo
Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Tim.
2:5).
Puesto que enseñaban que el cuerpo es malo, decían que no era posible que
Cristo viniera en carne (1 Jn. 2:18; 4:1-3). Por causa de esta enseñanza algunos
maltrataban el cuerpo para dar más énfasis al espíritu (Col. 2:20-23). Estos
eran ascéticos y sus "descendientes" son los monjes y monjas del catolicismo.
Otros decían que lo que el cuerpo hacía no tenía nada que ver con el espíritu y,
por eso, practicaban el libertinaje (Apoc. 2:6, 14, 15, 20).
La enseñanza de los "testigos" (del Atalaya) sobre la deidad de
Cristo. Esta secta blasfema a
Cristo, diciendo que El mismo fue creado. Col. 1:15-17 dice que "todo fue
creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas
las cosas en él subsisten". Todas las
cosas quiere decir TODAS las cosas. La TNM intercala la palabra "otras" antes de
la palabra "cosas" cinco veces en los ver. 16-20, para enseñar que Cristo fue
creado y, por lo tanto, es meramente una criatura, una COSA CREADA. Dice el v.
16 (TNM), "en él fueron creadas todas las (otras) cosas"; agregan a la palabra
de Dios, y lo hacen con el motivo más vil de despojar a Cristo de su deidad. Es
blasfemia del peor grado. Cristo no puede ser el Creador de todas las cosas si
El mismo fue creado. Si Cristo es una criatura, entonces no es el
Creador.
Dicen los "testigos" que la palabra primogénito (v. 15) significa que Cristo
fue el primero de las cosas creadas. Ya hemos visto muchos textos que dicen
claramente que Cristo es Dios, que El es el principio y el fin. Es, pues, eterno
y ¡es blasfemia decir que fue creado! La palabra primogénito, como se usa aquí, significa
posición de honor y de poder, y no tiene nada que ver con origen. Entre los
israelitas el hijo primogénito era el hijo principal, recibía doble porción
de la herencia de los hijos, heredaba el puesto de su padre, etc. y la palabra
llegó a significar señor. P. ej.,
Sal. 89:27, "Yo también le pondré (a David) por primogénito, el más excelso de
los reyes de la tierra". Se refiere a su grandeza como rey de reyes. Jer. 31:9,
"Efraín es mi primogénito"; no era literalmente el primogénito de Jacob, pues
era el segundo hijo de José. En este texto Efraín se refiere al pueblo de Israel,
como el pueblo escogido y grandemente honrado y exaltado de
Dios.
Así también Cristo es llamado: (1) primogénito entre hermanos, Rom.
8:29; es decir, Señor de ellos; (2) primogénito de entre los muertos", Apoc.
1:5; es decir, Señor de los muertos; (3) primogénito de toda creación, Col.
1:15; el Creador y Señor de toda la creación; (4) simplemente "el primogénito",
Heb. 1:6, porque equivale a Señor.
La iglesia se llama "la congregación de los primogénitos que están
inscritos en los cielos", Heb. 12:23, indicando la posición exaltada que
ocupa ante los ojos de Dios.
Col. 1:18 confirma que la palabra primogénito significa posición exaltada:
"para que en todo tenga la preeminencia".
Apoc. 3:14 dice que Cristo es "el principio de la creación de Dios".
Debe afirmarse con todo énfasis que estos dos textos (Col. 1:15; Apoc.
3:14) NO DICEN y no enseñan que Cristo es un ser creado. Lo que el texto dice y
lo que los "testigos" dicen son dos cosas bien distintas y contradictorias.
Repito: estos versos NO DICEN que Cristo fue creado. Las palabras "primogénito"
y "Principio" no significan "primera cosa creada", como afirman los "testigos"
falsos. La palabra principio traduce
la palabra arche. ¿Cómo se usa
esta palabra en el Nuevo Testamento? En Luc. 12:11 se traduce "magistrados"; en
Efes. 1:21, "principados"; y en Tito 3:1, "gobernantes". No tiene nada que ver
con ORIGEN en ninguno de estos textos, ni mucho menos en Apoc. 3:14. Cristo es
eterno; es el Creador; es Todopoderoso; es adorado; perdona pecados; ¡es Dios!
Cristo es el Principio y también El es el Fin. Si Cristo tiene principio, entonces también tendrá
fin. Cristo es el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, el Primero y el
Ultimo. Lo que se afirma de Jehová en Isa. 44:6 se afirma de Cristo en Apoc.
1:8, 11, 17; 22:12, 13. No puede haber dos primeros y dos últimos. No hay dos
Dioses. Hay un solo Dios, pero el término Dios es sustantivo plural (Dios el
Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo).
Los "testigos" tendrán que dar cuenta en Aquel Día a este Cristo (el
Juez) por sus muchas blasfemias contra El. Será día de ira para ellos si no se
arrepienten.
La enseñanza de los evolucionistas. Otra
filosofía humana (pagana) enseña que el hombre (y toda cosa viva) ha
evolucionado de un animal pequeñísimo de una sola célula, pero ¿de dónde vino
ese animalito? Nunca explican el origen de ese animalito.
"Por la fe
entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo
que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía" (Heb. 11:3). La palabra de Dios
es viva, tiene poder, Gén. 1:3, 6, 11; Sal. 33:6; 107:20; 147:15; Isa. 55:11;
Jer. 23:29.
Los
evolucionistas no andan por fe en la palabra de Dios, sino por la fe en la
filosofía humana. Es imposible probar que el hombre y otras cosas vivas han
evolucionado. Es imposible probar que ha habido transmutación de las especies.
Por eso, la evolución tiene que ser aceptada por fe. La evolución no es una ciencia.
No se puede sujetar a los procesos normales de la ciencia. Los que creen esta
filosofía lo hacen porque quieren
creerla. La creen porque no quieren creer en Dios, y no quieren creer en Dios
porque no quieren reconocer que serán juzgados por sus hechos en el Día
Final.
1:4 En él
estaba la vida, -- Los que están en
pecado están alejados de Dios (Efes. 2:12); los que obedecen al evangelio de
Cristo tienen vida, es decir, comunión con Dios. "He venido para que tengan vida"
(10:10); "Yo soy la resurrección y la vida" (11:25); "Yo soy el camino, y la
verdad, y la vida" (14:6); "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el
único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (17:3); "éstas se han
escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que
creyendo, tengáis vida en su nombre" (20:31).
-- y la vida era
la luz de los hombres. -- Cristo ha
traído al hombre la perfecta inteligencia y sabiduría. El es el Verbo (la
Palabra) de Dios, la perfecta revelación del Padre, pues al ver a Jesús vemos al
Padre (8:19; 12:45; 14:9). "Yo soy la luz del mundo"
(8:12).
1:5 La luz
en las tinieblas resplandece, -- Este texto nos recuerda de Gén. 1:2, 3 (como 1:1 nos
recuerda de Gén. 1:1). Como en el principio del mundo la luz creada por Dios
hizo desaparecer las tinieblas, así también Cristo es la luz que hace
desaparecer las tinieblas de ignorancia, superstición, y toda clase de pecado.
El hombre ya no tiene que tropezar en tinieblas con su corazón lleno de temor y
ansiedad. Los que obedecen al evangelio son "hijos de luz" (Efes. 5:8; 1 Tes.
5:5).
-- y las
tinieblas no prevalecieron contra ella (no la comprendieron, LBLA). --
El verbo katalaben significa "asirse de, tomar,
sea física o mentalmente" (WEV). Otras versiones, como LBLA, la traducen no la comprendieron. "Puede entenderse
en dos sentidos, esto es, el de que las tinieblas no comprenden la luz, no la
perciben, o que no han podido vencerla, prevalecer contra ella" (WEV). Es
posible que Juan haya tenido en mente este doble uso de la palabra, pues las
tinieblas espirituales no comprenden la verdad, ni tampoco pueden
vencerla.
Muchos viven
preocupados por las tinieblas que parecen cubrir la tierra, pero para Juan lo
importante era que las tinieblas no podían apagar la Luz. Herodes no podía.
Pilato no podía. Los judíos no podían (¿qué fue el efecto de sus esfuerzos en
contra de la iglesia según Hechos de los Apóstoles?) Jesucristo es la Victoria
Suprema sobre las tinieblas. La luz de la cruz puede alumbrar a toda la
humanidad.
1:6 Hubo
un hombre enviado de Dios, -- La
palabra enviado significa enviado como representante oficial. Mat.
10:2, 16. Juan era un verdadero profeta de Dios, enviado con un mensaje
especial. Acerca de este hombre Jesús dijo, "Entre los que nacen de mujer no se
ha levantado otro mayor que Juan el bautista" (Mateo
11:11).
-- el cual se
llamaba Juan. --
En este libro Juan (el
bautizador) es llamado simplemente Juan, porque el autor nunca menciona su
propio nombre. Una vez se refiere a "los hijos de Zebedeo"
(21:2).
Juan cumplió la
profecía de Malaquías (3:1), "He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará
el camino delante de mí". "En aquellos días vino Juan el bautista predicando en
el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se
ha acercado" (Mat. 3:1, 2). Los apóstoles también fueron escogidos por Dios
(Hech. 10:41).
1:7 Este
vino por testimonio (como testigo, LBLA), para que diese testimonio de
(testificar de, LBLA) la luz, -- La
palabra testimonio es otra palabra
clave de este libro. Hay diferencia entre predicar y testificar. Juan predicaba,
pero aquí se enfatiza su testimonio.
"Lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos" (3:11); Juan
testificó lo que vio: "Sobre quien veas descender el Espíritu y que
permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el
Hijo de Dios" (1:33, 34). "Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis
estado conmigo desde el principio" (15:27). El autor de este libro dice, "Y el
que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice
verdad, para que vosotros también creáis ... Este es el discípulo que da
testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio
es verdadero" (19:35, 21:24). Los dos Juan dieron su testimonio de lo que vieron y de lo que recibieron de
Dios.
Mateo, Marcos,
Lucas y Juan nos registran el hecho,
la realidad, de Cristo, porque la salvación del mundo depende de nuestra
creencia en ese hecho. Para confirmar
ese hecho, Juan presenta mucho testimonio para
confirmarlo.
Como los
apóstoles testificaban de Cristo después de su manifestación, Juan testificaba
de El antes de su manifestación.
Sobre todo Juan era un testigo de Cristo (1:7; 5:33, 35). En toda la
predicación testificaba de Cristo. Cuando predicó el arrepentimiento, dijo que
el reino (de Cristo) se había acercado. Cuando bautizaba, decía que "el que
viene tras mí ... él os bautizará en Espíritu Santo y fuego" (Mat. 3:11). Al ver
a Jesús dijo, "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan
1:29).
Juan habla del
testimonio del Padre (5:31, 34, 37; 8:18); de Cristo mismo (7:14; 8:14, 18;
18:37); del Espíritu Santo (15:26; 16:13, 14; 1 Jn. 5:6); de las obras de Cristo
(5:17, 36; 10:25; 14:11; 15:24. Léase lo que dijeron de Jesús los ciegos,
sordos, paralíticos, etc. a quienes El sanó); de las Escrituras (5:39, 46;
1:45); y de los discípulos (15:27; 19:35; 21:24; 1 Jn. 1:2;
4:14).
-- a fin de que todos (tanto gentiles como
judíos) creyesen por él. -- Hech. 19:4. Los todos de este texto
incluye a todos los que consideran su testimonio porque como Abel, "muerto, aún
habla" (Heb. 11:4). Muchos creen que la fe de nosotros es una confianza ciega y,
por eso, ignorancia, mientras que la ciencia es conocimiento verdadero, pero
aunque la fe que salva tiene plena confianza en Dios, se basa en la palabra de Dios (Rom.
10:17) que no es mitología sino realidad. Nuestra fe se basa en mucho testimonio (mucha evidencia
innegable). Compárese Hech. 1:3. Hay multiplicada evidencia para probar lo que
la Biblia dice.
1:8 No era
él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. -- Jesús dice (5:35) que Juan "era antorcha (ho luchnos, lampara, LBLA) que ardía y alumbraba; y vosotros
quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz", pero no era la luz (ho phos), sino el testigo de la luz;
sin embargo, esa lámpara que brillaba en la oscuridad era una luz de suma
importancia. Siempre se hace preparación debida para la venida de algún rey,
presidente u otro personaje importante. La importancia del ministerio de Juan se
ve en el hecho de que era necesario aclarar que él no era el Cristo, la
verdadera "luz del mundo" (8:12; 9:5; 12:46). Jesús mismo dijo, "Entre los que
nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista" (Mat. 11:11).
Juan tenía muchos seguidores (Mat. 3:5; 21:26)), y algunos creían que
posiblemente Juan era el Mesías (1:19-27; Luc. 3:15). Había discípulos de Juan
muchos años después de ascender Cristo a los cielos (Hech. 19:1-3).
1:9
Aquella luz verdadera, -- Juan no
dice alethes que significa verdadero (no falso),
sino alethinos, real, genuino. Por
eso, la palabra verdadera no
contrasta la verdad con el error, sino la realidad con lo irreal, lo que no es
realidad, lo substancial con lo imaginario. Lo que la Biblia dice es cierto, es
realidad. Se trata de hechos, de lo que existe o existirá. Por ejemplo, Rom.
1:25, "cambiaron la verdad de Dios por la mentira", es decir, ídolos, porque "un
ídolo nada es en el mundo" (1 Cor. 8:4); 1 Tes. 1:9, "os convertisteis de los
ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero".
Heb. 9:24,
"Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero,
sino en el cielo mismo" (el tabernáculo era sombra, "el cielo mismo" es la realidad,
el tabernáculo verdadero).
Cristo no es
"una luz falsa de piratas de costa que atraen barcos a los escollos, sino el
faro fiable que conduce a un puerto seguro" (AB; ATR). La creación (Gén. 1) fue una realidad. Gén.
1 no es mitología, pero la evolución
es ficción y fantasía, producto de la imaginación de hombres opuestos a Dios. La
moralidad bíblica es práctica; tiene que ver con la realidad y trae bendición y
felicidad, pero la religión del humanismo se basa en caprichos humanos y produce
miseria de toda clase. La religión humana ofrece una salvación imaginaria, pero la del Nuevo Testamento
ofrece la salvación verdadera (el
perdón de Dios ahora y la promesa de vida eterna).
-- que alumbra a
todo hombre, venía a este mundo. -- Algunos
(por ejemplo, los cuáqueros) citan este texto para probar que todo el mundo
posee una "Luz interior" que le guía, pero todo texto tiene que ser interpretado
a la luz de otros textos. La Biblia no enseña que todo el mundo tiene la mente
iluminada espiritualmente aunque no lo quiera. En este mismo contexto Juan habla
de los que rechazan a Cristo. El punto es que Cristo es la verdadera luz, la única fuente de toda luz moral y
espiritual para toda la
humanidad.
1:10 En el
mundo estaba, y el mundo (el
universo) por él fue hecho; -- 1:3;
Col. 1:17; Heb. 1:3.
-- pero el mundo
no le conoció. -- Isa. 53:1; Rom.
10:18; 1 Cor. 2:8. El vocablo mundo
es usado por Juan para hablar de los alejados de Dios (7:7; 15;18; 17:9, 14;
1 Jn. 2:15-17).
Para los judíos
Jesucristo era como un desconocido, un extranjero que hablara idioma
desconocido. Ellos esperaban otra clase de Mesías, un Mesías guerrero como el
rey David que vendría para quitar el yugo de Roma y hacerles independientes otra
vez.
Para los gentiles la predicación de Cristo
crucificado era locura (1 Cor. 1:23).
1:11 A lo
suyo vino, -- Un modismo (hebraísmo)
que significa que vino a su casa
(16:32, "por su lado", a su propia casa, LBLA, margen; 19:27); probablemente
significa que vino a su pueblo, el pueblo escogido de Dios (Deut. 7:6), o sea,
los que lógicamente deberían recibirlo. Mat. 15:24.
-- y los suyos no
le recibieron. -- "El contraste
trágico" (Bonnet). El tema de esta
línea es el rechazo. No lo recibieron
en su propia casa. No le dieron la bienvenida. No aceptaron o no reconocieron
que El era la persona que profesaba ser. Mat. 13:57, 58; 15:24; 21:33-46; 23:37;
Luc. 4:28; 19:41; 20:14. Jesús fue aceptado por los samaritanos (Juan 4),
buscado por los griegos (12:20), pero rechazado por los representantes de su
propio pueblo. Estos decían que eran hijos de Dios sin Cristo
(8:42-47).
Después Juan habla de los discípulos como "los suyos" (13:1;
14:3).
Cuando algún
discípulo o iglesia de Cristo comete pecado, Cristo está a la puerta y llama
(Apoc. 3:20, 21). Los que no se
arrepienten no le reciben.
1:12 Mas a
todos los que le recibieron, -- No
todos lo rechazaron, porque algunos le recibieron. 4:45; Mat. 10:41;
Hech. 13:48.
-- a los que
creen en su nombre, -- 8:30. Los que
reciben a Cristo creen en Cristo; los que creen en Cristo son los que lo
reciben. ¿Qué significa la frase creen en
su nombre? "En ti confiarán los que conocen tu nombre" (Sal. 9:10), es
decir, los que conocen la verdadera naturaleza de Dios. "Estos confían en
carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios
tendremos memoria" (Sal. 20:7). Confiamos en Dios porque sabemos quién es y cómo
es. Creer en el nombre de Cristo
significa creer en su naturaleza, aceptar que El es Dios y someternos a su
divina voluntad. Creer o creer en su nombre no significa que el hombre es
justificado por la fe sola; más bien, equivale a nacer del agua y del Espíritu
(3:3-5). Significa obedecer al
evangelio (como se ve claramente a través del libro de Hechos). "Pues todos sois hijos de Dios
por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en
Cristo, de Cristo estáis revestidos" (Gál. 3:26, 27).
¿Qué dirán los
que no creen en El? ¿Que solamente era un buen hombre? Si no es Dios, no es buen
hombre porque dice que es Dios. Los que no creen en Cristo están obligados a
explicar la evidencia presentada por Juan y los otros escritores que claramente
prueba la deidad de Jesús.
-- les dio
potestad (derecho, LBLA) -- Potestad, autoridad legítima,
libertad de acción; por eso, derecho.
-- de ser hechos
hijos de Dios; -- "Mirad cuál amor
nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios", 1 Jn. 3:1. Todos
los hombres son "linaje de Dios" (Hech. 17:28), pero Juan se refiere a los que
son hijos por haber nacido otra vez (1:13; 3:3, 5;). Al nacer otra vez imitamos
a Dios (Mat. 5:45; Efes. 5:1). El hijo pródigo entendía que no era digno de ser
llamado hijo, pero el padre le perdonó y lo recibió como hijo; de esta manera el
Padre nos da el derecho de ser hijos si recibimos a
Cristo.
Desde luego, esto
es por la gracia de Dios, pues el hombre no lo merece. Dios nos da el derecho de
ser sus hijos, como nos da la oportunidad para creer (Hech. 14:27), nos da el
privilegio de arrepentirnos (Hech. 11:18), etc. Dios no está obligado a recibirnos como sus hijos.
"Porque por gracia sois salvos" (Efes. 2:8).
1:13 los
cuales no son engendrados de sangre, ni de
voluntad de carne (la naturaleza humana), ni de voluntad de varón (humanamente,
el que engendra), sino de Dios. --
Este lenguaje excluye todo aspecto del proceso natural de tener hijos. Bajo la ley de Moisés los judíos
llegaban a ser hijos de Dios por la generación, es decir, por el nacimiento
físico, y creían que de esa misma manera (por ser hijos de Abraham) serían hijos
de Dios en el reino mesiánico (Mat.
3:8-10; Jn. 8:31-44), pero Juan enfatiza que nuestra relación con Dios no tiene
nada que ver con lo físico, sino que se realiza a través del evangelio de Cristo
(3:1-5). Todo nacimiento físico se realiza por la voluntad humana, pero no
podemos hacernos hijos de Dios por nuestra propia voluntad (por nuestros propios
medios o fuerzas). Muchísimas personas aceptarían ser hijos de Dios si pudieran
hacerlo según su propia voluntad.
1:14 Y
aquel Verbo fue hecho carne, -- Mat.
1:23, "Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros". Para los filósofos griegos era imposible
que el Cristo fuera hecho carne, porque creían que el cuerpo es malo, pero los
que dicen que Cristo no vino en carne son anticristos (1 Jn. 4:1-3). Cristo es
Dios y también llegó a ser hombre, "nacido de mujer" (Gál. 4:4). "El que fue
manifestado en carne, vindicado en el Espíritu, contemplado por ángeles,
proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria" (1
Tim. 3:16, LBLA). Juan afirma la deidad de Jesús y la humanidad de Cristo. En Luc. 24:39 y
otros textos la palabra carne se
refiere al cuerpo, pero en este texto (Jn. 1:14) la palabra carne significa humanidad (Mat. 16:17; 24:22; Rom. 3:20;
1 Cor. 1:29; Gál. 1:16). Al afirmar su humanidad él refuta a los gnósticos
(docetistas) que decían que Cristo no ocupó un verdadero cuerpo de carne sino
que solamente parecía ser
humano.
La humanidad de
Cristo se observa en los siguientes textos: 4:6, 7 (cansancio); 6:53 (tenía
carne y sangre); 8:40 (querían matarle); 11:33, 35 ("se estremeció en espíritu y
se conmovió ... lloró"); 12:27 ("está turbada mi alma"); 13:21 ("se conmovió en
espíritu"); 19:28 ("tengo sed").
¡Cristo llegó a
ser hombre para morir por nosotros!
"Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también
participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte, al que tenía el
imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor
de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre" (Heb. 2:14,
15). Logró este propósito al morir
por nosotros (10:5-12). Cuando Pablo habla de la justicia de uno y de la obediencia de uno (Rom. 5:18, 19), no se
refiere a la vida perfecta de Jesús sino a su muerte, un acto de justicia, o de obediencia.
Cristo no llevó una vida perfecta para que su obediencia perfecta sea imputada
al creyente (como algunos suponen), sino para ser un sacrificio perfecto para expiar nuestros
pecados.
Cristo, siendo
Dios, tuvo que ser hombre también para poder ser nuestro Mediador o sumo sacerdote (mediador) (Heb. 2:18;
4:15; 7:26; 1 Tim. 2:5).
Esta
gran verdad fue enseñada por Pablo: "Porque en él habita corporalmente toda la
plenitud de la Deidad" (Col. 2:9); "ya conocéis la gracia de nuestro Señor
Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que
vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos" (2 Cor. 8:9).
Cristo llegó a
ser hombre y murió por nosotros para dejarnos un ejemplo perfecto de cómo humillarnos para que Dios nos exalte (Fil. 2:5-11). "Cristo Jesús, el
cual siendo (existiendo) en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como
cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo,
hecho semejante a los hombres" (Fil. 2:6, 7). Es importantísimo que se entienda
que la expresión se despojó a sí
mismo se refiere a la encarnación de Cristo, y que de ninguna manera dejó de
ser igual a Dios. En seguida se presenta el estudio de Fil. 2:5-7 para recalcar
esta verdad.
Filipenses 2:5 -- "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo
también en Cristo Jesús". Mat. 11:29, "Llevad mi yugo sobre vosotros, y
aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón". Cristo Jesús es el perfecto
ejemplo de la humildad enseñada en los vers. 1-4. El dejó su habitación
celestial y su gloria inefable para nacer en un pesebre, tomando la forma
de hombre. Fue criado en Nazaret, una ciudad despreciada por los de Judea
(Jn. 1:46), era galileo y algunos de sus apóstoles también eran galileos. Llevó
una corona de espinas, murió sobre una cruz romana como malhechor, y fue
sepultado en un sepulcro ajeno. De esta manera nuestro Señor Jesucristo
tomó la forma más humilde de la humanidad para salvarnos y para dejarnos el
ejemplo perfecto de la humildad.
2:6 -- "el cual, siendo en forma de Dios". La
Deidad de Jesús se enseña claramente en este texto (los vers.
6-11).
-- "siendo". Esta palabra enfatiza la realidad de la
existencia (Hech. 16:20, "siendo judíos"; Gál. 2:14). Por eso, indica lo
que se expresa más ampliamente en Juan 1:1. La Biblia de las Américas está muy
equivocada en la traducción de esta palabra (hupárkon), pues esta versión dice existía en lugar de existiendo (gerundio, tiempo presente).
Cristo no dejó de existir en forma de Dios cuando tomó la forma de
siervo.
-- "forma". La palabra
"forma" viene de morphe que solamente aparece en
este texto (vers. 6,7) y en Marcos 16:12, "se apareció en otra forma a dos de ellos". Según los
léxicos significa "forma, figura" (Mckibben-Stockwell-Rivas); "la forma en la
cual una persona o cosa se ve; la apariencia externa ... la forma en la
cual él apareció a los habitantes del cielo" (Grimm-Thayer); "forma, apariencia
externa, figura" (Arndt-Gingrich).
Pero Thayer
admite que otros eruditos (como Lightfoot y Trench) dicen que "morphe forma difiere de schema figura, forma, apariencia, como aquello
que es intrínseco y esencial difiere
de lo que es externo y accidental" y agrega que "la distinción es rechazada
por muchos". (La palabra schema traduce la palabra
"condición" o forma, LBLA, del ver. 8).
El Diccionario
Expositivo de Vine dice, "Morphe denota la forma o rasgo
distintivo especial o característico de una persona o cosa. Se usa con
un significado particular en NT, sólo de Cristo, en Fil. 2:6,7, en las
frases 'siendo en forma de Dios' y 'tomando forma de siervo'. Una excelente
definición de esta palabra es la dada por Gifford: 'morphe es así propiamente la
naturaleza o esencia, no en abstracto, sino tal como subsiste realmente en el
individuo, y retenida en tanto que el individuo mismo existe ... Así, en el
pasaje ante nosotros morphe Theou es la naturaleza divina real
e inseparablemente subsistente en la Persona de Cristo ... Para la
interpretación de 'la forma de Dios' es suficiente decir que (1)
incluye toda la naturaleza y esencia de la Deidad, y que es
inseparable de ellas, ya que no podrán tener existencia real sin ella; y
(2) que no incluye en sí misma nada 'accidental' o separable, tal como
modos particulares de manifestación, ni condiciones de gloria o majestad, que
pueden en un momento estar junto con la 'forma', y en otro momento
separados de ella ... El verdadero significado de morphe en la expresión 'forma de
Dios' queda confirmada por su repetición en la frase correspondiente, 'forma de
siervo'. Se admite universalmente que las dos frases son directamente
antitéticas, y que por ello 'forma' tiene que tener el mismo sentido en
ambas' (Gifford, The
Incarnation, págs. 16, 19, 39). La definición anteriormente mencionada
se aplica a su utilización en Mr 16:12, en cuanto a las maneras
particulares en que el Señor se manifestó a Sí
mismo".
The Expositor's
Greek Testament dice que la palabra morphe se refiere a la naturaleza de Cristo, es decir, que El
era divino (y llegó a ser humano). Cita 2 Cor. 8:9 como el paralelo más cercano
a Fil. 2:6 y dice que en ambos Pablo se refiere al "contraste inefable entre el
estado celestial y el estado terrenal".
Por lo tanto,
vemos que algunos eruditos dicen que morphe significa la forma
esencial e intrínseca de Cristo como Dios y también como hombre, y otros
eruditos dicen que la palabra significa simplemente su apariencia. Lo importante es que se afirme enfáticamente
la Deidad de Cristo, antes y después de llegar a ser hombre. Los que definen
la palabra "forma" como figura o apariencia no niegan la Deidad de Cristo, sino
solamente aplican la palabra al "aspecto" (Juan 5:37) o gloria (Juan 17:5) de su
estado preencarnado.
Nadie puede negar
que había contraste entre su estado celestial y su estado terrenal.
Recuérdese sobre todo que el punto principal de Pablo es la humillación de
Cristo. La encarnación de Cristo es el
ejemplo supremo de la humillación, y Pablo habla de ella para que sirva de
ejemplo para los cristianos (ver. 5, "Haya, pues, en vosotros este sentir que
hubo también en Cristo Jesús ...").
"Siendo en forma
de Dios" se refiere, pues, o al estado divino (su Deidad) y o a la gloria que Cristo tenía con el Padre
"antes que el mundo fuese" (Juan 17:5). Posiblemente la palabra se refiera a las dos
cosas, porque los dos conceptos no chocan. Hay un contraste aquí entre
"forma de Dios", morphe theou y "forma de siervo" morphe doulou. Cuando Cristo llegó a ser hombre, no se
despojó a sí mismo de su Deidad; no dejó de ser Dios. En el cielo Cristo
tuvo el aspecto de Dios (Juan 5:37);
en la tierra, sin embargo, tuvo el aspecto de un siervo. Su conducta era la
de un siervo, aunque demostraba
ampliamente que era Dios.
-- "no estimó el ser igual a Dios ..."
Jesucristo siempre era y siguió siendo igual a Dios aquí en la tierra (Juan
5:18) porque El es Dios (Dios el
Hijo). Véanse Rom. 9:5; Col. 2:9; Tito 2:13; 2 Ped. 1:1; 1 Jn.
5:20.
-- "como cosa a que aferrarse". Cristo no
estimó el ser igual a Dios en cuanto a la
majestad celestial como cosa a qué aferrarse o asirse fuertemente como
a un premio o tesoro demasiado precioso para ser dejado aun por un tiempo corto,
es decir, Cristo no rehusó humillarse. Al contrario, estaba
dispuesto a llegar a ser un hombre para morir por nosotros. Muchos
(como los "testigos" del Atalaya) quieren robar a Jesús de su Deidad. Dicen que
El no es todopoderoso, y que no es eterno (estos son atributos de la Deidad).
Pero nuestra salvación depende de la verdad afirmada tantas veces en la Biblia
de que Cristo es eterno, y que cuando llegó a ser hombre (aceptó la naturaleza
humana), no dejó de ser Dios (no dejó ni su naturaleza divina, ni sus atributos
divinos). Un mero hombre no podía
salvarnos.
2:7 -- "se despojó a sí mismo". Este texto se
refiere simple y sencillamente a la
encarnación de Cristo (Mat. 1:23; Juan 1:14; Col. 2:9). En el resto del versículo Pablo emplea dos
gerundios para explicar claramente cómo Cristo se despojó a sí
mismo: "tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres". "Se despojó
a sí mismo"; ¿cómo? "tomando forma de siervo". ¿Cuándo? cuando fue "hecho
semejante a los hombres".
Como dice Lenski,
"'Se despojó a sí mismo' es un
pensamiento incompleto que nos deja con una pregunta. Pablo
completa el pensamiento, pero no con una declaración acerca de algo que
Cristo se hubiera despojado (vaciado) fuera de sí mismo, sino por un participio
(gerundio) que define el acto de
despojarse: 'en que él tomó la forma de siervo', e inmediatamente dice
cuándo todos estos actos ocurrieron: 'cuando llegó a ser semejante al
hombre', cuando se encarnó. Todos los aoristos ... expresan acción
simultánea" (énfasis mío, wp).
Vine dice la
misma cosa al comentar sobre la palabra kenoo (despojarse): "Las cláusulas
que siguen al verbo dan la
exégesis de su significado, especialmente las frases 'forma de
siervo', y 'semejante a los hombres'" (énfasis mío,
wp).
También Lange
dice la misma cosa: "Es el llegar a ser hombre, o sea, la encarnación, que
se indica, como declara lo que sigue, y ya que labon (que es contemporánea
con ekenose como en Efes. 1:9, 13) debe
entenderse como un límite modal del verbo (ekenose), este despojamiento de sí
mismo es la encarnación del Señor".
Dejó el ambiente
celestial, la majestad y gloria que tenía con el Padre (Jn. 17:5) y llegó a ser
hombre. ¿Cómo se vio Jesús aquí en la tierra? Como hombre, como inferior a
los ángeles. ¿Por qué aceptó esta forma humilde? Para dar su cuerpo por nuestros
pecados (Heb. 2:14,15; 10:4-10).
Pero su humillación no afectó en lo más
mínimo su Deidad. Se refiere únicamente a su gran humillación en la
encarnación, de que vino a ser hombre para poder morir por nosotros y así
salvarnos de los pecados. Dios no podía morir por nosotros, porque Dios no puede
morir. Los ángeles no podían morir por nosotros. El hombre no podía morir por
sus propios pecados porque todos los hombres han pecado (Rom. 3:23). La sangre
de animales no puede quitar los pecados (Heb. 10:4). Entonces, ¿cuál era la
solución? Dios llegó a ser hombre
para poder morir por nosotros. No había y no hay otro plan de salvación.
Los que rechazan el sufrimiento vicario de Cristo terminantemente rechazan
la salvación de sus almas.
La gran verdad de
la humillación de Jesucristo, una verdad tan sublime, es usada por los
"testigos" como arma contra Cristo para atacar su Deidad y blasfemar su santo
nombre. (Todo "testigo" se arrepentirá de su blasfemia cuando
muera).
Cristo no menospreció en ninguna manera
la exaltación que gozaba con el Padre, pero su misión terrenal era de tanta
importancia que estaba dispuesto a hacer este sacrificio.
* * * * *
* * * * *
La Deidad
de Cristo
Sus
atributos divinos
Algunos hermanos
que profesan ser hermanos "conservadores" (porque que se oponen al
institucionalismo, la iglesia patrocinadora, etc.) están enseñando
(1990-1995) que cuando Cristo llegó a ser hombre, "se despojó" a sí mismo de sus
atributos divinos; es decir, que desde su nacimiento y hasta su
resurrección siguió siendo "la persona de Dios" (la esencia de Dios) pero
sin los atributos de la Deidad. Este
error se ha enseñado en dos periódicos: Faith and Facts, y With All Boldness. La edición de
octubre, 1990 de Faith and Facts se
dedica a este tema, y las citas dadas en la revisión ésta son de la misma. (No
afirmo que todo hermano que escriba artículos en estos dos periódicos enseñan
este error, pero para ser breve digo "los hermanos ff/wab" para indicar a los
que sí lo enseñan.)
¿Cómo se explica la
Deidad? ¡Cuántas veces hemos
explicado la
Deidad enumerando los atributos de Dios, Deidad! ¿Cuáles son sus atributos?
Su eternidad, inmutabilidad, omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia,
perfecto amor, perfecta justicia, perfecta santidad, perfecto amor,
perfecta fidelidad, que es el Creador, el único que es adorado, el único que
perdona pecados, etc.
El error
principal de los hermanos ff/wab se basa en una interpretación errónea de
Filipenses 2:6, 7. Dice Pablo
que Cristo "siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como
cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo,
hecho semejante a los hombres". La expresión "se despojó a sí mismo"
se explica inmediatamente en los dos gerundios que siguen; es como si Pablo hubiera dicho "es decir,
tomando forma de siervo" y luego diciendo cuándo lo hizo: cuando fue "hecho
semejante a los hombres".
El texto no dice
que Cristo se despojó a sí mismo de sus
atributos. Es increíble que nuestros hermanos en Cristo -- hermanos que
profesan ser hermanos "conservadores" -- afirmen que Cristo podía ser Deidad y
al mismo tiempo despojarse a sí mismo de los atributos de la Deidad. (Estos
hermanos son culpables de "doble hablar", 1 Tim. 3:8, porque dicen que Cristo no
dejó de ser Dios y luego se contradicen afirmando que se despojó a sí mismo de
los atributos de la Deidad).
La palabra
"atributo" significa "cada una de las cualidades de un ser ... Teol. Cualquiera
de las perfecciones propias de la esencia de Dios: la omnipotencia es un
atributo de Dios" (Larousse). ¡Es absurdo decir que Cristo era Dios sin los atributos de Dios! ¿Puede
alguno ser "hombre" sin los atributos de hombre? Hablar así es hablar
locura.
Lo que la
Biblia enseña acerca de la Deidad de Cristo
Mat. 1:23, "Y
llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros".
Constantemente Jesucristo lo demostró a través de su vida al demostrar sus atributos divinos.
Juan 1:1,14 "En
el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios ... Y
aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su
gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad". El
mismo Verbo que era con Dios
y era Dios fue hecho carne.
No era el Verbo sin sus atributos, sino el mismo Verbo que era con Dios y era
Dios desde la eternidad.
Col. 2:9, "Porque
en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad". Con esta
afirmación Pablo refuta a los falsos maestros que decían que Cristo no
podía ocupar un cuerpo físico porque, según ellos, el cuerpo es pecaminoso y,
por lo tanto, (decían) que Jesús era simplemente un hombre. Ahora algunos
de nuestros propios hermanos que profesan ser "conservadores" han
caído en la misma trampa diciendo que Cristo, en cuanto a sus atributos, era
simplemente un hombre (que no poseía ningún atributo divino durante su vida
terrenal).
Estos hermanos
están divididos sobre esta cuestión: algunos dicen que Cristo poseía los
atributos divinos cuando estuvo en la tierra, pero que nunca los
demostraba, es decir, que no hizo ni siquiera un solo acto de Deidad aquí
en la tierra. Entonces, ¿con qué propósito afirman que los
poseía?
El Inmutable
Cristo
Heb. 13:8 dice,
"Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos"; es decir,
Jesucristo es inmutable (no cambia). Pero la implicación y consecuencia de
la doctrina de los hermanos ff/wab son
que el inmutable Cristo fue el "mutable Cristo" durante unos treinta y tres
años de su existencia; que el
"eterno Cristo" dejó de ser eterno durante ese tiempo. Recuérdese que
la eternidad y la inmutabilidad son dos atributos inherentes de la Deidad;
por lo tanto, si Cristo dejó sus atributos divinos cuando vino a la tierra, dejó
su eternidad y su inmutabilidad. Que yo sepa no hay ningún hermano liberal que
acepte tal insensatez. Estos hermanos "conservadores" son más liberales que
muchos de los hermanos liberales.
Los hermanos
ff/wab dicen que el único poder sobrenatural poseído por Jesucristo fue el
poder recibido del Espíritu Santo y del Padre; es decir, Jesucristo no tenía ni autoridad ni poder inherentes
durante su vida terrenal, sino que solamente compartía el poder sobrenatural con los
profetas, apóstoles y otros que recibieron poder de Dios. Dicen que a
pesar de lo que Juan 2:24, 25 afirma, Jesucristo no era más omnisciente que
Pedro (Hech. 5:1-11; 8:21-23), y que a pesar de lo que Mar. 2:5-7 afirma,
Jesucristo no podía perdonar pecados como Dios, sino solamente como lo
hacían los apóstoles (Jn. 20:22, 23). Parece que estos hermanos "conservadores"
han estudiado con los "testigos", porque comparten su deseo de menospreciar -- y
aun blasfemar -- a Cristo.
Juan 20:30, 31
dice, "Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos,
las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito
para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo,
tengáis vida en su nombre". Jesús hizo
señales para demostrar sus atributos de Deidad. El no hizo señales para
probar que El era "la persona de Dios", como afirman los hermanos ff/wab Esta
expresión humana usada por estos hermanos no significa nada. No es bíblica. La
Biblia dice que Cristo es Dios (Mat. 1:23; Jn. 1:1, 2; Rom. 9:5; Tito 2:13; 2
Ped. 1:1). Cristo hizo señales para demostrar los verdaderos atributos
divinos, las cualidades inherentes e inseparables de Dios. Así también El sabía los
pensamientos de los hombres y El perdonó pecados para demostrar los
atributos de Dios que El poseía estando aquí en la tierra.
El
propósito de los hermanos ff/wab es combatir el calvinismo en la
iglesia
El periódico Faith and Facts ha tomado la
delantera en la lucha contra el calvinismo en la iglesia de Cristo y,
por esto, tiene mucha influencia. (El periódico With All Boldness es más nuevo). Este
servidor también ha participado en esta lucha. He predicado pública y
privadamente, en el púlpito y por la hoja impresa, contra el calvinismo. No
solamente he expuesto los errores del calvinismo original, sino también las
doctrinas secundarias aceptadas por algunos hermanos, tales como "el perdón
automático", "la limpieza continua", "que los pecados de la flaqueza y de
la ignorancia no se cargan al cristiano", "que el hombre tiene que pecar por
causa de su naturaleza pecaminosa", "que tiene que pecar para cumplir la
Escritura", etc. Por lo tanto al exponer
la herejía de los hermanos ff/wab
no me identifico de manera alguna con los que simpatizan con
algunos aspectos del calvinismo.
Se explica esto
porque una táctica carnal de los hermanos ff/wab es la de acusar a los que
resisten su nueva doctrina de ser "closet calvinists" (calvinistas a
escondidas), pero estoy dedicado a una lucha fuerte y continua contra todo
aspecto del calvinismo, y también contra toda doctrina que niega la Deidad de
nuestro Señor Jesucristo.
Estos hermanos
enfatizan mucho la humanidad de Cristo y afirman que El fue tentado como
hombre, para negar la doctrina calvinista de que el hombre tiene que
pecar por haber nacido con naturaleza corrupta. La Biblia enseña claramente la
humanidad de Cristo (Fil. 2:7; Heb. 2:14, 17; 4:15, 16; 1 Tim. 2:5). El "fue
tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado" (Heb.
4:15).
Pero es en
extremo absurdo negar la Deidad de Jesucristo para enfatizar su
humanidad.
Algunas
citas del periódico "Faith and Facts" (oct., 1990)
Afirman
que Cristo se despojó a sí mismo de los atributos de la Deidad
Dice un hermano
(comentando Fil. 2:7): "He was still 'himself.' But he 'divested' (Macknight)
himself of the attributes, powers, rights or characteristics of deity. Some
brethren, along with denominational exegetes, are wont to argue that this
emptying is only partial; that there are some things which he did while upon the
earth that were the result of his deity, beyond the powers and attributes of
humanity. I take it that the passage means just what it says, nothing more or
less. I have no right to list exceptions where the Lord has given none"
(página 25).
Traducción: "El
era todavía 'él mismo'. Pero él 'desvistió' (Macknight) a sí mismo de los
atributos, poderes, derechos o características de la deidad. Algunos
hermanos, junto con exegetas denominacionales, suelen argumentar que
este vaciamiento es solamente parcial; que había algunas cosas que él hizo
durante el tiempo que estaba en la tierra que fueron el resultado de su deidad,
más allá de los poderes y atributos de la humanidad. Yo entiendo que el pasaje
significa justamente lo que dice, ni más ni menos. No tengo el derecho de
alistar excepciones donde el Señor no las ha dado".
Fil. 2:5-7 es el
texto principal usados por los hermanos ff/wab. Dice Pablo, "Cristo Jesús, el
cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que
aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho
semejante a los hombres". Este texto no dice que Cristo se despojó a sí mismo "de" algo, ni mucho menos que "vació" los atributos de Deidad. El
hermano dice que "el texto significa justamente lo que dice", pero ¡el texto no dice lo que él dice! El
concepto del hermano es totalmente ajeno a lo que Pablo dice en este
texto. Pablo usa el verbo "se despojó" y luego inmediatamente emplea dos gerundios para explicar lo
que significa el verbo "se despojó" y para probar su afirmación. Cristo "se
despojó a sí mismo". ¿Cómo? "tomando
forma de siervo". ¿Cuándo? cuando
fue "hecho semejante a los hombres". La expresión "se despojó a sí mismo" no es
un pensamiento completo; tiene que explicarse, y Pablo mismo lo explica
en la misma frase.
Además, el verbo
ekenosen (se despojó) es seguido
por dos gerundios (morphen doulou labon, tomando forma
de siervo y en omoiomati anthropon genomenos,
hecho semejante a los hombres), los cuales explican y limitan el verbo (se despojó) y lo prueban. Los gerundios son
"gerundios de modo" que explican cómo o en qué sentido Jesús se
despojó a sí mismo. Una versión inglesa introduce los gerundios con la
palabra "by" (por): "by taking the nature of a servant" ("por
tomar la naturaleza de un siervo") (The Twentieth Century New Testament). Esta
versión expresa la idea correctamente, pues los gerundios explican y limitan cómo Jesús se
despojó a sí mismo.
Compárese Efes.
1:7- 9, "... su gracia, que hizo
sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia", ¿cómo? ver. 9,
"dándonos a conocer el misterio de su voluntad". El gerundio
explica y limita el verbo.
Es una violación
grave de este texto afirmar que Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos
divinos (una cosa completamente imposible). Los gerundios explican el límite de la acción del
verbo.
Este texto es
simplemente una hermosa declaración de la encarnación de Cristo, y Pablo dice esto para ilustrar la humildad que debemos manifestar unos
para con otros (Fil. 2:1-14).
Cristo, el Verbo,
fue hecho carne, llegó a ser hombre y siervo de hombres, humillándose al
máximo para salvarnos, pero los
"testigos" del Atalaya y algunos hermanos "conservadores" usan este mismo texto
para negar la Deidad de Cristo. ¡Increíble!
Obsérvese que el
hermano dice que "Algunos hermanos, junto con exegetas denominacionales,
suelen argumentar que este vaciamiento es solamente parcial; que había
algunas cosas que él hizo durante el tiempo que estaba en la tierra que
fueron el resultado de su deidad, más allá de los poderes y atributos de la
humanidad"; es decir, según el
hermano, Jesucristo no demostró aquí en la tierra ningún atributo divino ni
hizo cosa alguna en calidad de Dios; que cuando conoció lo que había en
el hombre (Jn. 2:24, 25) lo hizo como
hombre; que cuando perdonó pecados (Mar. 2:5), lo hizo como hombre; que cuando la gente vio a
Cristo como un mero hombre vio al
Padre (Jn. 14:9); que cuando calmó la tempestad, lo hizo como hombre, como los apóstoles que
recibieron poder sobrenatural del Padre o del Espíritu Santo. Todo el propósito de estos hermanos es
reducir a Jesucristo al estado de un mero hombre.
El propósito
principal de Mateo, Marcos, Lucas y Juan se expresa en Juan 20:30, 31;
registran las señales que Jesús hizo probar que El es el Hijo de Dios (Dios el
Hijo). Las señales de Jesús son una
demostración amplia de sus atributos divinos (los atributos de Deidad).
Mucha gente que vio esta demostración de sus atributos
divinos se convenció de que Jesucristo es el Hijo de Dios (Dios el
Hijo) y varias personas lo confesaron. Sin embargo, dicen los hermanos
ff/wab que la gente creía que Jesús es el Hijo de Dios simplemente porque El decía que lo es, y que las señales lo
confirmaron. Según estos hermanos, Jesús no hizo señal alguna como Dios,
sino solamente como hombre. ¿Cómo, pues,
podía la gente creer en El como Dios si no hizo nada como
Dios?
Enseñan los
hermanos ff/wab que Jesús era -- en cuanto a sus obras y enseñanzas --
igual a los apóstoles y profetas.
"Jesucristo perdonó pecados, pero solamente como lo hicieron los
apóstoles"
Dice el mismo
hermano: "Furthermore, through God's will the apostles, men, not deity, were
told: 'Receive ye the Holy Ghost: whosoever sins ye forgive, they are forgiven
unto them' (Jno 20:23). If men could do so, I deem it possible that Christ as a
man could do it." (Página 27).
Traducción:
"Además, por la voluntad de Dios los apóstoles, hombres, no deidad, fueron
dichos: 'Recibid al Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son
remitidos' (Jn. 20:23). Si los hombres podían hacerlo así, yo considero que es
posible que Cristo como hombre podía hacerlo".
El hermano trata de ser consecuente.
Habiendo afirmado que Cristo se despojó a sí mismo de todos los atributos de
Deidad, y sabiendo que la autoridad de perdonar pecados es un atributo de
Dios, él se siente obligado a decir, "Sí, Cristo se despojó a sí mismo de este
atributo también". El hermano tiene que admitir que para ser conseucente
tiene que enseñar que cuando Cristo vivió en la tierra, El no podía perdonar
pecados por su propia autoridad.
Pero los judíos
entendieron perfectamente que Jesucristo hizo el papel de Dios cuando perdonó al
paralítico. "Cavilaban en sus corazones: ¿Por qué habla éste así? Blasfemias
dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?" (Mar. 2:6, 7). Es verdad
que solamente Dios puede perdonar pecados. Los apóstoles pudieron atar
y desatar (Mat. 16:19; 18:18) en el sentido de predicar el evangelio de
Dios inspirado por el Espíritu Santo. Las palabras "atar y desatar"
equivalen a perdonar o no perdonar. Pedro podía emplear las llaves del
reino para "abrir" las puertas del reino por medio de la predicación
inspirada por el Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 2:4). Los
apóstoles podían "perdonar pecados" solamente en el sentido de ser embajadores
de Cristo (2 Cor. 5:20) que nombraron los requisitos enseñados por Dios para
poder obtener el perdón. Ellos no podían perdonar pecados por su propia
autoridad, pero Cristo sí podía hacerlo. Los apóstoles nunca fueron acusados de
blasfemar porque nunca dijeron a nadie, "te perdono".
El tenía la
autoridad inherente de Dios para perdonar. Los que niegan esto niegan a Cristo (Mat.
10:32, 33), porque
niegan esta demostración de un verdadero atributo de Dios.
En seguida se
examina la doctrina de los hermanos ff/wab, punto por punto. Los siguientes
encabezados, escritos entre comillas, presentan la doctrina de
ellos:
"Cristo no
podía resucitar por su propio poder"
Sigue la
afirmación del hermano: "The record clearly states that it was not Jesus' own
power of deity which raised him from the tomb. One passage is sufficient on the
point. 'This Jesus did God raise up, whereof we all are witnesses'. (Acts 2:32).
When Jesus emptied himself to come in human flesh he depended upon God to give
him life after death, and not on his own power as deity to rise up. He was a
human, a man, that he might be mediator between God and man (1 Tim. 2:5)."
Página 28.
Traducción: "El
registro dice claramente que no fue el poder propio de Jesús de deidad que
lo resucitó del sepulcro. Un pasaje es suficiente sobre el punto. 'A este
Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos' (Hechos 2:32).
Cuando Jesús se despojó a sí mismo para venir en carne humana él dependió de
Dios para darle vida después de la muerte, y no sobre su propio poder de deidad
para resucitar. El era un ser humano, un hombre, para que pudiera ser mediador
entre Dios y el hombre (1 Tim. 2:5)".
Es increíble que
el hermano dijera esto después de leer y citar tantas veces lo que Jesús dice en
Jn. 2:19, 21 ("Destruid este templo, y en tres días lo levantaré ... Mas él
hablaba del templo de su cuerpo") y Juan 10:17, 18 ("yo pongo mi vida, para
volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo: Tengo
poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí
de mi Padre").
El Padre y el
Hijo siempre eran y son uno en su propósito y en su obra (Jn. 17:21). Cristo se
identificó con el Padre repetidas veces durante su ministerio personal. La
voluntad del Padre siempre era y es la voluntad del Hijo. La comunión entre
los dos era perfecta cuando Jesucristo vivió en la tierra; nunca fue destruida
ni por un momento. Gozaban de una perfecta unidad.
Por lo tanto, el Hijo hace lo que el Padre
hace. El Hijo hace la obra del Padre. El Padre levantó el cuerpo de Cristo y
Cristo levantó su propio cuerpo. Es en extremo absurdo afirmar que
Cristo no tenía el poder de levantar su cuerpo del
sepulcro.
En cuanto a ser
Jesucristo nuestro Mediador, hubiera sido imposible que El -- como un mero
hombre -- llegara a ser nuestro Mediador. El es Emanuel, Dios con nosotros. Dios
llegó a ser hombre para ser nuestro Salvador y nuestro Mediador. Como un
mero hombre, aunque hombre perfecto, no pudiera habernos salvado ni tampoco
hubiera podido servir como nuestro Mediador.
No es posible que
comprendamos la encarnación de Cristo, pero podemos aceptarlo por fe. Esta
doctrina no debe causar problema alguno para nosotros. Cristo tenía todos los atributos de Dios y
todos los atributos de hombre. El verdadero Dios vino a ser verdadero
hombre también.
"La Deidad
de Jesús no fue confirmada por sus milagros"
Dice otro
hermano: "Brother ____________ makes a reasonable case from John 3:34 that Jesus
at His baptism was endowed with the Spirit and by the Spirit was able to work
miracles, discern men's hearts, give revelation, etc. To substantiate his
case __________ offers the following verses as proof that Jesus
attributed His miraculous powers to a divine power outside of Himself (Jn.
5:30; 6:38; 7:16, 28; 8:28; 12:49; 14:10; 17:7-9). The fact that Jesus had
certain of these powers no more substantiated His deity, than the fact that
Moses, Elijah or Peter having these miraculous powers established they were
divine." (Página 33).
Traducción: "El
hermano ___________ hace un argumento razonable sobre Juan 3:34 que cuando Jesús
fue bautizado El fue dotado con el Espíritu y por el Espíritu podía obrar
milagros, discernir corazones de hombres, dar revelación, etc. Para confirmar su
caso _______ ofrece los siguientes versículos como prueba de que Jesús atribuyó
sus poderes milagrosos a un poder divino aparte de sí mismo (Jn. 5:30; 6:38;
7:16, 28; 8:28; 12:49; 14:10; 17:7-9). El hecho de que Jesús tenía ciertos
de estos poderes no confirmó su deidad más que el hecho de que Moisés, Elías o
Pedro tenían estos poderes milagrosos confirmó que ellos eran
divinos".
Estos textos enfatizan la unidad
perfecta entre el Padre y el Hijo. La comunión entre el Padre y el
Hijo siempre ha sido perfecta. Cristo se identificó con el Padre repetidas veces
para afirmar su propia Deidad. La expresión "Hijo de Dios" significa que Cristo
es Dios el Hijo, que es lo mismo que el Padre, igual al Padre, de la misma
naturaleza que el Padre (Heb. 1:3). Cristo es eterno y no tuvo origen; no es
"Hijo" en el sentido de descendiente. "Hijo" significa "lo mismo", la misma
naturaleza, teniendo todos los atributos de Dios. "En él habitó
corporalmente toda la plenitud de la deidad" (Col.
2:9).
Los judíos sabían que el Padre es Dios y,
por lo tanto, era necesario convencerles que el Hijo también es Dios.
Cristo hizo las obras del Padre (Jn. 10:37), demostrando los atributos de
Deidad, para convencer a los judíos y a todo el mundo que El es Dios. Si Cristo
hubiera estado en el mundo sin los atributos de Deidad (cosa imposible desde
luego), no pudiera haber probado que era Deidad. No bastaba con simplemente decir que era Dios. La única manera de probar su Deidad era
demostrar que El poseía los atributos divinos, y lo hizo
repetidas veces. Cristo era y es igual al Padre (Jn. 5:18), fue adorado por
hombres y ángeles como el Padre (Jn. 5:23) y los que vieron al Hijo vieron
al Padre (Jn. 14:9). Los judíos entendieron que cuando Jesucristo llamó a Dios
"Padre" se hizo a sí mismo igual a Dios (Jn. 5:18), que siendo hombre se hizo
Dios (Jn. 10:33).
Los milagros de
Moisés, Elías y los apóstoles confirmaron su mensaje (Mar. 16:20; Heb. 2:3, 4),
pero ellos no podían hacer las obras del Padre como las hizo Jesucristo. Los
profetas y apóstoles no sabían los pensamientos de los hombres (Jn. 2:24, 25;
Mat. 9:4; 12:25; Luc. 5:22; 11:17) ni mucho menos podían perdonar pecados por su propia autoridad como lo hizo
Jesús (Mar. 2:5). ¿Qué profeta o apóstol jamás ha dicho, "El que ha visto a mí,
ha visto al Padre"? (Jn. 14:9). Los profetas y apóstoles no eran eternos e
inmutables como Cristo (Heb. 13:8); no vinieron desde el cielo como El. "El
que de arriba viene, es sobre
todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el
que viene del cielo, es sobre todos. Y lo que vio y oyó, esto testifica"
(Juan 3:31,32). Los apóstoles y profetas no vinieron del cielo y no habían visto
cosas celestiales, pero Cristo era testigo ocular de lo que El
testificaba.
Este hermano cita
varios textos para probar que Jesucristo era simplemente un hombre que
recibió ciertos poderes del Padre. El cree que Juan 3:34 dice que el Espíritu
Santo fue dado a Jesucristo sin medida. El texto no dice esto, pero varios
textos afirman que Cristo recibió poder, enseñanzas, etc. del Padre y del
Espíritu Santo, pero el hermano no cita Juan 16:7 que dice que Jesucristo envió al Espíritu
Santo. Si los textos citados por el hermano indican que Cristo, por
recibir algo del Padre o del Espíritu Santo, no tenía los atributos de Deidad,
entonces Juan 16:7 indica que tampoco los tiene el Espíritu Santo, porque Cristo
lo envió. Tal conclusión es absurda como también el argumento del
hermano es absurdo.
La palabra "Dios" es plural.
Gén. 1:26, "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen". "Dios en
tres personas, bendita Trinidad". La palabra "Trinidad" no está en la Biblia
(como la palabra "Biblia" no está en la Biblia), pero simplemente quiere
decir que hay tres personas en la Deidad y esta verdad no se puede refutar.
Cada Persona de la Deidad tiene su función pero son uno en su divino propósito y
obra.
"Jesucristo era un ser híbrido"
Dice un hermano
(página 49): "They insist that he did not live among us as a man, but as some
hybrid being - 'God/man'."
Traducción:
"Ellos insisten en que él no vivió entre nosotros como un hombre, sino como
algún ser híbrido - 'Dios/hombre'".
Los "testigos"
usan esta palabra ("híbrido") para despreciar a Cristo: "Neither was Jesus a
combination of the two natures, human and spiritual. The blending of two natures
produces neither the one nor the other, but an imperfect, hybrid thing." (Studies in the
Scriptures, Volume V, p. 179).
Traducción:
"Tampoco era Jesús una combinación de las dos naturalezas, humana y
espiritual. El armonizar las dos naturalezas no produce ni la una ni la otra,
sino una cosa imperfecta, híbrida".
El "Cristo" de
los "testigos" y de estos hermanos nunca existió.
Un
diagrama preparado por otro
escritor de
ff/wab
En la página 88
del periódico aparece un diagrama que afirma abierta y claramente que
Cristo se despojó a sí mismo de los atributos de Deidad cuando llegó a ser
hombre. El especifica los siguientes atributos: los poderes de Dios, la
igualdad, la gloria, la imposibilidad de ser tentado, la omnipotencia, la
omnisciencia y la omnipresencia. En seguida el hermano presenta
algunas objeciones a la doctrina de él con su respuesta.
Algunas
objeciones a la enseñanza de este hermano citadas por El, junto con la respuesta
de El.
Objeción (no. 1): "Christ is called God"
("Cristo es llamado Dios").
Respuesta del
hermano: "Yes, Christ was, is and ever will be God, the very person of
deity. To accept Paul's statement that Christ emptied himself of his divine
attributes does not deny the fact that Christ was the person of God in the
flesh."
Traducción: "Sí,
Cristo era, es y siempre será Dios, la misma persona de deidad. Aceptar la
afirmación de Pablo que Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos
divinos no niega el hecho de que Cristo era la persona de Dios en la
carne".
Estos hermanos se
engañan solos creyendo que no están negando la Deidad de Cristo porque afirman
que Cristo siguió siendo "la persona de
Dios" pero sin sus atributos de Deidad. La expresión "la persona de Dios" no
es lenguaje bíblico. Ellos afirman algo que no pueden probar con la Biblia. La
Biblia no dice lo que ellos dicen. La Biblia no habla de "la persona de Dios"
aparte de los atributos de Dios. Tal concepto es completamente erróneo.
Es
simplemente otro diseño de Satanás para negar a Cristo.
Objeción (No. 2):
"Christ could not be God without the attributes or powers of God."
Traducción: "Cristo no podía ser
Dios sin los atributos o poderes de Dios".
Respuesta del
hermano: "This presumption contradicts Paul's plain statement concerning
Christ Jesús, ... (Phil. 2:6-7). Further, it contradicts the plain and
simple statements of Christ in the gospels, which affirm that Christ did
not have all the divine attributes or powers in the flesh on earth (glory,
John 17:5; omniscience, Mk. 13:32; omnipotence, Mt. 28:18 (the power over all
things was given to him after his resurrection); omnipresence, Eph.
4:10)."
Esta objeción a la doctrina del hermano es
perfectamente legítima. Es la pura verdad. Cristo no podía ser llamado
Dios si no tenía (por treinta y tres años) los atributos de Dios. En primer
lugar el inmutable Cristo no podía y no puede cambiar; lo que afirman
estos hermanos es una verdadera
imposibilidad. Cristo no podía y no puede dejar de ser lo que es. ¿Puede
Dios el Padre despojarse a sí mismo de sus atributos de Deidad? ¿Puede el
Espíritu Santo despojarse a sí mismo de sus atributos de Deidad? Si Dios deja de
tener sus atributos de Dios ¿todavía será Dios? ¿Puede el hombre despojarse de los
atributos humanos y seguir siendo hombre?
Pablo no dijo en Fil. 2:7 que Cristo se
despojó a sí mismo "de" algo, ni mucho menos de sus atributos divinos. La
expresión "se despojó a sí mismo" no es un pensamiento completo, sino
que tuvo que ser explicado, y Pablo lo explicó inmediatamente, empleando
dos gerundios para explicar el verbo "despojarse", diciendo, "tomando forma
de siervo, hecho semejante a los hombres". El simplemente se refiere a la encarnación
de Cristo y lo hace en forma bien clara.
En seguida
examinaremos los atributos que, según el hermano, Cristo
dejó:
La gloria. Cristo no se despojó a sí
mismo de la gloria que es un atributo inherente de la Deidad; tal cosa
hubiera sido imposible. El no estaba sin gloria aquí en la tierra (Jn. 1:14;
Mat. 17:2, etc.). Pero El dice en Jn. 17:5, "Ahora, pues, Padre, glorifícame tú
al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese",
dando a entender que ahora pronto dejaría el cuerpo físico que por cierto no era
tan glorioso como su estado celestial. Pablo dice, "el cual
transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea
semejante al cuerpo de la gloria suya" (Fil. 3:21).
La omnisciencia. El hermano cita Mar.
13:32 ("Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están
en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre") para probar que Jesucristo había
abandonado su omnisciencia. El hermano no toma en cuenta que si este texto niega
la omnisciencia del Hijo, también
niega la omnisciencia del Espíritu Santo, porque Cristo dice "nadie
sabe". Lo que prueba demasiado no
prueba nada. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno en su propósito y
en su obra, pero cada Quien tiene su función. Cristo dice claramente (Hech. 1:7)
que la prerrogativa del Padre fija "los tiempos y las sazones". Lo que Jesús
dice en Mar. 13:32 no tiene nada que ver con la omnisciencia, sino con el papel
de cada Persona de la Deidad.
La omnisciencia de Jesucristo se ha
afirmado clara y enfáticamente en Jn. 1:47; 2:24, 25; 4:17, 18; 6:70, 71;
11:14; 13:38 (y a través del libro de Juan); Mat. 9:14; 12:25; Luc. 5:22; 11:17,
etc. Los hombres inspirados no eran
omniscientes. No había "don de omnisciencia" entre los nueve dones del
Espíritu Santo (1 Cor. 12:8-10).
Pedro dijo la
pura verdad cuando dijo, "Señor, tú lo sabes todo" (Jn. 21:17). El no dijo
"Señor, tú y yo lo sabemos todo".
Los hermanos ff/wab citan Hech. 5:3; 8:21-23, y afirman que Pedro era tan omnisciente que
Cristo. Obviamente el Espíritu Santo reveló a Pedro lo que hicieron Ananías
y Safira, y en cuanto a Simón, su misma pregunta indicó lo que pensaba y qué
clase de carácter tenía. Pero
estos textos no afirman que Pedro era omnisciente, ni que sabía los
pensamientos y conocía el carácter de Ananías y Safira. Todo el
mundo sabe los pensamientos y
hechos de otros cuando se demuestran en su conducta, pero Cristo no tenía
que ver ningún hecho para saber los pensamientos de los hombres, porque El era y
es omnisciente.
La omnipotencia. A través de su
ministerio Cristo demostró claramente los atributos de Deidad. El no hizo
señales que eran simplemente "señales de apóstol" (2 Cor. 12:12), sino las
señales que demostraron su Deidad. Los apóstoles no perdonaron pecados por su propia
autoridad, ni sabían los pensamientos de los hombres, ni fueron
adorados. Cuando los judíos vieron a Cristo vieron al Padre (Jn. 14:9), pero cuando vieron a los apóstoles, no
vieron al Padre.
Los "testigos"
leen Mateo, Marcos, Lucas y Juan y concluyen que Jesucristo no era Dios,
sino solamente "un dios". Los hermanos ff/wab leen Mateo, Marcos, Lucas y
Juan y dicen que Jesucristo no hizo un solo acto de
Deidad en la tierra. Tanto la enseñanza de estos hermanos como la de los
"testigos" hacen burla de los cuatro libros inspirados que enseñan que
Jesucristo demostró claramente
-- en su vida, en su doctrina, y en sus obras -- los atributos de
Deidad.
¿Qué diferencia
había entre las obras de Cristo y las de los apóstoles? Según los hermanos
ff/wab, no había diferencia
alguna. Afirman que las
señales de Jesucristo probaron que El era el Hijo de Dios porque El dijo
ser el Hijo de Dios, y que las señales de los apóstoles probaron que fueron
enviados por Dios, porque es lo que ellos dijeron. Recuérdese que estos hermanos
afirman que Jesucristo no podía hacer señal alguna por su propia autoridad como Hijo de
Dios, sino que El -- al igual que los apóstoles y profetas -- actuaba
solamente como hombre que recibió poder del Padre y del Espíritu
Santo.
La omnipresencia. El hermano cita Efes.
4:10 ("El que descendió ... también subió") y Mat. 8:24 (Cristo estuvo en una
barca) para probar que Cristo no era omnipresente cuando estuvo en la
tierra. Desde luego el cuerpo de Jesús estuvo en un sitio a la vez, pero Cristo,
Dios el Hijo, no estaba limitado a un cuerpo físico. Nuestra mente finita no
puede comprender cómo la presencia de Dios (Padre, Hijo, Espíritu Santo)
llena el universo, pero lo aceptamos por fe. Cristo nunca dejó de ser Dios
cuando llegó a ser Jesús de Nazaret y uno de sus atributos es la omnipresencia.
El libro de Juan destaca la omnisciencia de Jesús y la omnisciencia implica la
omnipresencia. No se afirma que el cuerpo de Jesús era omnipresente, sino que
Cristo (siendo Dios y, por eso, siendo Espíritu) era
omnipresente.
Sería bueno
volver a leer 1 Reyes 8:27, "Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He
aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto
menos esta casa que yo he edificado?" Dice Cristo (Mat. 18:20) cuando todavía
estaba en la carne, "Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre,
allí estoy en medio de ellos". El usa verbos del tiempo presente: "están" y
"estoy". ¿Quieren estos hermanos afirmar que Jesucristo no podía hacer lo que
prometió hacer (estar con dos o tres de sus discípulos congregados en cualquier
sitio) durante su ministerio personal?
Obsérvese lo que
dice Juan 1:18, "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el
seno del Padre, él le ha dado a conocer" y Juan 3:13, "Nadie subió al cielo,
sino que el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo".
En cuanto a su Deidad, Cristo no dejó de estar en el cielo cuando ocupó el
cuerpo de Jesús. El es omnipresente, presente en todo lugar. (Dice La
Biblia de las Américas en el margen que "Los mss. más antiguos no incluye: que está en el cielo", pero aun así
incluye esta frase en el texto porque coincide con todo lo que Juan afirma
acerca la Deidad de Jesucristo).
Comentario
adicional por el hermano: "Does a man stop being a man because he loses the
human attribute of locomotion, of manual manipulation and a host of other
powers. Although a paraplegic loses these human attributes or powers, he
remains the same person and he is still a man. The powers or attributes of
God do not make the person of God. Christ's emptying himself of these powers,
did not extinguish his person and identify as God."
Traducción: "¿El
hombre deja de ser hombre porque pierde el atributo humano de la locomoción, de
la manipulación manual y una hueste de otros poderes? Aunque un parapléjico
pierde estos atributos o poderes humanos, él sigue siendo la misma persona
y todavía es un hombre. Los poderes o atributos de Dios no hacen la persona de
Dios. El despojarse Cristo de estos poderes no extinguió su persona e identidad
como Dios".
En este párrafo
el hermano se atreve -- con plena impudencia -- a pintar la imagen exacta
de su concepto de Cristo. Según él la "deidad" de Cristo es una "deidad" parapléjica o paralizada; es
decir, Jesucristo no podía -- por su propio poder o autoridad -- hacer
ninguna cosa divina. No podía hacer ningún milagro, ni echar fuera demonios,
andar sobre el agua, saber pensamientos humanos, perdonar pecados, etc.
porque aunque era "deidad" ("la persona de Dios") estaba paralizado y sin poder.
¿Este es el Cristo que llegó a ser nuestro Salvador y Mediador?
Pero en realidad
la condición del "Cristo" de estos hermanos es aun más triste que la de un
parapléjico, porque éste no está totalmente paralizado. El todavía tiene
uso de la mente, los ojos, la lengua, etc. Por lo tanto, la condición de
Cristo -- según los hermanos ff/wab -- era aun peor que la del hombre
parapléjico, porque el "Cristo" de ellos no tenía ninguna facultad divina, y no
podía hacer cosa alguna como Dios. Era Dios pero desprovisto de todo
atributo de Dios. Era peor que un parapléjico. Era una especie de "dios
muerto", sin fuerza alguna. Les conviene escribir la palabra "Dios" con
letra miníscula ("dios") como lo hacen los
"testigos".
Tal "Cristo" no
podía haber salvado a nadie. Gracias a Dios, no existe el "Cristo" de estos
hermanos que estaba más paralizado que un
parapléjico.
Objeción
(No. 3): "Christ's miraculous powers shows he did not give up divine
attributes." ("Los poderes
milagrosos de Cristo muestran que El no dejó atributos
divinos").
Respuesta del
hermano: "Those who raise this objection refer in passing to the miracles Jesus
performed, but they particularly refer to John 2:25, 'He knew what was in
man' ... If the apostle Peter could know the thoughts and intents of Ananias and
Sapphira and Simon by the power of the Holy Spirit (Acts 5:1-10; 8:21-23), so
could Christ in the flesh (Mt. 12:28; Lk. 4:14, 18; Acts
10:38)."
Traducción: "Los
que levantan esta objeción se refieren de paso a los milagros que Jesús hizo,
pero en particular se refieren a Juan 2:25, 'él sabía lo que había en el
hombre' ... Si el apóstol Pedro podía saber los pensamientos e intentos de
Ananías y Safira y Simón por el poder del Espíritu Santo (Hech. 5:1-10;
8:21-23), también Cristo, en la carne, podía hacer lo mismo (Mat. 12:28; Luc.
4:14, 18; Hech. 10:38)".
Según esta doctrina falsa, las obras de
Jesucristo eran exactamente como las de los apóstoles y profetas. El apóstol
Pedro tenía la misma capacidad para saber los pensamientos de los hombres
que Jesús tenía. Nos preguntamos: ¿Por
qué no dice Juan (2:24, 25) que Pedro "sabía lo que había en el
hombre"? ¿Por qué no dice Mateo (9:4), "Y conociendo Pedro los
pensamientos de ellos"? Lucas escribió Hech. 5 y 8. ¿Por qué no dijo "Pedro,
entonces, conociendo los pensamientos de ellos"? (Luc. 5:22;
11:17).
Según estos
hermanos los milagros de los apóstoles
eran iguales a los de Cristo. Por lo tanto, si Pedro hubiera dicho que él
también era divino, entonces le convenía al pueblo creerlo, porque hacía las
mismas señales que Jesús hacía. De esa manera Pedro pudiera haber confesado que
él mismo era el Cristo y Tomás pudiera haber dicho a Pedro, "Señor mío, Dios
mío". El argumento de los hermanos ff/wab ayuda al clero romano para probar que
Pedro era, por lo menos, la cabeza de la iglesia aquí en la
tierra.
Objeción (No. 4): "The authority to
forgive sins shows he retained his divine attributes in the flesh."
("La autoridad de perdonar pecados muestra que él retuvo sus atributos
divinos en la carne".)
Respuesta del
hermano: "Jesus, in turn, delegated the power of the forgiveness of sins to his
apostles (Jn. 20:23). The power of the apostles was a delegated authority as
Christ's power had been delegated." (Traducción: "Jesús, en turno, delegó el
poder de perdonar pecados a sus apóstoles, Jn. 20:23. El poder de los
apóstoles fue una autoridad delegada como el poder de Cristo le había sido
delegado".)
Los judíos
entendieron este asunto mucho mejor que estos hermanos. Cuando Cristo dijo
al paralítico, "Hijo, tus pecados te son perdonados", algunos escribas
"cavilaban en sus corazones: ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién
puede perdonar pecados, sino sólo Dios?" (Mar. 2:5-7). Los judíos entendieron perfectamente
que solamente Dios puede perdonar pecados; por eso, el perdonar pecados es un
acto de Dios (Deidad). Cristo, por su propia autoridad, perdonó pecados
cuando vivió como hombre en la tierra, y este acto de perdonar pecados fue una
demostración de sus atributos de
Deidad.
Los apóstoles
podían atar y desatar (Mat. 16:19; 18:18) y perdonar pecados solamente en el
sentido de predicar bajo la dirección del Espíritu Santo los requisitos para obtener el
perdón. De esta manera Pedro usó las "llaves del reino" (Hech. 2, 10).
El clero romano dice que los apóstoles podían perdonar pecados, y los hermanos
ff/wab están de acuerdo con los católicos, pero Dios no ha "delegado" a ningún
hombre la autoridad de perdonar pecados. Tampoco le da a hombre alguno el
poder de conocer el corazón de la gente. Los apóstoles no eran confesores con el
poder de absolver pecados.
Objeción
(No. 5): "Christ retained his divine attributes because he accepted
worship." ("Cristo retuvo sus
atributos divinos porque él aceptó la adoración".)
Respuesta del
hermano: "He accepted worship because he was in fact the person of God." ("El
aceptó la adoración porque él era en realidad la persona de
Dios").
Este punto es muy
importante. Cristo fue adorado muchas veces porque El demostraba los atributos divinos continuamente
durante su ministerio. La Biblia no habla como hablan los hermanos ff/wab (1
Ped. 4:11). No dice que Jesucristo era "la persona de Dios", sino que es
Dios (Jn. 1:1,2; Rom. 9:5; Tito 2:13; 2 Ped. 1:1). Alguna "persona" sin los atributos de
Deidad no es Deidad, y no puede ser adorado (Mat. 4:11), pero Cristo
demostró día tras día, en toda
manera posible, los atributos de Deidad.
Objeción (No. 6): "Col. 2:9, 'For in Him
dwelleth all the fulness of the Godhead bodily." ("Col. 2:9, 'Porque en él
habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad'".)
Respuesta del
hermano: "In Col. 2:9 Paul describes the glorified Christ, his state after his
resurrection and exaltation. Paul is not describing the divine attributes of
Christ in the flesh on earth." ("En Col. 2:9 Pablo describe al Cristo
glorificado. Pablo no está describiendo los atributos divinos de Cristo en la
carne en la tierra".)
¿Dónde aprendió
esto el hermano? El niega lo que Pablo afirma. ¿Sabrá más que Pablo?
¿Dónde dice Pablo que la plenitud de la Deidad no habitó corporalmente en
Cristo antes de su resurrección, sino solamente después. Es
precisamente lo que los gnósticos creían. Negaron que Cristo podía
ocupar un cuerpo físico (1 Jn. 4:1-4). El argumento de Pablo hubiera sido
completamente inútil si lo hubiera aplicado solamente a Cristo después de
su resurrección.
La verdad es que
la plenitud de la Deidad habita eternamente en Cristo y es en extremo absurdo
decir que ésta dejó de habitar en El durante treinta y tres
años.
Otra objeción a esta falsa doctrina (no
mencionada por el hermano): ¡Cristo es eterno! El dice (Jn. 8:24, 58), "si
no creéis que yo soy, en
vuestros pecados moriréis ... antes que Abraham fuese yo soy". El nombre YO SOY es el nombre de Dios (Ex. 3:14).
Indica su naturaleza eterna e independiente. Existe por sí solo. "Yo soy el
Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de
venir, el Todopoderoso" (Apoc. 1:8, 17; 22:13). Cristo no dejó de ser eterno durante unos
treinta y tres años. No era eterno "de vez en cuando". ¿Cómo podía Cristo ser
eterno y dejar de ser eterno por treinta y tres años y luego volver a ser
eterno? Cristo es eterno e inmutable (Heb. 13:8).
Otra objeción a esta falsa doctrina (no
mencionada por el hermano): Cuando el pueblo conoció a Cristo, conoció al Padre
(Jn. 8:19), cuando vio a Cristo, vio al Padre (Jn.
14:9).
Los hermanos
ff/wab simple y sencillamente no entienden el nombre "Hijo de Dios". Cristo
no es "Hijo" en el sentido de "descendiente". El no fue creado como dicen
los "testigos". El no comenzó a existir cuando Jesús nació de María. Cristo es
eterno. "Hijo de Dios" significa "lo mismo" que Dios, o "igual" a Dios" (Jn.
5:18). Al decir que Dios era su Padre decía que El (Cristo) era (es) Dios. Los
judíos entendieron esto. "Yo y el Padre uno somos. Entonces los judíos
volvieron a tomar piedras para apedrearle ... te apedreamos ... por la
blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios" (Jn. 10:30-33).
Cuando Cristo dijo que Dios era su Padre, El decía que El (Cristo) era Dios, y
así los judíos le entendieron.
¿Con qué
"prueban" estos hermanos su teoría? No la prueban y no la pueden
probar. El argumento entero de
ellos se basa en una interpretación torcida de Fil. 2:7. Que el Señor permita
que examinen con más cuidado lo que están diciendo y que se arrepientan de esta
herejía. Estos hermanos no traen la
doctrina de Cristo y no debe haber comunión con ellos (2 Jn. 9-11) hasta que
abandonen su error. La división es cosa terrible y triste, pero el error o
divide la iglesia o la corrompe. Por lo tanto, Pablo dice, "Mas os ruego,
hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en
contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de
ellos" (Rom. 16:17). Esperamos que este error nunca se enseñe en los países
latinos, pero lamentablemente casi todo
error originado en la iglesia de los Estados Unidos llega tarde o temprano a
otros países. Por lo tanto, es necesario enseñar la verdad sobre este tema y
denunciar fuertemente la herejía de los hermanos
ff/wab.
"Examinaos a
vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis
a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis
reprobados?" (2 Cor. 13:5).
Posdata
(agosto de 1995)
En un debate
público que se llevó a cabo en junio de 1995 el principal proponente de esta
herejía (John Welch) va de mal en
peor, afirmando (1) (20-6-95) que Jesús fue creado (doctrina de los testigos del
Atalaya); (2) (23-6-95) que sólo Dios es inmortal; que Cristo era inmortal antes de venir a la tierra,
pero que llegó a ser mortal cuando vino a la tierra; y (3) (23-6-95) que el espíritu de Cristo murió en la cruz.
Esta herejía ha llevado a estos hermanos muy lejos de la verdad.
"Dios no
puede morir"
Se afirmó que el
"espíritu" de Cristo murió para probar que El había dejado sus atributos divinos
(por ende, su inmortalidad)
en el
cielo. Se afirmó que Dios no puede morir, pero que Cristo sí murió. Lo que han
"probado" con este argumento, sin embargo, es que Cristo no
es Dios
(niegan su Deidad).
Desde luego, Dios
no puede morir porque El es Espíritu (4:24). El cuerpo de Jesús murió, pero su
Espíritu no murió. Tampoco puede morir el espíritu del hombre (Mat. 10:28), pues
la muerte es solamente la separación del espíritu del cuerpo (Sant.
2:26).
Cristo no
tuvo dos espíritus
Cristo
-- el Verbo, Dios, Espíritu -- fue hecho
carne
(llegó a ser hombre). Para esto no era necesario que El tuviera espíritu humano,
porque ya era Espíritu. Dios es Espíritu (4:24) y el hombre es
espíritu (con cuerpo). ¿De dónde
vino el espíritu del hombre? "Creó Dios al hombre a su imagen" (Gén. 1:27).
Somos "linaje de Dios" (Hech. 17:29). Dios es el "Padre de los espíritus" (Heb.
12:9). Dios "forma el espíritu del hombre dentro de él" (Zac. 12:1). Al morir el
cuerpo del hombre, su espíritu vuelve a Dios quien lo dio (Ecles. 12:7). Los que
mueren en el Señor son "los espíritus de los justos hechos perfectos" en el
cielo (Heb. 12:23).
Al entender y
creer esta verdad (que el hombre es espíritu), no es difícil creer en la encarnación de
Cristo. Cristo (Espíritu) vino a ser hombre (que es espíritu con cuerpo
físico). Algunos dicen que Jesús tuvo que tener dos espíritus, que aparte de
tener Espíritu divino también tuvo espíritu humano, pero la encarnación de Cristo no requería dos
espíritus.
Debido a la
estrecha identidad y afinidad entre Dios y el espíritu del hombre, no era nada difícil que Cristo desempeñara el papel
humano. Cristo es el Creador (1:3) del espíritu humano; ¿le sería difícil, pues, hacer el papel de
ese espíritu que El mismo creó? Claro que no. Desde luego, este es un tema
muy profundo que la mente finita no puede comprender a fondo, pero lo importante
es que todos crean en la encarnación
de Cristo y que no salgan con teorías y especulaciones humanas. "Bienaventurado
es el que no halle tropiezo en mí" (Mat. 11:6).
-- y habitó entre
nosotros -- En Cristo Dios llegó a
ser hombre, vivía y trabajaba entre los hombres, enseñaba a las multitudes,
discutía con los líderes religiosos, sanaba a los enfermos, consolaba a los
dolientes, lloraba porque tenía mucha compasión de la gente ... y de esa manera
reveló al Padre. Al conocer a Cristo conocemos a Dios. El es Emanuel, Dios con
nosotros.
Literalmente, El
levantó su tienda o tabernáculo entre nosotros. El tabernáculo del Antiguo
Testamento era la morada de Dios en el desierto. Esta expresión era muy
significativa para el pueblo de Israel, porque Dios habitó entre ellos en ese
tabernáculo y después en el templo (Ex. 40:34; 1 Reyes 8:11). Jesús dijo que su
cuerpo era el templo (2:19-21).
-- (y vimos su
gloria, -- Los apóstoles y
discípulos de Jesús vieron su gloria en su vida perfecta y en todas sus obras, y
Juan, Jacobo y Pedro vieron una manifestación especial de la gloria de Cristo
cuando fue transfigurado (Mat. 17:1, 2; Luc. 9:32; 2 Ped. 1:16-18).
-- gloria como
del unigénito del Padre), -- 1:14,
18; 3:16, 18). La palabra unigénito
no tiene nada que ver con su nacimiento de María. Desde luego, no tiene nada que
ver con el concepto de origen, porque siendo Dios eterno no tuvo origen. Es término significativo
empleado por Juan para afirmar la relación estrecha y única que Cristo
gozaba con el Padre. El está y siempre ha estado "en el seno del Padre". "En el
principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios" (1:1).
Así pues, el
término monogenes, unigénito, no se
refiere a la encarnación sino a la relación eterna de Cristo con el Padre.
Significa el único de esa clase.
Abraham "ofrecía su unigénito" (Heb. 11:17), es decir, a Isaac, porque éste era
el único heredero. Ismael nació primero pero no era el heredero. Al hablar de
Cristo Juan dice monogenes y los
sinópticos usan la palabra agapetos,
amado (Mat. 3:17; 17:5; Mar. 1:11; 9:7; Luc. 3:22), pero Lucas dice monogenes al hablar del "hijo único" de
la viuda de Naín (7:12), de la hija de Jairo ("hija única") (8:42), y del
muchacho endemoniado, "pues es el único que tengo" (9:38). Cristo, pues, es el
único Hijo de Dios porque demostraba
los atributos de Dios. Dios no tiene otro hijo como Cristo. Los cristianos son
hijos de Dios, pero Cristo es el unigénito Hijo de
Dios.
-- lleno de
gracia (en su obra redentora) y de verdad (de su enseñanza). -- 1:16, 17.
1:15, 16
Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que
viene después de mí, es antes de mí (o, tiene un rango más elevado que yo,
LBLA, margen); porque era primero que yo. Porque de su
plenitud (Efes. 1:23; Col. 1:19; 2:9) tomamos todos, (estando unidos con El,
Gál. 3:26, 27, tenemos comunión con El, 1 Cor. 1:9), y gracia sobre gracia (plenitud de
gracia).
1:17 Pues
la ley (con sus tipos, sombras y
figuras, Col. 2:16, 17; Heb. 8:4, 5; 10:1, que era un ministerio de muerte, 2
Cor. 3:7) por medio de Moisés fue dada,
pero la gracia y la verdad (el evangelio, el ministerio de justificación, 2
Cor. 3:9) vinieron por medio de
Jesucristo. -- Este texto enfatiza que el evangelio ("la gracia y la
verdad") es superior a la ley de
Moisés, pero la ley nunca compitió con el evangelio. Más bien, Cristo y los
apóstoles explican ampliamente el papel importante de Moisés y de la ley de
preparar al pueblo para la venida de Cristo. "Si creyeseis a Moisés, me
creeríais a mí, porque de mí escribió él" (5:46).
Aunque gracia
era una de las palabras favoritas de Pablo, Juan no vuelve a usarla, pero
repetidas veces habla de la verdad.
La verdad estaba manifestada en Cristo quien estaba "lleno de gracia y de
verdad" (1:14); "la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo" (1:17);
"digo la verdad" (8:45; 16:7); "Yo soy ... la verdad" (14:6); "para esto he
venido al mundo, para dar testimonio a la verdad" (18:37); "conoceréis la
verdad, y la verdad os hará libres" (8:32); "el que practica la verdad viene a
la luz" (3:21); Cristo enviaría al "Espíritu de verdad" (14:17; 15:26); "él os
guiará a toda la verdad" (16:13) (FP).
1:18 A
Dios nadie le vio jamás (Deut. 4:12;
1 Jn. 4:12, 20); el unigénito Hijo (el
unigénito Dios, LBLA), que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.
-- La traducción de LBLA tiene más apoyo de los manuscritos. "El unigénito Hijo ... Esta es la lectura
del Textus Receptus ... Pero los más antiguos y mejores MSS. griegos (Alef, B,
C, L) leen monogenes theos (Dios
unigénito), que es indudablemente el verdadero texto"
(ATR).
Dios es conocido
por sus maravillosas obras (Rom. 1:20; Sal. 19), pero Cristo "le ha dado a
conocer" perfectamente (8:19; 12:45; 14:9).
1:19 Este
es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y
levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? -- Juan habla de la multitud (los habitantes en total de
Palestina, principalmente los galileos) y de los judíos, los de Judea y en particular de
Jerusalén que se oponían a Jesús. La multitud, menospreciada por los judíos
(7:49), escuchaba a Jesús y muchos creían en El; aun querían obligarle a ser su
rey (6:15), y cuando Jesús entró en la ciudad de Jerusalén "clamaban: ¡Hosanna!
¡ ... rey de Israel!" (12:13). Los judíos (los escribas y fariseos, los
saduceos, los ancianos, los principales sacerdotes y los doctores o intérpretes
de la ley) eran tenaces en su expectación de un Mesías nacional. Eran los
instigadores y líderes de la oposición contra Jesús que resultó en su
crucifixión. (MRV).
Esto judíos querían saber más acerca de Juan.
Tenían que investigar tales movimientos porque tenían que dar cuenta a los
romanos de cualquier amenaza a la paz. Los romanos daban mucha libertad a las
naciones sojuzgadas, pero insistían en que los gobernantes mantuvieran el buen
orden. Muchísimas personas habían salido de Jerusalén y de toda Judea para
escuchar a Juan y para ser bautizados por él. Entonces ¿quién sería este
bautizador?
-- Este es el
testimonio de Juan -- En una ocasión Jesús preguntó,
"¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?" (Mat. 16:13). El
testimonio de la gente que vio y escuchó a Jesús era muy importante. He aquí el
testimonio acerca de Jesús registrado por Juan en este
libro:
Juan (el autor de este libro) (21:24):
"Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas;
y sabemos que su testimonio es verdadero" (19:34, 35).
Juan el bautista: "el Cordero de Dios
... " (1:29, 36).
Andrés: "Hemos hallado al Mesías (que
traducido es, el Cristo)" (1:41).
Felipe: "Hemos hallado a aquel de quien
escribió Moisés en la ley, así como los profetas"(1:45).
Natanael: "Tú eres el Hijo de Dios; tú
eres el Rey de Israel" (1:49).
María, la madre de Jesús: "Haced todo lo
que os dijere" (2:5). ¿Creía ella que Jesús era simplemente un huésped más? No,
sino que creía que El podía hacer algo extraordinario. También hay que tomar en
cuenta el silencio de María. Ella dio su testimonio no solamente en lo que
decía, sino también en lo que no decía. ¿Qué madre fiel y amorosa no haría todo
lo posible para salvar a su hijo? ¿Qué madre dejaría que su hijo muriera por
causa de una mentira cuando ella sabía la verdad? Cuando "los judíos le
respondieron (a Pilato): Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe
morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios" (19:7), ¿qué dijo María? Si Jesús
no era (es) el Hijo de Dios, entonces María podía haber testificado que lo que
los judíos decían no era cierto, que ella, su madre, sabía perfectamente quién
era su padre y que no era Dios. Con ese testimonio habría salvado la vida de su
hijo.
Nicodemo: "Rabí, sabemos que has venido
de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no
está Dios con él" (3:2). No hay nada que indique que después de este incidente
Nicodemo cambiara de opinión, pues aludió que Jesús tenía derecho a defenderse
(7:50, 51), y ayudó a José de Arimatea en la sepultura del cuerpo de Jesús
(19:39).
Los samaritanos. La mujer: "Señor, me
parece que tú eres profeta" (4:19); "Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo
cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?" (4:29); "Me dijo todo lo que he
hecho" (4:39). Los samaritanos: "Ya no creemos solamente por tu dicho, porque
nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del
mundo, el Cristo" (4:42).
Pedro: "Desde entonces muchos de sus
discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los
doce: ¡Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a
quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna" (6:66-68). Es cierto que en un
momento de flaqueza él negó a Cristo, pero inmediatamente se arrepintió y dedicó
su vida a la proclamación de estas "palabras de vida
eterna".
La multitud estaba dividida. Algunos
eran influenciados por el prejuicio de los líderes de los judíos, pero otros
podían dar un testimonio más objetivo.
-- Después del
milagro de alimentar a los 5000, algunos decían, "¿No es éste Jesús, el hijo de
José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo
he descendido?" (6:42). Aceptaron su milagro pero no podían aceptar su
deidad.
-- "le buscaban
los judíos en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquél? Y había gran murmullo
acerca de él entre la multitud, pues unos decían: Es bueno; pero otros decían:
No, sino que engaña al pueblo" (7:11, 12).
-- "Pues mirad,
habla públicamente, y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad los
gobernantes que éste es el Cristo?" (7:26).
-- "Y muchos de
la multitud creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales
que las que éste hace?" (7:31).
-- Algunos
decían: "Verdaderamente éste es el profeta. Otros decían: Este es el Cristo.
Pero algunos decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la Escritura
que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir
el Cristo?" (7:40-43). Estaban divididos pero todos entendían que Jesús no era
como los demás rabinos.
-- La entrada
triunfal: "Grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús
venía a Jerusalén, tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban:
¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!"
(12:12, 13). En esto llegó al colmo de su popularidad.
-- Los judíos
"gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! ¿A vuestro Rey he de crucificar?
Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César"
(19:15).
Los judíos. Al decir judíos Juan hablaba de los de Jerusalén,
principalmente de los líderes hostiles.
-- "Y se
maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?"
(7:15). Esto indica que ellos reconocían su conocimiento
superior.
-- "Volvió a
haber disensión entre los judíos por estas palabras. Muchos de ellos decían:
Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís? Decían otros: Estas palabras
no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?"
(10:19-21). En esto se condenaban solos, porque reconocían que Jesús había hecho
el milagro de abrir los ojos de los ciegos.
Los
fariseos. también éstos estaban
divididos cuando abrió los ojos del ciego. "Entonces algunos de los fariseos
decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros
decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión
entre ellos?" (9:16).
-- después de la
resurrección de Lázaro, "Entonces los principales sacerdotes y los fariseos
reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas
señales" (11:47). No hablaron de una sola señal (la de levantar a Lázaro) sino
de "muchas señales".
-- testifican de
la influencia de Jesús sobre el pueblo, y del temor que sentía en cuanto al
resultado de sus obras. "Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los
romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación"
(11:48).
-- reconocían que
no podían hacer frente a la situación causada por la influencia de Jesús. "Pero
los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se
va tras él" (12:19). Estaban muy frustrados.
En resumen, los
fariseos testificaron que Jesús había hecho muchas señales, que su influencia
crecía, y que ellos no habían podido hacer nada para evitarlo. Estaban
persuadidos que su último recurso era matarle. Por eso, desde entonces
comenzaron a llevar a cabo su plan diabólico.
Los alguaciles. "Los alguaciles vinieron a los
principales sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: ¿Por qué no le
habéis traído? Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como
este hombre!" (7:45-52). Estas palabras provocaron una reacción fuerte de parte
de los fariseos. "Entonces los fariseos les respondieron: ¿También vosotros
habéis sido engañados? ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de
los fariseos? ... Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado
profeta".
El hombre que nació ciego. 9:17, "¿Qué
dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta". Los padres
confirmaron que su hijo había nacido ciego. Entonces los fariseos dijeron, 9:24,
"Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. 9:25, Entonces él
respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido
ciego, ahora veo".
Marta: "Mas también sé ahora que todo lo
que pidas a Dios, Dios te lo dará" (11:22).
-- "Yo soy la
resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo
aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí,
Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al
mundo" (11:25-27).
Los discípulos. Después del discurso
final de los capítulos 14-16, 16:30, "Ahora entendemos que sabes todas las
cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de
Dios".
Pilato. 18:38, "Yo no hallo en él ningún
delito". 19:4, "ningún delito hallo en él". 19:6, "yo no hallo delito en
él".
Tomás. 20:25, "Si no viere en sus manos
la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere
mi mano en su costado, no creeré". 20:28, "¡Señor mío, y Dios mío!" (Esta lista
preparada por HH).
1:20
Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. -- Si hubiera dicho que era el Profeta o el Mesías,
muchos lo habrían aceptado. El que los oficiales hubieran enviado para
investigarlo testifica de su popularidad. Recuérdese que años después, aun en
Efeso, Juan tenía discípulos (Hech. 18:25; 19:3).
1:21 Y le
preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. -- En base a Mal. 4:5, los judíos esperaban que Elías
volviera en persona. El sí vino en
persona cuando Jesús fue transfigurado (Mat. 17:10), pero este evento no fue el
cumplimiento de la profecía de Malaquías. Jesús dijo acerca de Juan que "él es
aquel Elías que había de venir" (Mat. 11:14; 17:12, 13), porque iba "delante de
él con el espíritu y el poder de Elías" (Juan era, pues, Elías en espíritu) (Luc. 1:17), pero no le
tocó a Juan contestar que "Sí, yo soy
Elías, y yo cumplí la profecía de Mal. 4:5", porque él no era literalmente Elías
(Elías en persona).
-- ¿Eres tú el
profeta? (Deut. 18:15, 18) Y respondió: No. -- No Juan sino
Cristo cumplió esta profecía (Hech. 3:22, 23).
1:22-25 Le
dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué
dices de ti mismo? Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto:
Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías (40:3,
Esta profecía fue citada por Mateo, Marcos y Lucas). Y los que habían sido enviados eran de los
fariseos. (Los fariseos tenían mucho interés en los lavamientos externos
como se ve en Mateo 15:2; 23:25; tal vez por esa razón querían saber más acerca
del bautismo de Juan). Y le preguntaron,
y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el
profeta? -- Estos hubieran tenido plena autoridad para bautizar, pero ¿con
qué propósito bautizaría Juan y cuál sería la naturaleza de este lavamiento?
Esta pregunta muestra que consideraban el bautismo de Juan como un nuevo rito,
desconocido por ellos. Algunos comentaristas hablan del bautismo de prosélitos
pero, en primer lugar, no hay evidencia clara de que tal práctica existiera y,
en segundo lugar, Juan no bautizaba a los gentiles sino a los
judíos.
1:26 Juan
les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a
quien vosotros no conocéis. -- Omítase la palabra mas; LBLA dice pero (con letra cursiva para indicar que
no traduce una palabra griega). Ellos preguntan "¿Por qué, pues, bautizas?" El
significado de su respuesta es que él bautizaba porque el Mesías estaba allí en medio de
ellos, y el bautismo de Juan lo anunciaba. El bautismo de Juan era autorizado,
pues, por el Mesías.
1:27 Este
es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno
de desatar la correa del calzado. -- Cuando "Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para
ser bautizado por él", éste no sabía que Jesús era el Mesías, pero sí sabía que
no era un pecador y, por eso, no se sentía digno de bautizarlo (Mat. 3:13, 14).
Jesús también bautizaba (3:22; 4:1) y con todo gusto Juan hubiera aceptado que
Jesús lo bautizara a él ("yo necesito ser bautizado por ti", Mat. 3:14). Estos
textos enfatizan que Jesús no tenía pecado (1 Ped. 2:22; Heb. 4:15), y que
aunque Juan gozaba de mucha aceptación con el pueblo, Jesús era mayor que él).
1:28 Estas
cosas sucedieron en Betábara (Betania, LBLA, pero no la Betania en donde vivían Lázaro y sus
hermanas), al otro lado del Jordán,
donde Juan estaba bautizando.
1:29 El
siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de
Dios, que quita el pecado del mundo. -- 1:36; Apoc. 5:6, 8, 13; 6:16; 7:9; 12:11). Cristo fue
llamado "el Cordero de Dios" porque, como los textos del Apocalipsis explican,
sería inmolado. Esto cumplió la profecía de Isa. 53:7, 10, 12, pero el pueblo no
entendía ese texto. El etíope "había venido a Jerusalén para adorar" y, sin
duda, había leído Isa. 53 muchas veces, pero no sabía de quién hablaría el
profeta (Hech. 8:30-34).
1:30 Este
es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón (hombre,
LBLA; este término enfatiza la humanidad de Cristo), el cual es antes de mí; porque era
primero que yo. -- 1:15. En cuanto a su obra, Juan vino primero, pero aquí
otra vez enfatiza la preexistencia de Jesús (su
eternidad).
1:31 Y yo
no le conocía; -- Desde luego le
conocía (Luc. 1:36), pero no le conocía como el Mesías, el Hijo de
Dios.
-- mas para que
fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua. --
Aquí vemos otro propósito del
bautismo de Juan. No solamente bautizaba a la gente para remisión de pecados,
sino que también era testigo de la deidad de Cristo.
1:32
También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo
como paloma, y permaneció sobre él. -- Mat. 3:16; Mar. 1:10; Luc. 3:22. Recibió instrucción
de "el que me envió a bautizar" y vio
al Espíritu que descendía del cielo como paloma. Por eso, el testimonio de Juan
no se basó en su opinión, sino en una revelación de Dios y en lo que
vio.
1:33 Y yo
no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre
quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza
con el Espíritu Santo. -- Mat. 3:11;
Luc. 3:16. Era necesario que formal y oficialmente Dios le confirmara a Juan la
deidad de Jesús. Sin duda, Juan y otros sabían mucho acerca de Jesús (Juan sabía
que Jesús no tenía pecado), pero era indispensable que Dios le indicara de
manera indubitable que Jesús era el Hijo de Dios. Ahora, con esta experiencia,
Juan estaba sumamente calificado como testigo y, por eso, un representante de
El.
Cristo bautizaría con el Espíritu Santo después de
ascender al cielo (Hech. 1:5, 8; 2:1-4; 10:44; 11:15-17).
1:34 Y yo
le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios. -- Juan era el precursor y pregonero de Cristo, pero no
lo anunció como Mesías político, sino como el Hijo de Dios. No predicó que el
Mesías conquistaría los ejércitos de los romanos, sino que sería ofrecido como
Cordero por los pecados del mundo. Los que escuchen a Juan aceptarán a
Jesucristo como el Salvador del mundo.
1:35, 36
El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a
Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. -- Juan ya había dicho públicamente que Jesús era el
Cordero de Dios (1:29), pero ahora lo dice a dos de sus discípulos, porque el
éxito del ministerio de Juan dependía de que sus discípulos llegaran a ser
discípulos de Cristo.
1:37 Le
oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. -- Esto fue precisamente el plan y propósito de Juan. Si
los discípulos de Juan hubieran insistido en ser "bautistas" en lugar de
cristianos, él habría fallado completamente. ¿Qué significa ser discípulo de
Cristo? (1) Oírle hablar y (2) seguirle.
1:38 Y
volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis?
( o ¿Qué queréis?) Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es,
Maestro), -- Juan traduce los términos judaicos y arameos para el beneficio
de los lectores gentiles. Al principio los discípulos le llamaron Rabí, pues todavía no le conocían bien,
pero después le llamaron Señor
(FP).
¿dónde
moras? --
1:39 Les
dijo: Venid y ved (Mat. 7:7). Fueron, y vieron donde moraba, y se
quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima -- Al comparar los
otros textos en los que Juan especifica el tiempo (4:6, 52; 11:9; y, en
particular, 19:14) concluimos que Juan daba la hora según el tiempo romano. Mar.
15:25 dice que "Era la hora tercera cuando le crucificaron", pero Jn 19:14 dice,
"Era ... como la hora sexta. Entonces (Pilato) dijo a los judíos: ¡He aquí
vuestro rey!" Pilato entregó a Jesús para ser crucificado a la hora sexta,
tiempo romano, es decir, a las seis de la mañana, y fue crucificado a "la hora
tercera", tiempo judío, es decir, a las nueve de la
mañana.
1:40, 41
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y
habían seguido a Jesús. Este halló primero a su hermano Simón, --
¿primero que qué? ¿era el primero
que encontró a Pedro? o ¿que lo encontró antes de que el otro discípulo -- que
no se nombra aquí -- encontrara a su hermano?
-- y le dijo:
Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo, palabra griega; en castellano, ungido). -- Al hallar a su hermano y decirle
de Cristo, Andrés hizo una obra muy importante.
1:42 Y le
trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón (su nombre hebreo), hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas
(que quiere decir, Pedro, nombre griego). -- Su verdadero nombre (Cefas) se
usaba poco (1 Cor. 1:12; 9:5; 15:5; Gál. 2:9). Desde este momento sería Pedro,
aunque le costara mucho trabajo merecer el nombre.
1:43, 44
El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme
(Mat. 4:19-22; 8:22; 19:21). Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de
Andrés y Pedro. -- Mat. 8:14; Mar. 1:29; Luc. 4:38 dicen que eran de
Capernaúm, pero originalmente eran de Betsaida.
1:45, 46
Felipe halló a Natanael (como Andrés
encontró a Pedro), -- Puesto que en
los sinópticos Felipe se menciona con Bartolomé (Mat. 10:3; Mar. 3:18; Luc.
6:14), probablemente Natanael (nombre) es Bartolomé (Bar o hijo de Tholmai, que
es como apellido; los que se designaban como bar (hijo) de alguien, comúnmente tenían
otro nombre (Mat. 16:17, Simón, hijo de Jonás). Juan no menciona a Bartolomé. y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien
escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de
Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? (¿El
Mesías podría venir de un lugar tan insignificante?) Le dijo Felipe: Ven y ve. -- 4:23. La
investigación quita el prejuicio (JWM).
1:47
Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero
israelita (Rom. 2:28, 29), en quien no hay engaño (Luc. 8:15). -- Este es otro de los muchos textos
que revelan la omnisciencia de Cristo. Los que dicen que al venir a la tierra
Cristo se despojó de sus atributos divinos y, por eso, que Cristo no era omnisciente. Pero véanse 2:24, 25; 4:29;
7:64; 11:14; Mat. 9:4; 12:25; Luc. 5:22; 11:17, y muchos otros
semejantes.
1:48-50 Le
dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe
te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. -- De lejos, y sin haber sabido nada de él, Jesús lo
conocía perfectamente (2:24, 25). Tenía conocimiento perfecto (21:17). Era
omnisciente. Respondió Natanael y le
dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel (es decir, el
Mesías que restituiría el reino de Israel, Hech. 1:7). Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te
dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. --
Natanael llegó a ser un fiel apóstol de Cristo y era testigo de sus
maravillosas obras y enseñanzas.
1:51 Y le
dijo: De cierto, de cierto (amén, amén) os digo: -- Esta es la primera de las veinte cinco veces que este
doble amén se usa en este libro para
enfatizar alguna verdad. De aquí
adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden
(Gén. 28:12, Jacob "soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en
tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y
descendían por ella". Cristo es la escalera entre el cielo y la tierra. Estando
aquí en la tierra Jesús tenía comunicación continua con el Padre, y toda
comunicación entre los cristianos y Dios tiene que ser a través de Cristo,
14:6) sobre el Hijo del Hombre (Dan.
7:13sig.) -- Este es el nombre
favorito de Jesús para sí mismo. Es el nombre del Mesías y enfatiza que como
hombre Cristo representaba al Padre.
Juan dijo que
Cristo era el Cordero de Dios y el Hijo de Dios; Andrés dijo que era el Mesías;
Felipe dijo que era aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los
profetas; Natanael dice que El es el Rey de Israel. Jesús se refiere a sí mismo
como el Hijo del Hombre.
* * * * *
* * * * *
Juan
2
2:1 Al
tercer día -- después de llamar a
Felipe y Natanael (1:43, 47).
-- se hicieron
unas bodas (fiesta de bodas, véase
Mat. 22:2, 8) en Caná de Galilea; y
estaba allí la madre de Jesús. -- Juan no dice que María fue invitada, sino
que "estaba allí". Obviamente María era muy amiga (tal vez pariente) de la
familia que celebró la boda, porque compartió la responsabilidad de servir a los
invitados.
2:2 Y
fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. -- Jesús no practicaba la vida monástica; en lugar de
aislarse, El era "el Hijo del Hombre, que come y bebe" (Mat. 11:19). Desde
luego, no era "un hombre comilón y bebedor de vino", como le acusaron, pero
estos textos indican que Jesús no llevaba una vida ascética como monje, sino que
libremente se asociaba con la gente. ("Ascetismo, Vida consagrada a los
ejercicios piadosos. Doctrina que prescribe una vida austera, la renuncia a las
cosas terrenas y a los placeres", Larousse; compárese Col. 2:20-23). En esta
ocasión El y sus discípulos fueron invitados a las bodas y aceptaron la
invitación (compárese Luc. 5:29). Después el apóstol Pablo escribió, "Gozaos con
los que se gozan; llorad con los que lloran" (Rom. 12:15). Jesús dio
instrucciones a sus discípulos en cuanto a su conducta "cuando fueres convidado
por alguno a bodas" (Luc. 14:8-11).
En esta ocasión
Jesús honró el matrimonio con su
presencia y con un milagro. El matrimonio es de Dios (Gén. 2:24; Mat. 19:4-6) y
es una de las más grandes bendiciones que Dios ha dado al hombre. Pablo compara
la relación entre el marido y su esposa con la de Cristo y su iglesia (Efes.
5:22-32).
Muchas personas aceptan la invitación a las bodas de
personas que no deben casarse (Mat. 5:32; Mat. 19:9), pero Jesús no habría
aceptado la invitación a esa boda si hubiera sido una relación adúltera. Los que
quieran invitar a Jesús a sus bodas deben respetar sus enseñanzas sobre el
matrimonio.
2:3 Y
faltando el vino, -- ¡Fue una
emergencia social! En esa cultura si el vino se hubiera acabado totalmente,
habría sido un desastre social, un insulto para los convidados, y los
anfitriones habrían sido arruinados socialmente.
-- la madre de
Jesús le dijo: No tienen vino. -- María tenía mucha confianza en Jesús. ¿Por qué no
despachó a los que servían para que pidieran vino de los vecinos? Recordemos
tales textos como Luc. 1:26-38; 2:41-51 y como "su madre guardaba todas estas
cosas en su corazón"; sin duda ella habrá sabido del testimonio de Juan el
bautista acerca de Jesús; del descenso del Espíritu Santo como paloma sobre El,
y la voz del cielo que proclamó que "Este es mi Hijo amado, en quien tengo
complacencia" (Mat. 3:16), como también del testimonio de sus discípulos que
ahora le acompañaban. Seguramente ella no esperaba ayuda ordinaria de
Jesús.
2:4 Mujer
-- Si esto nos suena irrespetuoso, recordemos Jn. 19:26,
cuando en la cruz Jesús dijo a su madre, "Mujer, he ahí tu hijo". No había falta
de respeto en llamarle "mujer". Véanse también 20:13, 15;
4:21.
-- ¿qué tienes conmigo? -- literalmente,
"¿qué a ti y a mí?" ¿Qué tenemos en común con respecto a esto? Jesús "estaba
sujeto" a José y María (Luc. 2:51), pero El está entrando de lleno a lo que
sería su ministerio y ahora ella tiene que estar sujeta a El como su Señor y
Salvador. Ella no tenía nada que ver con el uso de sus poderes divinos, y
durante todo su ministerio Jesús nunca recibió directivas de ella. Jesús "sabía
lo que había de hacer" (compárese 6:6).
-- Aún no ha
venido mi hora. -- En algunos textos
(7:30; 8:20, 12:23; 13:1) esta expresión se refiere a la crisis y clímax de su
vida, la hora de su muerte. Hasta que llegara su hora los judíos no pudieron prenderle
("Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos
contra mí; mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas", Luc.
22:53). Sin embargo, aquí (2:4) parece que su hora se refiere a la hora de manifestar su gloria (ver. 11). En el
momento apropiado El haría lo que quería hacer, pero su madre no tenía nada que
ver con esa decisión.
2:5 Su
madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere. -- Para los que servían Jesús era simplemente uno de los
convidados y no hubieran esperado recibir órdenes de El. Por eso, María les
instruye de esta manera, indicando que esperaba la intervención de Jesús.
Moisés dijo la misma cosa que María: "A él oiréis en
todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será
desarraigada del pueblo" (Hech. 3:22, 23).
Sobre todo, el
Padre lo dijo: "A él oíd" (Mat. 17:5).
¡Qué buen
consejo, pues, dio la madre de Jesús! ¡Qué bueno si todo el mundo aceptara su
consejo! Si queremos sus favores, debemos obedecer sus órdenes. Cada palabra de
María tuvo importancia y contiene una lección para
nosotros:
1. "Haced". Los
que han caído bajo la influencia del calvinismo enseñan que el hombre obtiene la
salvación por medio de la fe sola y, por eso, no quieren saber nada de "hacer".
El consejo de María es bueno: "Haced" lo que Jesús manda.
2. "todo". "Haced
todo lo que os dijere". Los
discípulos de Cristo no deben escoger ciertas partes de la enseñanza de Jesús
para obedecerlas y dejar las que no les convengan. La obediencia parcial no es
obediencia, sino desobediencia.
3. "lo que". No
"algo semejante" y no "el espíritu de lo que El dice", sino "lo que" que El
dice. No nos toca substituir "lo que" Jesús enseña por lo que opinemos o por lo
que los hombres enseñen (Mat. 15:8, 9).
4. "os". En
cuanto a la enseñanza de Jesús el pronombre "os" abarca a todo el
mundo.
5. "dijere".
Cristo nos ha hablado para revelarnos su voluntad; el Nuevo Testamento es su
palabra. Lo que no ha dicho no tiene autoridad. Algo semejante a lo que El dicho
no tiene autoridad. "Dios ... nos ha hablado por el Hijo" (Heb. 1:1, 2). Por
eso, "Haced todo lo que os dijere". Cristo habla a todos. Da instrucciones para
todos: en cuanto al plan de salvación, la vida cristiana, los deberes
domésticos; en fin, El nos instruye en todas las cosas que pertenecen a la vida
y la piedad (2 Ped. 1:3).
2:6 Y
estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la
purificación de los judíos, -- Mat.
15:2; Mar. 7:3, 4. Estas tinajas no eran "para vino" sino "para agua"; es decir,
no había algo de vino en el fondo de ellas que pudiera haber dado el sabor de
vino al agua.
-- en cada una de
las cuales cabían dos o tres cántaros. -- "Un cántaro equivale a unos 40 litros" (LBLA, margen). Este detalle se menciona para
enfatizar la gran cantidad de agua que Jesús convirtió en vino (unos 150 galones
aproximadamente). Compárese el milagro de alimentar a los 5000 varones,
6:10.
2:7 Jesús
les dijo: Llenad estas tinajas de agua. -- Esto es un ejemplo de obedecer sin entender. Los que
hicieron esto no eran esclavos, sino "los que servían" (diakonois, ayudantes, asistentes). Las
tinajas no fueron llenadas por los discípulos de Jesús, sino por "los que
servían" (personas escogidas por el esposo u otros encargados). El agua no vino
de alguna fuente desconocida. Estos detalles sirven para eliminar cualquier duda
en cuanto a la veracidad del milagro.
-- Y las llenaron
hasta arriba. -- ¿Con qué propósito
habrían de llenar las tinajas de agua? De esa manera no sería posible agregar nada al agua.
2:8
Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. --
Sin ceremonia, con la pura fuerza de
su divina voluntad, Jesús cambió el agua en vino, demostrando que El es Dios de
la naturaleza, Dios de la materia.
Moisés hizo la señal de transformar el agua en
sangre. Jesús hizo la señal de transformar el agua en vino.
2:9, 10
Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era,
aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le
dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho,
entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.
¿Qué habrá respondido el esposo?
Juan no dice, pero obviamente él habrá dicho, "Pero, yo no hice tal cosa, y no
puedo explicar este fenómeno".
-- el buen vino -- ¡He aquí el testimonio
de un hombre que confirmó el milagro sin
saber que fue milagro! El maestresala no sabía lo que había pasado. No sabía
nada de la orden de llenar las tinajas con agua. Lo que sí sabía fue que lo que
tomaba no solamente era vino sino "buen vino". Con esto él autentificó o
acreditó el milagro. Las obras de Jesús hablan por sí solas. Por su parte el
maestresala creía que alguien había cometido un error. Pero ¿qué habrá pensado
el esposo? No entendería este fenómeno, pero sí sabía que no había guardado el
mejor vino para servirlo después de que los huéspedes hubieran bebido
mucho.
El maestresala
probó el agua hecha vino; es decir, él se dio cuenta de la substancia y el
sabor del vino. Ya no era agua sino vino. (No es así en
la llamada transubstanciación, porque
cuando el sacerdote prueba el vino -- que, según la Iglesia Católica Romana, al
ser bendecido llega a ser literalmente la sangre de Cristo -- no tiene sabor de
sangre sino de vino).
-- ya han bebido mucho -- Algunos han
concluido que los que "ya han bebido mucho" no podían distinguir entre vino
bueno y vino malo por estar medio ebrios, pero en realidad él simplemente habló
de la práctica común y conocida por todos, de que normalmente el mejor vino se
sirve primero y el inferior después. Así era la costumbre, pero en esa ocasión
no se siguió la costumbre, sino que no se sirvió el buen vino al principio de la
celebración.
El que predique
sobre este evento debe tener cuidado de no acusar a Jesús de promover la
borrachera. El Espíritu Santo describió la maldad y la maldición de bebidas
intoxicantes (Prov. 20:1; 23:31; Isa. 22:12-14). ¿Hemos de creer que Jesús hizo
vino de esa clase? La Biblia habla de la bendición que trae el vino (Sal.
104:15; Isa. 55:1; 65:8), pero no se puede probar que el vino que Jesús hizo era
intoxicante.
¡Tenga cuidado!
Si se afirma (1) que la expresión "ya han bebido mucho" significa que los
huéspedes estaban medio ebrios, y (2) que Jesús produjo vino intoxicante,
entonces (3) la conclusión ineludible sería que Jesús produjo más vino intoxicante para que los huéspedes medio ebrios se emborracharan
más.
La palabra oinos puede significar la uva misma
(como también el jugo de uva o el vino fermentado). Véanse Joel 3:18 y Amos
9:13, (LBLA), "los montes destilarán
vino dulce"; Jer. 48:33, "el vino de los lagares". La palabra hebrea yayin se usa de la uva y del jugo de la
uva en cualquier estado.
Para mucha gente
moderna "el buen vino" es el más intoxicante, pero esto solamente demuestra su
prejuicio. Para la gente de aquel
tiempo el buen vino era el vino más puro, más fresco y
dulce.
Varios escritores
antiguos (no judíos ni cristianos) hablan del vino que no es intoxicante y
también hablan de métodos de conservar el jugo de uva para evitar la
fermentación.
2:11 Este
principio de señales hizo Jesús -- Jesús mismo era el milagro más grande de todos (MH),
pero este fue el principio de las señales que hizo Jesús. Este milagro fue el principio de las señales, y la última (y
principal) señal fue su sepultura y resurrección (Mat. 12:39,
40).
Las obras
apócrifas del catolicismo que hablan de los milagros de la niñez o juventud de
Jesús son puras fábulas y deben ser
rechazadas. Dice Juan que este milagro fue el "principio" de las señales que
Jesús hizo. Sus señales comienzan ahora porque su predicación comienza ahora,
pues las señales convencían a los sinceros de que Jesús era el Hijo de Dios y,
por eso, debería ser escuchado y obedecido.
La palabra
"señal" quiere decir "marca, indicación, prenda". Las señales de Jesús eran
prendas de autoridad y poder divinos. Sus señales dicen algo: ¡manifiestan su
gloria! Tienen su mensaje (que Cristo es el Hijo de Dios), y este mensaje debe
ser oído, creído y obedecido, pero el mensaje de las señales no fue escuchado
por los que tenían sus ojos cerrados y sus oídos tapados (Mat.
13:15).
Juan relata siete
señales hechas por Jesús: 2:1-11, convirtió el agua en vino; 4:46-54, sanó al
hijo de un noble; 5:1-9, sanó al paralítico; 6:1-14, alimentó a los 5000;
6:12-21, anduvo sobre el mar; 9:1-12, restauró la vista al ciego; y 11:39-44,
levantó a Lázaro de entre los muertos. Las señales físicas demostraban verdades
espirituales: p. ej., Jesús sanó el cuerpo enfermo para que la gente creyera que
El es Buen Médico del alma enferma; dio pan físico a la multitud para que
creyeran que El es el Pan de vida; levantó a los muertos para que la gente
creyera que El era la "resurrección y la vida", etc.
-- en Caná de Galilea, -- un lugar nada prominente ni
importante según los judíos (los de Judea).
-- y manifestó su
gloria; -- su potencia divina, 1:14.
Cristo, el Creador (1:3) que hizo la vid por la cual el agua pasa para formar la
uva, puede transformar el agua en vino sin la vid.
-- y sus
discípulos creyeron en él. -- Juan no registró este evento
simplemente como una historia interesante, pues ni siquiera escribió los nombres
de los novios, sino como una señal,
para que la gente creyera en El (1:12;
2:23; 20:30, 31). Lamentablemente, "a pesar de que había hecho tantas
señales delante de ellos, no creían en él" (12:37).
2:12 --
Después de esto descendieron a Capernaum, -- Mateo habla de Capernaum como la ciudad de Jesús
(Mat. 9:1, "vino a su ciudad"). Hizo muchas señales en esta ciudad (Mat.
11:23).
-- él, su madre,
sus hermanos (adelphoi) -- La
lectura objetiva de estas palabras bíblicas convencerá a cualquiera que, como
Jesús tenía madre, también tenía hermanos uterinos. Sus nombres eran Jacobo
(Santiago), José, Judas y Simón (Mar. 6:3). Pero la Iglesia Católica Romana,
para "comprobar" su dogma de la supuesta virginidad perpetua de María enseña que
la palabra hermanos significa parientes o primos. Sin embargo, Mateo no dice anepsioi (primos) ni sungeneis (parientes), sino adelphoi (hermanos). Mateo 1:24, 25, hablando de José,
dice, "recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo
primogénito", dando a entender que después de nacer Jesús, José y María fueron
esposos en el sentido normal del matrimonio. ¿Cuál es el propósito del dogma de
la supuesta virginidad perpetua de María? Obviamente es para probar que el celibato es
más santo y piadoso que el matrimonio. La Biblia no enseña tal doctrina
(Mat. 19:4-6; Heb. 13:4; 1 Cor. 7:2).
-- y sus
discípulos; y estuvieron allí no muchos días.
2:13 --
Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, --
Juan habla de la pascua en este
texto, posiblemente en 5:1, otra vez en 6:4 y finalmente en 11:55. De esta
manera se concluye que el ministerio de Jesús duró tres años y unos meses.
También Jesús estuvo en Jerusalén para la fiesta de los Tabernáculos (7:2, 10),
y para la fiesta de la Dedicación (10:22). Mateo, Marcos y Lucas relatan
ampliamente el ministerio de Jesús en Galilea, mientras que Juan enfatiza su
ministerio en Judea. Mateo (23:37-39)
registra, sin embargo, la lamentación de Jesús sobre Jerusalén, y esto indica
que le había hecho muchos llamados.
La pascua era una
de las tres fiestas solemnes celebradas anualmente en Jerusalén, a la cual a
todo varón judío se le obligaba que asistiera. La pascua se celebraba como
recordatorio de la liberación del pueblo de Israel de Egipto. La fecha de esta
fiesta era el día catorce del mes de Nisán (Abib). En ese día, entre las tres y
las seis de la tarde, cada familia mataba un cordero macho de un año, sin
defecto. Luc. 22:1 dice, "Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que
se llama la pascua". Esta fiesta duraba desde el quince hasta el veintiuno de
Nisán (Núm. 28:17).
2:14 -- y
halló en el templo -- No en el naos (el santuario, que contenía el
lugar santo y el lugar santísimo), sino en el hieron, todo el espacio (unas 7.5
hectáreas o 19 acres) que rodeó el santuario que estaba dividido en cuatro atrios. Para ir hacia el santuario desde
el este se atravesaba primero el atrio de
los gentiles, luego el atrio de las
mujeres y, por último, el atrio de
los sacerdotes. El mercado estaba en el primer atrio (el de los gentiles).
Solamente hasta este atrio podrían entrar los gentiles. En ese lugar podrían
orar, meditar y aprender del único Dios Vivo. Como dice Marcos 11:17, "Mi casa
será llamada casa de oración para todas las naciones".
-- a los que
vendían bueyes, ovejas y palomas, -- Núm. 28:19-25 habla de los sacrificios que Dios
requería durante la fiesta de los panes sin levadura. El texto habla de
becerros, carnero, corderos, y macho cabrío. Judíos de todas las naciones (2:5)
llegaban a Jerusalén para estas fiestas y, en lugar de traer animales, palomas,
etc., traían dinero para comprarlos al llegar a Jerusalén. De esto habla este
texto. Algunos judíos, aprovechándose de esta necesidad de la gente, no sólo
vendían animales y aves para los sacrificios en el templo mismo, sino que también
como ladrones, defraudaban al pueblo
(Mat. 21:13). Así es que el templo -- el atrio de los gentiles -- se convertía
en un corral de ganado.
-- y a los
cambistas allí sentados. -- Según
Ex. 30:13 todo varón judío tenía que pagar el impuesto anual de medio siclo
(compárese Mat. 17:24-27). En realidad lo que los cambistas hacían era
necesario, porque solamente dinero judío era aceptable para los usos del templo
y, por eso, el dinero romano tenía que cambiarse.
2:15, 16
-- Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y
los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; --
Este es el Cristo desconocido por
muchísimas personas que profesan ser sus discípulos, porque su concepto de
Cristo es el de las pinturas católicas de un alto, rubio, europeo con cabello de
mujer, cargando un corderito en los brazos. Tal "cristo" no existe excepto en la
ignorancia de los que no aman la verdad. Los tales deben leer con cuidado este
texto y también 18:4-6; Luc. 4:29, 30; y Apoc. 1:12-18. Cristo recibe con toda
ternura a los pecadores arrepentidos, y tiene paciencia con sus discípulos
aunque tengan muchas debilidades (con tal que sean sinceros), pero es "el León
de la tribu de Judá" (Apoc. 5:5) para con los rebeldes, obstinados e hipócritas
(Mat. 23).
-- y dijo a los
que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre
casa de mercado (emporiou, emporio,
centro comercial). -- Según Mat.
21:12 (Mar. 11:15-19; Luc. 19:45-48) Jesús hizo la misma cosa otra vez cerca del
fin de su ministerio. Zac. 14:21, "y no habrá en aquel día más mercader en la
casa de Jehová de los ejércitos". De esta manera Jesús condenó el espíritu
mundano y carnal de los judíos. Según Mat. 21:12 Jesús dijo que hacían de la
casa de Dios una cueva de ladrones
(Marcos y Lucas dicen lo mismo). Esto indica que no solamente hacían mercadería
de las cosas de Dios, sino que eran avaros, deshonestos, y chuecos y que
defraudaban a la gente. Se aprovechaban de la necesidad de la gente de conseguir
los animales apropiados para los sacrificios y de cambiar su dinero romano en
dinero judío. Por todo esto les cobraban precios exorbitantes.
Mar. 11:17, "Mi casa será llamada casa de oración
para todas las naciones". Llegaban los gentiles (como Cornelio) al único lugar
que podían ocupar, y al llegar ¿qué veían, oían y olían? El bramido o mugido de
bueyes y vacas, balido de ovejas, el arrullo de las palomas, los gritos de los
vendedores, el regateo, y el tintineo de las monedas. ¿Y el olor? ¿Qué impresión
habrá tenido todo esto sobre el gentil que buscaba a Dios? ¡Qué bienvenida!
Cristo denunciaba a los que impedían la llegada de la gente a Dios (Mat. 23:13;
Luc. 11:52), como a todos los que causan tropiezos (Mat. 18:6,
7).
Es interesante observar otro detalle narrado por
Marcos (11:16), "Y no consentía que nadie atravesase el templo llevando
utensilio alguno". Parece que algunos usaban los atrios del templo como
travesía, y esto también era acto de desprecio.
Jesús limpió el templo dos veces: al iniciar su
ministerio y terminarlo. Sin embargo, al concluir su ministerio Jesús vio el
templo como una "causa perdida" y lo llama "vuestra casa" (Mat. 23:38) y dice
que "os es dejada desierta" (sería destruida) (24:2).
Muchas iglesias -- católicas, evangélicas, etc., y
hasta algunas iglesias de Cristo -- no deben criticar a estos judíos, porque sus
propios "templos" se han convertido en casas de mercancía, o de diversión
(teatro, películas, bailes) o, en algunos casos, aun de campañas políticas. El clero romano ofrece rifas,
juegos de bingo, para competir con los casinos y la lotería. Entre las iglesias
hay muchas casas de comercio. Muchas
iglesias cometen el mismo error que los que vendían ganado y cambiaban dinero en
el templo, porque venden pasteles, tamales, ropa usada, etc. para sufragar
gastos de la iglesia (principalmente los del pastor). Aun piden donativos a los
inconversos, mayormente a los comerciantes.
Si hoy en día
Cristo escribiera cartas a las iglesias de Cristo como las de Apoc. 2 y 3,
limpiaría otra vez su templo. Si visitara a las iglesias de Cristo de Estados
Unidos y de otros países, ¿qué encontraría? Que muchos hermanos han aceptado el
evangelio social que, según ellos, es
el evangelio completo, el evangelio para el hombre entero (espiritual, mental,
físico, social). Por lo tanto, han dejado el patrón bíblico y han establecido
escuelas, clínicas, asilos, etc., para imitar a los
sectarios.
"Harán
mercadería de vosotros", 2 Ped. 2:3.
Pedro habla de aquellos que abusan de su posición religiosa para la ganancia
personal. Sobre todo, se aprovechan de la ignorancia de la gente. Los que rehúsan
estudiar para aprender la voluntad de Dios para probar a los espíritus (1 Jn.
4:1) llegan a ser víctimas de los tales. Pablo habla de aquellos que "toman
la piedad como fuente de ganancia" (1 Tim. 6:3). "No sirven al Señor sino a sus
propios vientres" (Rom. 16:18). "Se han lanzado por lucro en el error de Balaam"
(Judas 11). "Cazan las almas de mi pueblo para mantener así su propia vida"
(Ezeq. 13:18). "Se apacientan a sí mismos" (Ezeq. 34, Judas 12). "Devoráis las
casas de viudas y como pretexto hacéis largas oraciones" (Mat.
23:14).
El diezmo es el
medio más efectivo para sacar fondos de la gente. El diezmo era para el mantenimiento de los levitas
porque esta tribu no tenía herencia en la tierra (solamente tenían ciudades)
(Lev. 27:30-34; Núm. 18:21; Mal. 3:10). ¿De qué tabernáculo hablan estos textos?
¿de los tabernáculos de los evangélicos? ¿los pastores evangélicos son
levitas?
Los
televangelistas se desvelan para
idear y maquinar medios de separar a sus oyentes de su dinero (para que llegue
al bolsillo del televangelista). Ofrecen un surtido casi sin límite de artículos
que ellos "regalan" (libros, música grabada, estudios) a los que les envíen
ofrendas. Prometen orar por todos los que apunten en un papelito sus problemas,
enfermedades, etc. con tal que envíen su
ofrenda.
Sería bueno
volver a leer los textos (Jn. 2, Mat. 21) que demuestran el celo de Jesús por la
casa de Dios. ¿No tendrá aun más celo por la limpieza de la iglesia que es su
esposa? Los que promueven toda clase de mercadería desprecian a la iglesia. Para
ellos la iglesia es simple y sencillamente un mercado conveniente. Sin embargo,
las víctimas del sistema son responsables por su ignorancia y por dejar que los
falsos maestros abusen de su confianza. En cualquier momento la gente puede
rechazar la mercadería religiosa y gozar de la libertad en
Cristo.
2:17 --
Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me
consume. -- Sal. 69:9, "Porque me
consumió el celo de tu casa". Los discípulos de Jesús eran estudiantes serios de
las Escrituras. Este texto (Sal. 69:9) estaba bien grabado en su memoria, y
vieron su cumplimiento en esta acción de Jesús. "Se acordaron" porque habían
estudiado las Escrituras cada sábado en la sinagoga. Si los que asistan a los
servicios y clases bíblicas de la iglesia ponen atención, podrán acordarse de
importantes textos en el momento oportuno (p. ej., como lo hizo Jesús, Mat.
4:1-11).
Seis de los
salmos son citados en el Nuevo Testamento y aplicados a Cristo (Sal. 2, 22, 89,
110, 118). Se les llaman, pues, salmos mesiánicos. El Salmo 69 es citado varias
veces en el Nuevo Testamento: Mat. 27:34, 48; Jn. 15:25; Rom. 15:3,
etc.
2:18 -- Y
los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces
esto? -- Mat. 16:1. ¿Con qué autoridad haces esto? ¿Cuáles
son sus credenciales? Es de extrañar que no resistieran a Jesús. ¿Cómo fue
posible que permitieran que El hiciera lo que hizo? Tenían espíritu de cobardía,
porque su propia conciencia les acusaba (compárese 8:9). En varias ocasiones los
judíos mostraron su debilidad delante de Jesús: p. ej., Juan 18:4-6, en el
huerto Cristo preguntó a los que habían llegado para prenderle, "¿A quién
buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy ... Cuando
les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra". La presencia de Jesús era
augusta e imponente.
Ahora sólo preguntan, "¿Qué señal nos muestras, ya
que haces esto?" No entendían que lo que El hacía era una señal, porque no solamente cumplió la
profecía de Sal. 69:9, sino también la de Mal. 3:1-3. Lo que El ya había hecho en su presencia era
suficiente para confirmar que El era el Mesías, el Hijo de Dios, que había
venido para limpiar la casa de Dios.
2:19 --
Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo -- Jesús emplea la palabra para el santuario (naos), porque el santuario literal era
figura o símbolo del cuerpo de Cristo. Predice que como los judíos profanaban el
templo literal, también destruirían el cuerpo de Cristo, en el cual habitaba la
Deidad (Col. 2:9).
-- y en tres días
lo levantaré. -- Iba a resucitar en
tres días. Jesús habló por parábolas a los que voluntariamente ignoraban la
verdad (2 Ped. 3:5) y amaban la mentira (2 Tes. 2:10-12). "Por eso les hablo por
parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden" (Mat. 13:13).
su respuesta en esta ocasión nos recuerda de Mat. 12:38-40. Le pidieron una
señal y les dijo, "La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le
será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el
vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en
el corazón de la tierra tres días y tres noches". En los dos casos la única
señal prometida fue la de su propia muerte, sepultura y
resurrección.
Juan registra
esta frase ("Destruid este templo y en tres días lo levantaré") y Mateo (26:61)
y Marcos (14:58) relatan cómo este dicho fue tergiversado por los judíos. Cuando
Jesús estuvo delante del concilio la última vez, dos testigos falsos dijeron,
"Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo" (Mat.
26:60, 61).
2:20 --
Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, --
Los judíos estaban enamorados del tipo (el templo físico), y no les
interesaba el antitipo (el cuerpo de
Cristo). Aparte de los 46 años,
podían haber hablado también del ejército de trabajadores que lo estaban
construyendo, el costo de materiales, etc. Todavía no lo habían terminado. De
hecho, seguían con la construcción del templo hasta el año 64 (aprox.), y en
otros seis años fue destruido por los romanos. Para los judíos el templo no era
tipo de nada, porque para ellos el
propósito del templo era el templo mismo, y creían que existiría para siempre.
Confiaban de todo corazón en su templo (Jer. 7:4) y no se imaginaban que sería
destruido.
-- ¿y tú en tres
días lo levantarás? -- Imagínese con
qué desprecio decían esto.
2:21 --
Mas él hablaba del templo de su cuerpo. -- Ese templo literal era tipo del cuerpo de Cristo, porque el
templo simbolizaba la presencia de Dios entre su pueblo. "Dios no habita en
templos hechos por manos humanas" (Hech. 17:24), sino que vino en la persona de
Jesucristo para estar con su pueblo (1:14; Mat. 1:23). Cristo era el verdadero
templo.
A veces, como en esta ocasión, Juan explica las
palabras de Jesús: p. ej., en otra ocasión (7:39) explicó la frase, "de su
interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de
recibir los que creyesen en él".
2:22 --
Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que
había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho. --
La implicación necesaria es que
también nosotros debemos creer la
Escritura (Luc. 24:44, en particular, Sal. 16:10). Véanse Hech. 2:31;
13:35).
En ese momento los discípulos no entendieron las
palabras de Jesús, pero las guardaron en su corazón; después las entendían. Esto
sirve como ejemplo para nosotros: nos conviene estudiar la Palabra y, aunque a
veces haya textos difíciles de entender, si los guardamos en la memoria y los
meditamos, después los entenderemos mejor.
2:23, 24
-- Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre,
viendo las señales que hacía. (2:23;
4:45; 20:31) Pero Jesús mismo no se
fiaba de ellos, porque conocía a todos, -- La gente seguía a Jesús por
varias razones: (1) algunos eran sinceros y buscaban los beneficios espirituales
que El les ofrecía; (2) otros le seguían porque querían ver más señales (Mat.
16:1-4); (3) algunos querían más panes y peces (6:26); (4) los que tenían
ambiciones políticas querían que El fuera su rey (6:15); y (5) sin duda, muchos
les seguían simplemente porque otros le seguían. Nadie engañó a Jesús. El sabía
perfectamente lo que los judíos harían con El y que sería desamparado aun por
sus discípulos más cercanos.
El conocía a las
multitudes que le seguían. Muchos creían en El porque hacía señales, pero tenían
que entender que el discipulado requiere la abnegación de sí, que sería la causa
de graves problemas con los seres amados, y que deberían buscar primeramente el
reino de Dios y su justicia. ¿Qué pasaría con estos creyentes cuando
verdaderamente se dieran cuenta de lo que El requería de ellos? Algunos
seguirían con El, pero otros volverían atrás (6:60, 68). Muchos le escucharían y
seguirían solamente "hasta aquí"; es decir, pondrían límites a su aceptación de
Jesús. ¿Cristo debería fiarse de los tales?
2:25 -- y
no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo
que había en el hombre. -- Todo lo
que había visto en el templo (mercaderes llenos de avaricia, extorsionadores) no
le sorprendió; tampoco se fiaba de estos que habían visto sus señales y creían
en El, porque ¡Cristo es Dios y conoce al hombre! Ya había demostrado que conocía a
Simón (1:42), y a Natanael (1:47, 48), y a Nicodemo (3:2-5). Sabía los
pensamientos de la gente (Mat. 9:4; 12:25; Luc. 5:22; 6:8; 9:47; 11:17). Sabía
la vida íntima de la mujer samaritana; sabía de sus esposos y de su condición
actual (4:16-18). He aquí el testimonio de esta mujer: "Venid, ved a
un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho", 4:29. Jesús "sabía lo que iba a
hacer" con respecto a la alimentación de los 5000 (6:6), y sabía lo que la gente
tenía en mente cuando le buscaba el día siguiente (6:25, 26). "Jesús sabía desde
el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar"
(6:64, 70, 71; 13:11). Sabía que los judíos procuraban matarle sin que nadie se
lo dijera (7:19). Tenía conocimiento perfecto de Dios (7:29). Sabía cuándo llegó
"su hora" (12:23). Sabía cómo iba a morir (12:32, 33). Como dijo Simón Pedro,
"Señor, tú lo sabes todo" (21:17).
No fue engañado
ni sorprendido por Pedro o Judas. ¡Esto demuestra que cuando Cristo estaba aquí
en la tierra era omnisciente!
¡Imagínese que otra persona conociera no solamente lo que usted haya hecho o
dicho, sino también aun sus pensamientos! Solamente Dios tiene este
poder. Al leer estos y otros textos semejantes ¿quién puede dudar de la
omnisciencia de Jesús? Pero, lamentablemente, algunos de nuestros propios
hermanos (que profesan ser conservadores) enseñan erróneamente que cuanto Cristo
vino a la tierra se despojó a sí mismo de sus atributos
divinos.
* * * * *
* * * * *
Juan
3
3:1 --
Había un hombre de los fariseos --
Nos informa Juan que Nicodemo era fariseo. De todas las sectas de los judíos,
esta era la más estricta (Hech.
26:5). Eran muy celosos de la ley de Moisés y, basándose en ella, habían
formulado un número infinito de reglamentos para gobernar toda actividad de la
vida de la gente. Jesús denunció
aquellos reglamentos como "tradiciones de los hombres" (Mat. 15:3, 8, 9). Para
ellos las tradiciones eran ley, porque decían lo mismo de ellas que los
católicos dicen de las suyas, es decir, que fueron entregados oralmente por
hombres de Dios, y que a través de los siglos se han conservado. Desde luego,
después de algún tiempo, las tradiciones orales llegan a ser tradiciones
escritas. Jesús dijo que los fariseos eran hipócritas porque "atan cargas
pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres;
pero ellos ni con un dedo quieren moverlas" (Mat. 23:4).
Los fariseos no
se preocupaban por los pecados internos, sino solamente por los externos.
También la purificación era externa (Mat. 23:25, 26). Jesús les dijo que aunque
oraban, ofrendaban y ayunaban, lo hacían para ser vistos de los hombres (Mat.
6:1-18).
El Talmud es la
"Biblia" de los judíos, porque contiene sus comentarios sobre la ley de Moisés, y de
allí sus tradiciones que eran tan importantes para ellos. Según el Talmud había
siete clases de fariseos: (1) el fariseo hombro, que llevaba sus buenos hechos
sobre el hombro, que obedecía los preceptos de la ley, pero no con sinceridad,
sino por conveniencia; (2) el fariseo esperar-un-poco, quien pedía más tiempo
para cumplir con sus obras meritorias; (3) el fariseo sangriento, que para no mirar a una
mujer para codiciarla cerraba sus ojos y, por eso, tropezaba y se golpeaba
contra la pared; (4) el fariseo pintado, quien anunciaba su piedad, para
que nadie le tocara y que, por eso, quedara contaminado; (5) el fariseo calculador quien siempre preguntaba,
"¿qué deber puedo hacer para deshacer cierto pecado que he cometido?"; (6) el
fariseo temeroso cuya relación con
Dios era la de temor temblante; (7) el fariseo de amor, el único que era sincero (que no
estaba fingiendo la piedad).
Muchos fariseos
eran muy orgullosos, 7:49.
Sus leyes
tradicionales eran muy arbitrarias: por ejemplo, según ellos, no era pecado
montar asno el día sábado, pero si llevaba azote, era pecado, porque de esa
manera ponía carga sobre la bestia.
Hacían distinción
entre el extender su mano fuera de la puerta para ayudar al mendigante o que el
mendigante extendiera su mano hacia adentro de la casa para recibir
limosna.
He aquí algunos
ejemplos de las leyes de los fariseos y escribas: "Hacían este tipo de cosas:
atar un nudo en el día sábado era trabajar. Pero hay que definir lo que es un
nudo. 'Estos son los nudos que convierten en culpable al hombre que los hace: el
nudo de quienes conducen camellos y el de los marineros; y así como se es
culpable por atarlos, también se está en falta al desatarlos'. Por otro lado,
los nudos que podían atarse con una sola mano eran legales ... Tomemos el caso
de alguien que viajaba en el día sábado. Exodo 16:29 dice, 'Estése, pues, cada
uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día'. De manera que los
viajes en el día sábado se limitaban a dos mil codos, es decir, unos 900 metros.
Pero si se ataba una soga que cruzara el extremo de una calle, toda esa calle se
convertía en una casa y cualquier
hombre podía caminar un centenar de pasos más allá del extremo de esa calle ...
Tomemos el caso de alguien que carga un bulto. Jeremías 17:21-24 decía:
'Guardaos por vuestra vida de llevar carga en el día de reposo'. De manera que
se hacía necesario definir lo que era una carga. Se la definía como 'comida que
equivalga al peso de un higo seco, la suficiente cantidad de vino para mezclar
en un vaso, leche suficiente para un trago, miel suficiente para poner sobre una
herida, la suficiente cantidad de aceite como para untar un miembro pequeño, la
suficiente cantidad de agua como para humedecer un apósito en un ojo y así
seguía" (WB).
-- que se llamaba
Nicodemo, un principal entre los judíos. -- Era miembro del Sanedrín, la corte suprema del
judaísmo. Solamente Juan nos dice de la conversación entre Jesús y Nicodemo.
Después de esto Nicodemo defendió a Jesús diciendo, "¿Juzga acaso nuestra ley a
un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?" (7:51), y cuando Jesús
murió y José de Arimatea pidió su cuerpo, "También Nicodemo, el que antes había
visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como
cien libras" (19:39).
3:2 --
Este vino a Jesús de noche, -- Juan
no explica el por qué, pero lo repite después (7:50). De lo que sabemos de
Nicodemo es fácil suponer que él no quería comprometerse mucho con Jesús (9:22;
12:42), pero por lo menos él quería hablar con Jesús (que sepamos, no había
ningún otro del Sanedrín con ese deseo). También es posible que él simplemente
haya buscado el tiempo más oportuno y de menos interrupción para la entrevista,
pues durante el día Jesús estaba siempre rodeado de gente.
-- y le dijo:
Rabí (título respetuoso), sabemos que has venido de Dios como
maestro; -- Jesús no era de las escuelas de los rabinos; por eso, tuvo que
haber sido enviado por Dios.
-- porque nadie
puede hacer estas señales que tú haces (2:25), si no
está Dios con él. -- Sabían que Cristo era, por lo menos, algún profeta.
Esto demuestra cómo las señales llamaban la atención de la gente y les motivaban
a investigar a Jesús y su obra.
3:3
Respondió Jesús -- A veces, al leer
la respuesta de Jesús a las preguntas que se le hacían, nos preguntamos, ¿qué
tiene que ver lo que El dice con lo que se le preguntó o dijo? Jesús conocía los
corazones de todos (2:24, 25) y, por eso, sin hacer caso de lo que Nicodemo
dijo, Jesús le enseñó lo que él debería saber.
-- y le dijo: De
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo (O, de arriba,
LBLA, margen) -- Para Nicodemo los judíos ya eran miembros del reino de Dios
simplemente por haber nacido hijos de Abraham (Mat. 3:9).
-- no puede ver
el reino de Dios. -- ¿Quería
Nicodemo saber más acerca del reino de Dios? Para todos los judíos este tema era
importante. De una vez, pues, Cristo le habló de ese tema. En esos días Juan el
bautista y Jesús predicaban acerca del reino: "Arrepentíos, porque el reino de
los cielos se ha acercado" (Mat. 3:2; 4:17). La palabra ver se explica en el ver. 5 (significa
entrar en). Desde luego, nacer de
nuevo significa la conversión.
3:4, 5
Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar
por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto,
de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar
en el reino de Dios. -- Jesús no
habla de dos nacimientos sino de uno sólo. Describe la conversión como un nuevo nacimiento (o una regeneración, que es la misma cosa) y
este concepto es ampliamente explicado e ilustrado en el resto del Nuevo
Testamento: Pablo engendró a los corintios con el
evangelio (1 Cor. 4:15). "El de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de
verdad, para que seamos primicias de sus criaturas" (Sant. 1:18). "Siendo
renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de
Dios que vive y permanece para siempre" (1 Ped. 1:23-25). El proceso del nuevo
nacimiento es, pues, que la simiente incorruptible (la palabra) se siembra en el
corazón de la gente, produce fe, arrepentimiento y obediencia para obtener el
perdón de Dios y para participar de todas las bendiciones espirituales en
Cristo.
Los pasos de esta
obediencia al evangelio son (1) oír, Rom. 10:17; (2) creer, Jn. 3:16; (3)
arrepentirse, Luc. 13:5; (4) confesar la fe en Cristo como el Hijo de Dios, Rom.
10:10; y (5) bautizarse en agua para perdón de pecados (Hech. 2:38). El que hace
esto "de corazón" (Rom. 6:17, con sinceridad y amor) nace otra vez (es
regenerado), se convierte en cristiano, entra en el reino de Dios (Col. 1:13), o
es agregado al Señor (Hech. 11:24) y su iglesia (2:47).
Sin lugar a dudas
el agua de este texto se refiere al bautismo en agua. En ese tiempo Juan
bautizaba a muchos judíos para la remisión de pecados: 1:26, "Yo bautizo con
agua"; 3:23, "Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí
muchas aguas; y venían, y eran bautizados"; "Y salía a él Jerusalén, y toda
Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, y eran bautizados por él en
el Jordán, confesando sus pecados" (Mat. 3:5, 6; Mar. 1:4; Luc. 3:3). "El Señor
entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos
que Juan" (Jn. 4:1; 3:22). Tomando esto en cuenta, no hay duda de que el agua de este texto es el agua del
bautismo.
Además de eso, el
problema principal con los hombres eminentes como Nicodemo era su rechazo al
bautismo: "Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios
de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan" (Luc. 7:30).
Obviamente Nicodemo era uno de los que lo había rechazado. Si el Espíritu Santo
habla de esta manera acerca de los que rechazaron el bautismo de Juan, imagínese
lo serio de rechazar el bautismo enseñado por Jesús en la gran comisión (Mat.
28:19; Mar. 16:16).
El nuevo
nacimiento está bien ilustrado en el libro de Hechos que nos revela unos
ejemplos claros del proceso de la conversión (2:37-41, los tres mil el día de
Pentecostés; 8:12, los samaritanos; 8:35-37, el etíope; 9, 22, 26, Saulo de
Tarso; 10, 11, Cornelio y su casa; 16:15, Lidia; 16:30-34, el carcelero; 18:8,
los corintios; 19:1-5, los efesios). No hay tema bíblico que sea mejor explicado
o ilustrado que el del nuevo nacimiento. No es aceptable ninguna explicación del
nuevo nacimiento que no esté en completa armonía con estos textos. Aparte del
bautismo en agua no hay nada conectado con la religión de Cristo a lo cual la
frase, nacer de agua, pueda
aplicarse.
El agua y el Espíritu están unidos aquí, y también
en Mat. 28:19; en Hech. 2:38; y en Tito 3:5. El nacer del agua y del Espíritu es
ampliamente explicado en estos textos,
pero el calvinismo hace todo lo posible por eliminar el bautismo del
nuevo nacimiento. "Le indica los únicos medios por los cuales puede realizarse
el nacimiento espiritual de que le ha
hablado. Esos medios son el agua y el
Espíritu. El uno es el símbolo, el
otro la realidad" (B-S). Este autor tiene un símbolo dentro de otro símbolo. El
nuevo nacimiento es un símbolo o figura de la conversión. Jesús no usa símbolos para
presentar otros símbolos; más bien habla del agua del bautismo (literal) y del
Espíritu (literal) que efectúan la conversión bajo la figura de un nuevo
nacimiento.
"El significado
evidente es éste: el ser bautizado con agua no es suficiente. La señal
ciertamente, es de gran valor. Tiene mucha importancia como una representación
visible y como sello. Pero la señal debe
ir acompañada de la cosa significada: la obra purificadora del Espíritu
Santo" (GH). Pero ¿qué texto dice o implica que Nicodemo había sido bautizado
con agua por Juan o por Jesús (o que pensaba hacerlo)? No hay ninguno. Esto es
exactamente lo que "los fariseos y los intérpretes de la ley" rehusaron hacer
(Luc. 7:30). Y ¿qué texto dice que el bautismo es señal o sello? Muchos evangélicos dicen que el
bautismo es la señal o sello de la salvación, pero la Biblia no dice tal cosa.
Desde luego, en el bautismo hay una semejanza; nuestro bautismo es "como" la
muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Rom. 6:4; Col. 2:12), pero no es
una señal o sello de la salvación. Más bien, la
Biblia enseña claramente que el bautismo es necesario para salvación (Hech. 2:38; 22:16; 1
Ped. 3:21).
Parece que el
mismo autor (citado arriba) duda de su interpretación, pues al concluir su
comentario sobre el ver. 5 él dice, "En un sentido, el llegar a ser hijo de Dios
es un proceso que dura toda la vida (cf. 1:12), pero en el presente pasaje se
trata de la limpieza inicial derivada
de la implantación de una nueva vida en el corazón del pecador, y esto se deduce
claramente de la afirmación hecha de que uno no puede entrar en el reino de Dios si no ha
nacido de agua y del Espíritu".
"Jesús dice a
Nicodemo justamente lo que pide, el cómo
de la regeneración. ¿Cómo es posible? ¡Por el bautismo!" (RCHL). Este
comentarista (Lenski) enseña la aspersión en lugar de la inmersión y también
enseña el "bautizo" infantil, pero a pesar de todos sus errores, él no elimina
el bautismo de Juan 3:5.
Dice otro
bautista: "Existen muchas teorías. Una de ellas hace del bautismo ... esencial
para el nacimiento del Espíritu ... Si es así, ¿por qué sólo se menciona el agua
una vez en las tres demandas de Jesús (3, 5, 7)?" (ATR); es decir, Jesús dijo nacer de nuevo dos veces y dijo nacer de agua una sola vez. Dos son más
que uno; por eso, se debe eliminar el bautismo. ¡Así es lo "profundo" de los
argumentos sectarios para rechazar el bautismo! Verdaderamente su prejuicio
contra el bautismo ha bajado al nivel del fanatismo.
Lo que los
evangélicos desean denunciar es la llamada "regeneración bautismal" del
catolicismo, pero no pueden ver la diferencia entre la enseñanza católica y la
enseñanza obvia del Nuevo Testamento. Nadie es regenerado por el bautismo solo,
pero no puede ser regenerado sin obedecer
a Cristo. El que obedece a Cristo no merece la salvación; no la gana como
salario. Más bien, simplemente obedece los requisitos nombrados por el Señor
para aceptar la salvación que es
"dádiva de Dios". Dicen los bautistas: "El bautismo no es esencial para la
salvación, porque nuestras iglesias completamente rechazamos el dogma de 'la
regeneración bautismal'; pero es esencial para la obediencia, puesto que Cristo
lo ha mandado. Es esencial para una confesión pública de Cristo ante el mundo, y
para membresía en la iglesia que es su cuerpo" (así dice el Credo llamado Standard Manual for Baptist Churches por
Edward Hiscox, páginas 20, 21). ¡Imagínese! Admiten que el ¡ser miembro de la iglesia bautista no es
esencial! Según este credo, uno puede ser salvo y puede ir al cielo sin ser
miembro de la iglesia bautista, pero para ser miembro de la iglesia bautista
tiene que ser bautizado; es decir, es más fácil ir al cielo que ser miembro de
la iglesia bautista. Pero ¿qué dice este credo acerca de la obediencia y la
confesión? Según este credo, no son esenciales para la salvación. El bautismo es
esencial para la obediencia pero no
es esencial para la salvación; el bautismo es esencial para la confesión, pero
no es esencial para la salvación. Según esta teología, pues, ¡la obediencia y la confesión no son
esenciales para la salvación!
3:6 -- Lo
que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu
es. -- En el nuevo nacimiento no la
carne sino el espíritu tiene que ser regenerado.
3:7, 8 --
No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla
de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va;
así es todo aquel que es nacido del Espíritu -- "La
carne, en la mente de Nicodemo, es la dificultad que Jesús está tratando de
remover. Introduce el viento y su soplar, lo cual no se puede ver. Sopla donde
quiere, nadie puede saber por vista de donde viene o adonde va, y luego dice que
así es el que es nacido del Espíritu; es decir, es el espíritu del hombre --
invisible como el viento --, y no la carne, que ha de ser engendrado por el
Espíritu de Dios. Quería enseñar a Nicodemo que es la parte espiritual y no la
parte carnal del hombre que ha de renacer" (CEWD). "Se puede ver los efectos de
este nuevo nacimiento por el cambio que sigue en la conducta del individuo,
precisamente como se puede ver los efectos del viento por los objetos movidos
por él (compárense Rom. 6:4-14; Efes. 4:24-32). Sin embargo, no se puede ver
literalmente el nuevo nacimiento del espíritu, como no se puede ver el viento
mismo" (RH).
"Así como el
viento sopla sin el control del hombre y su sonido puede ser oído, pero no se
puede ver, ni se puede saber su origen o destino, así el Espíritu de Dios obra
invisiblemente como El quiere, pero la evidencia se ve en todo aquel que es
nacido del Espíritu" (FP). Compárese Ecles. 11:5, "Como tú no sabes cuál es el
camino del viento".
"Pneuma se traduce Error! Reference source not
found. en Jn 3:8, 'el sopla' (la R. V. inglesa da, en el margen, 'el
Espíritu alienta', su significado probable" (WEV). Comúnmente la palabra que se traduce viento es ánemos. La palabra pneuma se puede traducir viento o espíritu. Algunos eruditos insisten en
que en esta frase (la primera parte del ver. 8) debe ser viento. P. ej.: "La traducción usual, viento, se confirma aquí por el uso del
verbo pariente pnei, sopla, y por phonen, sonido, voz" (MV).
Pero en otros
textos que dicen que el viento sopla,
no aparece la palabra pneuma, sino
la palabra ánemos. Juan usa las
palabras ánemos (viento) y pneo (soplar); p. ej., 6:18, "un gran viento
(ánemos) que soplaba (pneo)". También en Apoc. 7:1: "para que
no sople (pneo) el viento (ánemos)". Los mismos términos se
encuentran en Mat. 7:25. ¿Por qué, pues, no se encuentran ánemos y pneo en Jn 3:8 si Cristo habló del viento que soplaba? Esto no es, sin embargo, un
argumento conclusivo, porque otro problema es la expresión "así es todo aquel
que es nacido del Espíritu". La palabra así indica una comparación; por eso,
"este término (pneuma) ciertamente
tiene el sentido de viento en este
texto" (FLG).
Obviamente Jesús
presenta una comparación, y la
palabra clave es houtos, así. Los traductores de nuestras
versiones y muchos comentaristas creen que Jesús usa la ilustración del viento
invisible cuyos efectos son visibles y que El concluye diciendo, "así es todo aquel que es nacido del
Espíritu". Si la traducción correcta de la primera pneuma es espíritu, ¿cuál es la comparación?
Parece que sería una comparación de lo que hace el Espíritu con lo que hace el
Espíritu. Por eso, muchos aceptan la traducción de nuestras versiones: "El
viento sopla ... ".
Dice el
Interlineal Griego-Español de Lacueva: "El espíritu donde quiere sopla". Dice
otro comentarista: "El Espíritu respira como quiere, oyes su voz pero no sabes
de donde viene ni a donde va, así por medio de oír su voz nace el que es nacido
del Espíritu. Es decir, el Espíritu respira (se expresa) por medio de la palabra
(el evangelio), en completa armonía con su voluntad y recibes la expresión de
esta voluntad por medio de esta palabra; y mientras no puedes ver al Espíritu y
de esta manera estás sin la evidencia visual de su llegada y salida, es por
medio de oír su voz (expresada en su palabra) que naces otra vez. Así (de esta
manera) uno nace del Espíritu. Esto es decir simplemente que uno nace del agua y
del Espíritu por medio de recibir el mensaje del Espíritu expresado en el
evangelio, y por ser bautizado para la remisión de pecados (1 Cor. 4:15; Sant.
1:18; Hech. 22:16; Rom. 6:3, 4). Las palabras de Pedro son un comentario
inspirado sobre el significado de la frase, 'así es todo aquel que es nacido del
Espíritu' ('siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible,
por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre'"
(GNW).
Parece que esta
interpretación es un poco forzada en cuanto a la expresión "así es todo aquel
que es nacido del Espíritu", pero armoniza perfectamente con la enseñanza de
Jesús y los apóstoles sobre el nuevo nacimiento.
"'El Espíritu
respira donde quiere', es decir, no hay límite de su poder en cuanto a ciertos
individuos, clases o razas. Compárese 5:21, 'el Hijo a los que quiere da vida'.
El pensamiento aquí es similar: no debe haber desesperación en cuanto al segundo
nacimiento: el Espíritu respira donde quiere ... y oyes su sonido, el Espíritu se hace a
sí mismo audible en sonidos articulados y significativos. La respiración del
Espíritu es como el aliento del hombre, no mero aire, sino voz articulada y
significativa. El Espíritu obra resultados inteligibles. No aulla como el viento
y distorsiona al hombre en contorciones inefectivas como el viento distorsiona
los árboles. Es una voz y el resultado está lleno de razón, en armonía con la
naturaleza humana y vivificándola a una vida más alta"
(MD).
"No puede haber
justificación para traducir pneuma
como viento, cuando en la última
cláusula de la misma frase, y tres veces en el contexto inmediato, se traduce espíritu. No puede haber duda que
significa la misma cosa en las dos cláusulas de este versículo, y si traducimos
viento en la primera cláusula,
tenemos que decir 'nacido del viento' en la última cláusula". Este autor cree
que este texto debe ser traducido de la siguiente manera: "El Espíritu respira
donde quiere, y oyes su voz. Esto enseña que el hombre nace del Espíritu por
medio de oír la voz del Espíritu, respirando como quiere a través de hombres
inspirados. Equivale a lo que Pablo dice, que la fe viene por el oír la palabra
de Dios" (JWM).
"En griego,
pneuma significa bien viento, bien espíritu ... La palabra pneuma aparece 370 veces en el N. T., y
nunca denota viento en ningún otro pasaje, excepto en una cita del A. T. (He.
1:7 del Sal. 104:4), aunque sí comúnmente con este sentido en la LXX. Por otra
parte, pneo (sopla, pnei) aparece en otros cinco pasajes en
el N. T. y siempre del viento (como Jn. 6:18). Así phone puede bien ser sonido (como de
viento) o voz (como del Espíritu). La verdad es que aquí se puede tomar
cualquiera de ambos sentidos de pneuma como uno quiera"
(ATR).
-- sopla de donde
quiere, -- "la R. V. inglesa da, en
el margen, 'el Espíritu alienta', su significado probable" (WEV), pero otros
piensan que el verbo soplar usado con
el verbo pneuma indica que esta pneuma de la primera parte de este
versículo es viento ("soplaron vientos", Mat. 7:25; Luc. 12:55, "cuando sopla el
viento"; Apoc. 7:1 "que no soplase viento"; Hech. 27:40, "al
viento").
-- y oyes su
sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; -- Esta descripción de pneuma nos hace pensar en el
viento.
-- así es todo
aquel que es nacido del Espíritu. -- El proceso no es físico, externo y visible, sino
espiritual, interno e invisible. Lo que sí se puede ver son los efectos del
viento y, de la misma manera, se puede ver el efecto del nacimiento del
Espíritu.
3:9, 10
Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le
dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? -- Algunos de los maestros de Israel se creían muy
conocedores de las cosas de Dios, pero ¿qué sabían de Ezeq. 18:31 que dice,
"haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo"? ¿O Ezeq. 36:26, "Os daré corazón
nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros"? ¿Habían leído y estudiado el
Sal. 51:10, "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto
dentro de mí"? El concepto básico del nuevo nacimiento no debía haber sido nuevo
para Nicodemo.
3:11 De
cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, -- y lo que hemos visto,
testificamos; y no recibís nuestro testimonio. -- Jesús emplea el plural retórico como en Mar. 4:30,
"¿A qué haremos semejante el reino de Dios?" Las palabras de Cristo no se
basaban en especulaciones ni conjeturas, sino en la realidad de lo que El sabía
(como fiel Testigo, Apoc. 1:5).
3:12 -- Si
os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las
celestiales? -- El nuevo nacimiento
se incluye entre "cosas terrenales" porque aunque sea de origen divino, tiene
que ver con nuestra vida diaria, nuestras actividades y experiencias
terrenales.
3:13 --
Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, --
Por eso, solamente El puede enseñar
las cosas celestiales. En este texto y en otros Juan recalca la preexistencia de
Cristo. Descendió del cielo y después de morir y resucitar volvió al cielo
(Hech. 1:9-11).
-- que está en el
cielo. -- Dice el margen de LBLA que
los mss. más antiguos no incluyen esta frase, pero a través del libro Juan
enfatiza que Cristo es Dios y, siendo Dios, es omnipresente; es decir, estando
en la tierra todavía estaba en el cielo.
3:14, 15 Y
como Moisés levantó la serpiente en el desierto (Núm. 21:4-9), así es necesario que el Hijo del Hombre
sea levantado (12:31, 32), para que
todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. -- Cuando
los israelitas fueron mordidos por las víboras, no podían hacer nada para
curarse; por lo tanto, Dios proveyó el remedio. De la misma manera, proveyó el
remedio para el mal causado por el pecado. ¿Habrá discutido con Dios algún
israelita sobre ese remedio? ¿Habrán tenido diálogo acerca de la eficacia de
alzar los ojos para ver la serpiente sobre el asta? ¿Habrá dicho algún israelita
moribundo, "Yo sé que Moisés cree que solamente por medio de mirar la serpiente
sanaremos, pero no conviene ser extremista, pues hay otros puntos de vista"?
¿Cuántos se habrán quejado diciendo que no podían ver ninguna relación entre la
serpiente sobre el asta y las mordidas? Todos saben que si la gente hubiera
"razonado" de esa manera, habrían sufrido una consecuencia mortal. ¿No habrá
lección en esto, pues, para la gente hoy en día que solamente quiere discutir y
"razonar" neciamente con respecto a la necesidad del bautismo para perdón de los
pecados? Se puede decir que en el día de Pentecostés los tres mil que
obedecieron al evangelio para el perdón de pecados figuradamente alzaron los
ojos para ver la serpiente sobre el asta.
3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, -- 1 Jn. 4:8. Al contemplar la corrupción del hombre y
su rebelión contra Dios, se pregunta, "¿Cómo es posible que Dios haya amado
tanto al mundo?" La respuesta es que la palabra amar (agapao) se refiere a su perfecto amor
de inteligencia y propósito, un amor deliberado que busca
el bienestar espiritual y físico del hombre. Se distingue de phileo, el amor de afecto y amistad (el
amor que da gusto). Los dos verbos se usan en 11:3 ("el que amas", phileo) y 11:5 ("amaba Jesús a Marta, a
su hermana y a Lázaro", agapao).
Dios ama (agapao) a todos, aun a sus
peores enemigos, y requiere que hagamos lo mismo (Mat. 5:44-48). Véase Rom.
5:8.
-- que ha dado a
su Hijo unigénito, -- Rom. 5:8;
8:32. En esto se ve la magnitud del amor de Dios. El amor verdadero -- el amor de Dios
-- se puede ver en lo que hace. No es
"de palabra ni de lengua" (1 Jn. 3:18), sino de hechos.
-- para que todo
aquel -- esto indica lo imparcial de
su amor; el evangelio es para todos (Mat. 28:19; Mar. 16:15; Hech. 10:34,
35).
-- que en él
cree, -- lo opuesto de creer no es dudar sino desobedecer (3:36, "El que cree ... el
que no obedece" LBLA). La salvación que Dios provee es condicional. Dios provee la salvación y el hombre la acepta. El hombre no podía ni puede
hacer lo que Dios ha hecho -- proveer la salvación --, y Dios no puede hacer por
el hombre lo que éste tiene que hacer por sí mismo (aceptar la salvación). La
salvación es condicional. Todo aquel que en él cree es todo aquel que le
obedece, como dice el ver. 36, "el que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero
el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece
sobre él" (LBLA). Por eso, la
palabra creer en este texto (y en
muchos otros) significa obedecer. Toda la humanidad está dividida en
solamente dos grupos: obedientes (salvos) y desobedientes
(condenados).
Al dar lectura
superficial a este texto alguno puede suponer que el creer es el único requisito para obtener la
salvación, pero compárense los siguientes textos que también nombran un solo
requisito: Juan 5:25, "los que la oyeren vivirán" (¿Es el oír el único requisito para ser salvo?);
Rom. 10:13, "todo aquel que invocare
el nombre del Señor, será salvo" (¿Es el invocar al Señor el único requisito
para ser salvo?); Hech. 11:18, "a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida" (¿Es el
arrepentimiento el único requisito para ser salvo?); Rom. 10:10, "con la boca se confiesa para salvación" (¿Es la
confesión el único requisito para ser salvo?); 1 Ped. 3:21, "El bautismo ... nos salva" (¿Es el bautismo
el único requisito para ser salvo?). Al leer estos textos es fácil reconocer que
el requisito nombrado representa o abarca los demás requisitos. Así es con el creer de Juan
3:16.
-- no se pierda,
(3:36; Mat. 7:13, 14; 10:28; 18:9,
25:41, 46; 2 Tes. 1:7-9; 1 Ped. 4:17; Apoc. 20:15).
-- mas tenga vida
eterna -- esta expresión aparece 17
veces en este libro.
Este versículo se
ha designado como el texto dorado de la Biblia. Véase Rom. 5:8.
3:17
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el
mundo sea salvo por él. -- Cuando
Cristo vino al mundo, el hombre ya estaba condenado. La condición del hombre se
ilustra en las parábolas de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo
pródigo. El pastor quería encontrar su oveja perdida, la mujer quería encontrar
su moneda perdida, y el padre quería que su hijo pródigo volviera. Dios es amor
(1 Jn. 4:8) y no quiere que nadie perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento (2 Ped. 3:9), que venga al conocimiento de su voluntad (1 Tim.
2:4) para ser salvo.
Esta verdad
merece mucha atención y énfasis: ahora Cristo es nuestro Salvador.
Actualmente Cristo no es el Fiscal
sino nuestro Abogado (1 Jn. 2:1). Desde luego, el juzgar estaba
involucrado en la obra de Jesús en su primera venida (3:19-21; 9:39), pero su
propósito principal no era juzgar o condenar. Este texto refuta la idea de los
judíos que esperaban que al venir el Mesías destruyera a los romanos.
De hecho los que están condenados se condenan solos.
Están muy enfermos pero rehúsan dejar que el Buen Médico les sane (Mat. 9:12;
13:15). Pablo dijo a los judíos que rechazaban el evangelio, "no os juzgáis
dignos de la vida eterna" (Hech. 13:46). Muchos juzgan a Cristo y el evangelio
sin darse cuenta de que en realidad están juzgando (condenando) a sí mismos. Aun
cuando el concilio, Pilato y Herodes juzgaron y condenaron a Jesús, en realidad
se juzgaban a sí mismos.
3:18 El
que en él cree, no es condenado; -- "Habiendo 'pasado de muerte a vida' (cap. 5:24)
inmediatamente al creer" (JFB). De esta manera interpretan el texto los
comentaristas calvinistas, pero después de leer 5:24, léase también 5:25 que
dice, "Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de
Dios; y los que la oyeren vivirán".
Por lo tanto, si Juan 5:24 enseña que uno se salva inmediatamente al creer,
entonces Juan 5:25 enseña que uno se salva inmediatamente al
oír.
-- pero el que no
cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo
de Dios. (14:6; Hech. 4:12; 1 Cor.
3:11). El término unigénito significa único y se refiere a la relación
especial entre Cristo y el Padre.
3:19 Y
esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las
tinieblas (la ignorancia y
superstición, toda clase de pecado, todo lo que se oponga a Dios) que la luz (la verdad, el
conocimiento, la justicia, 1:4, 5)
porque sus obras (acciones, LBLA) eran malas. -- Jesús no se refiere
solamente a la borrachera, el homicidio, el hurto, etc., sino también a las
tinieblas religiosas e intelectuales
(2 Cor. 10:3-5). Los fariseos,
saduceos, escribas y ancianos -- los líderes del pueblo de Israel -- estaban en
tinieblas y resistían a Cristo y a
los apóstoles porque amaban las
tinieblas. Habían aprendido lo que las Escrituras dicen, pero no tenían
corazones buenos y honestos (Luc. 8:15; Hech. 17:11). Los hombres que no
obedecen al evangelio no pueden disculparse diciendo que no entienden la voluntad de Dios. Su problema no es intelectual sino
moral. No aman la verdad, 2 Tes. 2:10-12.
3:20
Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para
que sus obras (acciones, LBLA) no sean reprendidas. -- "Y por ello habla en contra de ella, ridiculizando a
Cristo, al cristianismo, a las iglesias, a los predicadores, etc. Y lo hace en
conversación, revistas, libros, en un tono pretencioso que encubre una absoluta
ignorancia" (ATR). El medio más efectivo empleado por los que aman las tinieblas
es la televisión. Las películas que
pasan por la televisión presentan a los personajes religiosos como hipócritas,
insolentes, ignorantes, extremistas, fornicarios, borrachos, etc. para que la
gente desprecie y aborrezca la religión.
3:21 Mas
el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras
(acciones, LBLA) son hechas en Dios. -- El que ama y practica la verdad y la justicia es
atraído por Cristo y se acerca cada vez más a El.
3:22
Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo
allí con ellos, y bautizaba. -- El
bautismo practicado por Jesús era preparatorio, como el de Juan. Decían,
"Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" (3:2; 4:17).
Frecuentemente se pregunta si los que fueron bautizados por Juan tenían que ser
bautizados otra vez. ¿Por qué no se pregunta si los que fueron bautizados por Jesús tenían que ser bautizados otra
vez? Los dos practicaron el mismo bautismo.
3:23 Juan
bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y
venían, y eran bautizados. -- Los
que practican la aspersión en lugar de la inmersión dicen que las "muchas aguas"
eran manantiales y que Juan había escogido este lugar para bautizar para que la
multitud tuviera bastante agua para tomar. Dicen esto porque saben que no se
necesita muchas aguas para practicar
la aspersión. Tales "explicaciones" necias ilustran el prejuicio de los que no
aman la verdad.
3:24
Porque Juan no había sido aún encarcelado. -- El ministerio de Juan comenzó primero, pero después
de su bautismo y la tentación en el desierto, Jesús comenzó su propio
ministerio. Anunciaban el mismo mensaje (Mat. 3:2; 4:17), y los dos bautizaban a
mucha gente para el perdón de pecados. Marcos (1:14) dice, "Después que Juan fue
encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios",
pero Juan 3:22-24 se refiere a la obra de Juan y Jesús en Judea cuando "Juan no había sido aún
encarcelado". Mateo 4:1-11 describe las tres tentaciones de Jesús y dice en el
ver. 12, "Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea", pero Jesús ya había comenzado
su ministerio. Juan 3:22-24 indica que Juan y Jesús simultáneamente enseñaban y
bautizaban a mucha gente. Esto ocurrió, pues, entre Mat. 4:11 y
12.
3:25
Entonces -- "oun. No una partícula de tiempo, sino
de consecuencia; por lo tanto, porque
tanto Jesús como Juan bautizaban" (MV).
Hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos (un judío, LBLA) acerca
de la purificación. -- Esta palabra (katharismos) se refiere a la
purificación ceremonial de los judíos en 2:6. El verbo (katharizo) se usa del bautismo en Efes.
5:26, "purificado" y Tito 3:5, "lavamiento". Ignoramos los detalles de esta
discusión, pero de ella salió el siguiente comentario acerca de la obra de
Jesús:
3:26 Y
vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado
del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. --
Si todos "vienen a él", el
ministerio de Juan fue exitoso, porque él quería que la gente siguiera a
Jesús.
3:27
Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del
cielo. -- Heb. 5:4, 5; 1 Cor. 3:6;
4:7. Juan entendía el papel que había de desempeñar, lo aceptaba y estaba
llevándolo a cabo.
3:28
Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy
enviado delante de él. -- Juan era
muy popular, pues "salía a él Jerusalén, y toda Judea y toda la provincia de
alrededor del Jordán" (Mat. 3:5), pero con toda humildad aceptó su lugar
subordinándose a Cristo, y dijo, "Yo no soy el Cristo"
(1:20).
3:29 El
que tiene la esposa, es el esposo; -- La palabra esposa se usaba en el Antiguo Testamento
para expresar la relación estrecha entre Dios y su pueblo (Isa. 54:5; 61:10;
62:4, 5; Jer. 2:2; 3:20). La esposa pertenece al esposo. La iglesia es la esposa
de Cristo (Efes. 5:25-27, 32; Apoc. 19:7, 21:2, 9; 22:17). Juan sabía que la
esposa no era de él, sino de Cristo.
-- mas el amigo
del esposo (Mat. 9:15, LBLA,
acompañantes del novio; 2 Cor. 11:2, "os he desposado con un solo esposo"), que está a su lado y le oye, se goza
grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. --
En lugar de ser envidioso Juan se gozaba grandemente al ver el progreso del
ministerio de Jesús.
3:30 Es
necesario que él crezca (Dan.
2:44), pero que yo mengüe. -- Este
dicho demuestra la grandeza de Juan (Mat. 11:11). Con toda humildad quería
exaltar a Cristo. Todo siervo del Señor debe tener esta actitud, porque es
indispensable que la gente sea convertida a Cristo y no al evangelista (1 Cor.
1:10-13).
3:31 El
que de arriba viene, es sobre todos (la supremacía de Cristo se ve en su origen); el que es de la tierra, es terrenal, y
cosas terrenales habla (aun cosas que no convienen, Mat. 11:2, 3; 18:1; Gál.
2:11-14); el que viene del cielo, es
sobre todos. -- Jesús había de crecer porque había venido "de arriba" y, por
lo tanto, "es sobre todos". Juan el bautista era un profeta muy importante (Mat.
11:11), pero era "de la tierra".
Algunos dicen que
los vers. 31-36 ya no son las palabras de Juan el bautista, sino las del apóstol
(el escritor del libro), pero Juan el bautista era capaz de pronunciar estas
verdades (compárense 1:26, 27, 29-36; 3:27-30; Mat.
3:11-12).
3:32 Y lo
que vio y oyó, esto testifica; -- Cuando Cristo "descendió del cielo" (3:13) para
llevar a cabo su misión aquí en la tierra, testificaba lo que había visto y oído
en el cielo. "Lo que hemos visto, testificamos" (3:11). Hay hermanos que niegan
la deidad de Cristo, reduciéndolo al nivel de los apóstoles, pero éstos no
habían visto y oído lo que Cristo había visto y oído.
Habiendo venido
de arriba Jesucristo era "el testigo fiel" (Apoc. 1:5) de cosas celestiales. El
tenía conocimiento personal ("vio y oyó"), 3:11, 13. Por lo tanto, su mensaje es
la voluntad exacta de Dios para la humanidad (5:19; 7:16, 29; 8:26, 38, 40:
15:15).
-- y nadie recibe
su testimonio. -- Es decir, la mayoría de la gente lo rechazó (1:5,
11), porque el siguiente versículo habla de "El que recibe su testimonio" (Mat.
7:13, 14).
3:33 El
que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz. --
Cristo vino al
mundo como el Embajador del Padre y las palabras del Embajador son las de Aquel
que lo envió. 8:26, 28; 15:5. En esto se ve la culpa superlativa de los que rechazan este
testimonio (PTB). Lo contrario de este texto es: El que no recibe su testimonio, éste no atestigua que Dios es veraz, y si no
es veraz ¿qué será? 1 Jn. 5:10, "el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso,
porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo". El
llamar a otro mentiroso es un insulto, porque significa que está desprovisto de
carácter moral y que su palabra no vale. Compárese Rom.
3:4.
3:34
Porque el que Dios envió, -- Juan
era enviado por Dios (1:6), pero aquí esta expresión se refiere a Jesús (como en
muchos otros textos: 3:17; 5:36; 6:29; 7:29; 8:42; 9:7; 10:36; 11:42, etc.). El
ver. 35 lo confirma.
-- las palabras
de Dios habla (véase ver. 32,
textos); pues Dios no da el Espíritu por
medida -- La expresión por medida
significa escasamente: "Quebrantaré
el sustento del pan en Jerusalén; y comerán el pan por peso y con angustia, y
beberán el agua por medida y con
espanto" (Ezeq. 4:16). Como dice el siguiente versículo, "todas las cosas ha
entregado en su mano". Juan enfatiza que Jesús era dotado perfectamente, sin
límite.
Algunos citan este texto para afirmar que hay medidas
del Espíritu Santo: que los apóstoles recibieron la medida bautismal, que otros
recibieron la medida impartida por las manos de los apóstoles, y que los demás
cristianos reciben la medida de morar el Espíritu en nosotros. Es cierto que los
apóstoles fueron bautizados con el Espíritu Santo, que impusieron sus manos
sobre otros para impartirles los dones del Espíritu, y que el Espíritu mora en
los cristianos, pero este versículo dice que Dios no da el Espíritu por medida y, por eso, este texto no
debe aplicarse de esa manera.
Los hermanos que
enseñan que el error de que Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos
divinos (véase 1:14) enseñan que Cristo no tuvo poder inherente o intrínseco,
porque fue tentado como hombre. Por eso, dicen que El -- al igual que los
apóstoles -- tuvo que recibir poder del Espíritu Santo, pero citan este texto
que dice que Dios no le dio el Espíritu por medida (es decir, que no tuvo poder
limitado). Si Cristo -- con su poder
inherente, poder como Hijo de Dios -- no pudo ser tentado como hombre, ¿cómo
pudo ser tentado como hombre si era omnipotente, omnisciente, etc. por el poder
del Espíritu Santo? Así es la insensatez de los argumentos de los que niegan la
deidad de Cristo.
3:35 El
Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. --
5:19, "todo lo que el Padre hace
también lo hace el Hijo igualmente"; 5:22, "todo el juicio dio al Hijo"; 5:27,
"le dio autoridad de hacer juicio"; 5:26, "ha dado al Hijo el tener vida en sí
mismo"; 17:22, "la gloria que me diste"; 17:8, "las palabras que me diste"; Mat.
11:27 (Luc. 10:22), "Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre"; Mat.
28:18 "toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra"; Efes. 1:22, "lo dio
por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia".
3:36 El
que cree en el Hijo tiene vida eterna (1 Jn. 2:25);
pero el que rehúsa creer (no obedece, LBLA) en el Hijo no verá la vida, --
Este texto muestra claramente que el creer en Cristo equivale a obedecerle.
Además, los verbos pisteuon (cree) y
apeithon (no obedece) son gerundios
y, por eso, no expresan un solo acto, sino una manera de vida. La traducción de
La Biblia de las Américas de la palabra apeithön es la correcta. Literalmente
significa no persuasible. Compárese
Luc. 16:31. Pablo y Bernabé, "hablándoles, les persuadían a que perseverasen en
la gracia de Dios" (Hech. 13:43; 19:8). Muchos judíos estaban "persuadidos de
que Juan era profeta" (Luc. 20:6).
Aun el bautista
A. T. Robertson dice: "El que rehúsa creer (ho apeithön). 'El que es desobediente al
Hijo'". ¿Qué significa creer en el
Hijo? Para entenderlo pregúntese ¿cuál es lo opuesto de creer? Ser desobediente. Obviamente, pues, creer equivale a obedecer.
En Hech.
14:2 este verbo se traduce no creían (desobedecieron, LBLA, margen); Hech. 19:9, no creyendo (desobedientes, LBLA); 1 Ped. 2:7, no creen; Rom. 2:8, no obedecer; 11:30, 31, desobedientes; 1 Ped. 2:8; 3:20, desobedientes; 1 Ped. 4:17, no obedecen; Heb. 3:18, desobedientes (el ver. 19 habla de su incredulidad, es decir, los incrédulos
-- los que no creen -- son desobedientes.
Cuando el pueblo
de Israel se rebeló contra Dios, El dijo, "¿Hasta cuándo no me creerán?" Núm. 14:11. "Me han tentado ya
diez veces, y no han oído mi voz"
(ver. 22). "No verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los
que me han irritado (desdeñaron, LBLA) la verá" (ver. 23). Este texto
claramente demuestra que la frase "no creer" significa no obedecer.
Otro ejemplo de lo mismo es Núm. 20:8-13. Dios dio
tres mandamientos a Moisés y Aarón: tomar la vara, reunir el pueblo, y hablar a la peña, pero Moisés tomó la
vara, reunieron al pueblo y dijeron al
pueblo, "¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?
y entonces Moisés alzó la mano y golpeó la peña con su vara dos veces". Por su
desobediencia Dios les dijo, "Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme
delante de los hijos de Israel, por tanto no meteréis esta congregación en la
tierra que les he dado". Véase Deut. 32:48-52, "Sube ... mira la tierra de
Canaán ... verás ... la tierra; mas no entrarás allá". Ante los ojos de Dios el
desobedecer equivale a no creer, y también significa no santificar a Dios, porque al golpear
la peña dos veces (Dios había dicho, "hablad a la peña") y dejaron la impresión
de que ellos mismos habían sacado el
agua de la peña. Moisés "habló precipitadamente con sus labios" (Sal. 106:33).
¿Cómo describe Dios su pecado? "No creísteis en mí" (Núm. 20:12), "fuisteis
rebeldes a mi mandamiento" (ver. 24); "pecasteis contra mí ... no me
santificasteis en medio de los hijos de Israel" (Deut.
32:51).
Oramos, "Santificado sea tu nombre"
(Mat. 6:9), pero santificamos su nombre cuando escuchamos y obedecemos su
palabra.
Compárese también
la palabra hupekousan que aparece en
Rom. 10:16. Literalmente, esta palabra significa "no hacer caso, no tener en
cuenta" (LBLA), pero se traduce
(correctamente) no obedecer. El
evangelio fue predicado al pueblo de Israel (véase Gál. 3:8), pero no
obedecieron al evangelio (no
escucharon, no hicieron caso al evangelio, no prestaron atención al
mensaje); eran rebeldes (ver. 21, la
misma palabra; otra vez en 15:31); Heb. 11:31, desobedientes.
En Hech. 12:13,
se traduce simplemente escuchar (así
es su sentido radical); Mat. 8:27, "aun los vientos y el mar le obedecen" (le
escuchan, le hacen caso); Mar. 1:27,
"con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen" (le escuchan,
le hacen caso ); Hech. 6:7; 7:39;
Rom. 6:17; Efes. 6:1; 2 Tes. 1:8.
Recuérdese el
ejemplo de Abraham quien "creyó a
Dios y le fue contada a (para) justicia" (Gén. 15:6, VM). La palabra creer abarca la aceptación de la
autoridad del Señor y la obediencia.
-- sino que la
ira de Dios está (permanece, LBLA) sobre él. -- Rom. 2:8; Apoc. 6:16; 19:15. La ira de Dios permanece sobre los que no obedecen al
evangelio de Cristo, simplemente porque "él es la propiciación por nuestros
pecados" (1 Jn. 2:2). El evangelio es la misericordia de Dios, pero los que
rechazan el evangelio rechazan también la misericordia de Dios y "la ira de Dios
permanece sobre él".
Este texto suena
como las palabras de Juan el bautista en Mat. 3:10-12.
En cuanto a
seguir a Cristo no hay término medio. Hay solamente dos categorías de gente: los
que creen en Cristo (le obedecen) y los desobedientes. Hay solamente dos caminos
(Mat. 3:13, 14), dos maneras de construir la casa de la vida (Mat. 7:24-27) y
dos destinos (Mat. 25:31-46).
* * * * *
* * * * *
Juan
4
Ahora Juan explica la razón por la que Jesús salió de
Judea para volver a Galilea.
4:1, 2
Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y
bautiza más discípulos que Juan --
compárese 3:26, los discípulos de Juan dijeron, "todos vienen a él (Cristo)".
Por esta causa, como los fariseos habían investigado a Juan (1:19, 24), ahora
harían lo mismo con Jesús, pero la
hora de Jesús no había llegado y El no estaba listo para la confrontación
con ellos, pues todavía tenía mucho trabajo que hacer tanto en Galilea como en
Judea.
4:2
(aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), -- No convenía que Jesús bautizara con sus propias manos
porque, sin duda, si lo hubiera hecho, los bautizados por El se habrían elevado
sobre los demás (compárese 1 Cor. 1:14, 15). La eficacia del bautismo no depende
del bautizador, sino del corazón (el
entendimiento y la voluntad) del bautizado. Se puede decir, pues, que
todos los que se bautizan de acuerdo con la instrucción de Jesús son bautizados por El. El bautismo bíblico
no es, pues, una obra de la justicia humana (como el calvinismo enseña) sino una
obra de Cristo.
4:3 salió
de Judea, y se fue otra vez a Galilea. -- Véase Mat. 4:12; Mar. 1:14. Jesús volvió a Galilea
por causa del encarcelamiento de Juan y porque los fariseos se daban cuenta de
que Jesús bautizaba más discípulos que Juan. Su popularidad provocaba la envidia
de los judíos (Mat. 27:18).
4:4 Y le
era necesario pasar por Samaria. -- Samaria era una provincia que recibió su nombre de la
ciudad de Samaria, la capital del reino de Israel (el reino del norte compuesto
de diez tribus). Esta provincia estaba entre Judea y Galilea. Debido a la
enemistad entre los judíos y los samaritanos (ver. 9) comúnmente los judíos
viajaban unos siete días para ir de Galilea a Jerusalén (evitando Samaria y
pasando por Perea al este del Jordán), pero la ruta directa -- a través de
Samaria -- era viaje de solamente unos tres días. A Cristo "le era necesario"
pasar por Samaria, porque (1) era la ruta más corta; (2) El no tenía prejuicio
contra los samaritanos y, por eso, no tenía por qué evitar el país; y (3) de una
vez quería romper barreras y abrir campo para la conversión de los samaritanos
(compárese Hechos 8:5-12), pero (4) sobre todo, le era necesario pasar por Samaria, como era "necesario
que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para
esto he sido enviado" (Luc. 4:43); le era necesario "ir a Jerusalén y padecer
... y ser muerto, y resucitar al tercer día" (Mat. 16:21); y le era necesario "hacer las obras del que me
envió" (Jn. 9:4); es decir, le era necesario hacer la voluntad del
Padre.
4:5, 6 --
Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob
dio a su hijo José. Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del
camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. -- En este capítulo se observa tanto la humanidad de
Cristo ("cansado", tenía sed, 19:28) como también la deidad de Jesús (ver. 18,
omnisciente). Jesús llegó a ser hombre "para destruir por medio de la muerte al
que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo ... y para venir a ser
misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar
los pecados del pueblo" (Heb. 2:14-18; 4:15, 16). La "hora sexta" era las seis
de la tarde (tiempo romano) o las doce del día (tiempo
judío).
4:7-8 --
Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.
(Gén. 24:13, 14; Ex. 2:16). Pues sus discípulos habían ido a la ciudad
a comprar de comer. -- Los discípulos hubieran ofrecido dinero para sacar
agua, pero Jesús concedió a la mujer la oportunidad de hacerle un favor (JWM).
4:9 La
mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que
soy mujer samaritana? -- Ella
pregunta, "¿Cómo?" y la respuesta fue que Jesús pidió un favor para que le
pudiera hacer un favor mucho más grande. De esa manera Jesús abrió la puerta
para poder enseñarle, hablando de una cosa que a ella le interesaba. No
solamente enseñó a esta mujer, sino que a través de ella enseñó a muchos
samaritanos (vers. 39-42).
-- tú, siendo
judío -- esto indica que Jesús tenía
la apariencia (ropa, habla, etc.) de judío. Tal vez esta mujer haya creído que
Jesús, siendo judío, le odiaba pero que ahora por causa de la sed se humillaba
para pedirle este favor. Aunque en otra ocasión prohibieron que sus apóstoles
entraran "en ciudad de samaritanos" (Mat. 10:5), El no dejó de demostrar su amor
por ellos (Luc. 10:30-37; 17:12-17; Juan 4). Para la samaritana Jesús era
"judío", "Señor" (ver. 11), "un profeta" (ver. 19); y "el Cristo" (ver.
29).
-- Porque judíos
y samaritanos no se tratan entre sí. -- (1) Porque los antepasados de los samaritanos eran
las diez tribus que se rebelaron contra Roboam, hijo de Salomón, para formar el
reino del norte llamado Israel con Samaria por capital (1 Reyes 12:25-33), y (2)
porque cuando los judíos volvieron de la cautividad en Babilonia, rehusaron que
los samaritanos colaboraran con ellos en la construcción del templo (Neh. 2:10,
19; 4:1-3). Para insultar a Jesús los judíos decían, "¿No decimos bien nosotros,
que tú eres samaritano, y que tienes demonio?" (8:48). Para evitar tales
insultos (y aun injuria física) de los samaritanos, los judíos de Galilea
pasaban por Perea (al este del río Jordán) para ir a las fiestas solemnes de
Jerusalén. Cuando los samaritanos no querían recibir a Jesús, Jacobo y Juan
dijeron, "Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo
Elías, y los consuma?" (Luc. 9:53, 54). En cuanto a la vida social los judíos y
los samaritanos no se trataban entre sí, pero éstos no rechazaron el dinero de
aquéllos (ver. 8).
4:10
Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios (3:16; 2 Cor. 9:15, el supremo don de Dios estaba en
ese momento sentado junto al pozo) y
quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.
-- 2:24, 25. En esto comenzamos a ver lo universal del evangelio. Jesús era
enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel (judíos), pero tenía mucho
interés en los samaritanos (Luc. 10:30-37; 17:11-19) y en los gentiles (Mat.
8:5-13; 15:21-28). No nos sorprende que después de morir Jesús enviara a sus
apóstoles a los samaritanos (Hech. 1:8) como también "a lo último de la
tierra".
Jesús, conociendo
el corazón de esta mujer, sabía que si ella le hubiera conocido, ya le habría
pedido el agua viva. El "agua viva"
corre (Gén. 26:19; Lev. 14:5, "aguas
corrientes") en contraste con agua almacenada, como en una cisterna. Véase
7:37-39 que trata de la obra del Espíritu Santo, "de su interior correrán ríos
de agua viva". Por causa de la sed los dos habían llegado al pozo, pero el alma
también tiene sed y todos los que tengan sed espiritual (Mat. 5:6) deben acudir
a Cristo (Apoc. 22:17).
Continuamente Jesús se refería a las cosas naturales
para enseñar lecciones espirituales: p. ej., las aves, los lirios, la tormenta,
la simiente, la siembra y la cosecha, el pescador, la red,
etc.
Jesús nos deja un
buen ejemplo del evangelismo
espontáneo. Para iniciar su enseñanza habló de algo de interés común, y
pronto introdujo su tema espiritual. Muchas iglesias tienen actividades
programadas para la obra personal, pero el mejor evangelismo está ilustrado aquí
en Juan 4.
4:11 La
mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde,
pues, tienes el agua viva? -- Compárese 3:4. Es normal que la mente humana entienda
las palabras en su sentido literal, pero si el sentido literal no es razonable,
es necesario que se entiendan en el sentido figurado.
4:12
¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob (compárese Mat. 12:41, 42), que nos dio este pozo, del cual bebieron
él, sus hijos y sus ganados? -- ¿Cómo podía este extranjero ser mayor que
Jacob quien tenía grandes riquezas? Ella dice "nuestro padre" Jacob, pero Jesús
hablaba de los samaritanos como extranjeros (Mat. 10:5; Luc. 17:18). Sin
embargo, en cuanto al pozo, es cierto que Jacob lo dio a José del cual los
samaritanos eran descendientes.
Cuando Jesús instituyó la cena del Señor, "tomando la
copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos" (Mateo
26:27). Al leer este texto algunos hermanos insisten en que se use una sola copa
y que todo participante toque sus labios al recipiente del fruto de la vid, pero
en Juan 4:12 la mujer samaritana, hablando del pozo de Jacob, dijo que "nos dio
este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados". ¿Quería decir que
tocaron el pozo con sus labios? Tampoco significa la expresión "bebed de ella
todos" que todos deberían tocar sus labios al mismo recipiente. La copa es el contenido (el fruto de la
vid).
4:13-14
Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener
sed; -- El agua es una de las
bendiciones más grandes de Dios y, por eso, de muy alta estima, pero junto con
toda provisión física, satisface sólo por poco tiempo y volvemos a tener sed. La
mejor ropa -- la más costosa -- por deseable que sea, pronto se acaba. Así
también las casas, los muebles, los automóviles y todas las cosas terrenales son
de poca duración.
-- mas el que
bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; -- Compárese 6:27, la comida que perece y la que para
vida eterna permanece. Jesús es el pan verdadero que satisface el apetito del
alma (6:35). "Venid a mí ... yo os haré descansar" (Mat.
11:28)
-- sino que el
agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. --
(Apoc. 21:6).
4:15 La
mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a
sacarla. -- Todavía le faltaba
entendimiento acerca de la naturaleza de esta agua y de lo que le costaría
recibirla, pero aunque estuviera confusa ya había comenzado a tener fe en Jesús
y ansiosamente pidió el agua que le ofrecía.
4:16 Jesús
le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. -- ¿Con qué propósito le dijo esto? Para que ella
entendiera su necesidad del agua que
le ofrecía, como también lo que le iba a costar. A millones de personas que
están mal en su matrimonio, Jesús dice, "llama a tu cónyuge, y ven acá" para que
aprendan la voluntad de El con respecto al matrimonio (Mat. 5:32; 19:9). También
dice a todos los demás, "trae lo que te ha separado de Dios, y ven
acá".
4:17-18
Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No
tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu
marido; esto has dicho con verdad. -- 2:24, 25. Jesús el Buen Médico entendía perfectamente
la enfermedad espiritual de esta persona. Obviamente los samaritanos tenían la
misma actitud que los judíos acerca del matrimonio (Mat. 19:3). La samaritana no
mintió a Jesús, pero se duda que haya pensado hablarle acerca de su vida
matrimonial.
Otra vez Jesús demostró que era omnisciente. Para El
la vida de todos era como un libro abierto (Heb. 4:12, 13).
4:19 Le
dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. -- No negó lo que le dijo, sino que reconoció que lo que
El dijo acerca de ella era cierto y, por eso, concluyó que Jesús era profeta.
Compárese 1:48, 49; 3:2.
4:20
Nuestros padres adoraron en este monte (Monte Gerizim), -- ¡Cuántos millones adoran a Dios (o
a sus propios dioses) simplemente porque así "nuestros padres" adoraron! Son
pocos los que se apartan de la religión de sus padres. Además, hay peligro de
que los hijos de los hermanos fieles tengan solamente una religión "heredada",
es decir, que asistan a los servicios, y aun se bauticen, porque es lo que sus
padres hicieron.
-- y vosotros
(judíos) decís que en Jerusalén es el lugar donde
se debe adorar. -- Parece que ella quería cambiar de tema para no seguir
hablando acerca de su vida matrimonial (esta es la actitud de mucha gente que
está mal en su matrimonio), pero también es muy posible que al convencerse que
Jesús era profeta de Dios, quisiera aprovechar la oportunidad para resolver una
cuestión seria entre los judíos y los samaritanos con respecto al lugar correcto
para adorar a Dios.
Los samaritanos
basaban su confianza en el monte Gerizim como el lugar donde se debería adorar
por las siguientes razones: (1) Dios había aparecido a Abraham en ese sitio
(Gén. 12:6, 7); (2) Jacob había vivido allí (Gén. 33:18); (3) José había llegado
a ese lugar buscando a sus hermanos (Gén. 37:12, 13); (4) Josué había leído las
bendiciones y las maldiciones en ese lugar (Josué 8:33); (5) y había dado allí
su discurso final (Josué 24:1); y (6) los huesos de José fueron sepultados allí
(Josué 24:32). Sin embargo, todo aquello era razonamiento humano, pues Dios
había escogido a Jerusalén (1 Reyes 9:3) "para poner allí su nombre para su
habitación" y dijo, "ése buscaréis, y allá iréis" (Deut. 12:5,
11).
4:21 Jesús
le dijo: Mujer, créeme, que la hora (el tiempo)
viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. -- ver.
24; 1 Tim. 2:8. Antes de contestar la pregunta de la samaritana, Jesús "llegó al
grano", afirmando que un nuevo orden estaba por establecerse en el cual ni
Jerusalén ni ese monte tendrían importancia. Esta profecía habrá sido muy
agradable para la samaritana, pues este Profeta judío dijo que la hora vendría cuando
los samaritanos podrían adorar a Dios sin
subir a Jerusalén. Aparte de eso, aunque sus "padres adoraron en este
monte", ellos no lo harían; más bien,
ellos serían librados de los muchos
requisitos externos de su religión nacional.
4:22
Vosotros adoráis lo que no sabéis; -- Jesús no quería insultar a esta mujer, sino que
quería ganar su alma, pero solamente la verdad salva; por eso, tuvo que decirle
que los samaritanos estaban equivocados.
Aunque profesaran adorar al Dios verdadero, en realidad El era para ellos
(como lo era para los atenienses) el Dios
no conocido. Parte de su culto
se basaba en las prácticas paganas (los que tenían más influencia entre ellos
eran los magos, Hech. 8:9-11), y parte en el Pentateuco (los primeros cinco
libros del Antiguo Testamento), la única sección de las Escrituras hebreas que
aceptaban. No aceptaban el resto del Antiguo Testamento por causa de las muchas
referencias a Jerusalén como el lugar
designado por Dios para la adoración.
-- nosotros
adoramos lo que sabemos -- Muchos
judíos también se habían apartado de la revelación de Dios, y seguían las
tradiciones de los ancianos (los maestros ciegos, Mat. 15:8, 9, 14), pero la
expresión "adoramos lo que sabemos" se refiere a la revelación de la voluntad de Dios en el
Antiguo Testamento. Dios no acepta
el culto inventado por los hombres (culto voluntario, Col. 2:20-23; Mat.
7:21-23; Lev. 10:1-2; 2 Crón. 26:16-21).
-- porque la
salvación viene de los judíos. -- Por esta razón Dios mantenía su contacto con los
judíos por medio de los profetas, porque del linaje de Judá y de la familia de
David vendría el Salvador del mundo (4:42). "¿Qué ventaja tiene, pues, el judío?
¿o de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero,
ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios" (Rom. 3:1, 2). Isa.
2:3, de Jerusalén saldría la Palabra
del Señor.
4:23 Mas
(Pero, LBLA) -- 1:17. El vocablo pero es muy significativo. Enfáticamente
Jesús dijo que habría cambio de religión. No dijo que los samaritanos (mucho
menos los gentiles) debieran guardar la ley de Moisés, sino que señaló un cambio
total de ley (Heb. 7:12; 8:7-13; 10:9, 10). Millones de profesados "cristianos"
ignoran este pero e imponen los
mandamientos y prácticas de la ley de Moisés que les convienen (p. ej., el
diezmo, el instrumento de música, el quemar incienso).
-- la hora viene,
y ahora es (Mat. 3:2; 4:17; Hech.
8:5, 12), cuando los verdaderos
adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; -- Como la conversión tiene que ser
espiritual (3:5), así también la adoración tiene que ser espiritual. Ahora la
morada de Dios no será "ni aquí en este monte ni en Jerusalén", sino en el espíritu (el corazón) del hombre. El
lugar (templo o monte) ya no era lo importante, sino la adoración enseñada por
Dios (la verdad), ofrecida con toda sinceridad (con el espíritu) de verdaderos
hijos. El templo de Dios ahora es la iglesia (Efes. 2:20; 3:21; 1 Cor. 3:17;
6:19, 20).
-- porque también
el Padre tales adoradores busca que le adoren. -- Bajo la dispensación mosaica Dios requería que su
pueblo ofreciera sacrificios solamente en Jerusalén, y ahora bajo la ley de
Cristo el sitio indicado es el corazón ("alabando al Señor en vuestros corazones", Efes. 5:19). El
"sacrificio de alabanza" es "el fruto de labios" (Heb. 13:15), el "hacer bien"
(Heb. 13:16), el ofrendar para tener comunión con los que predican el evangelio
(Fil. 4:18), etc., pero estos actos de servicio no serán aceptables ante los
ojos de Dios a menos que procedan del corazón (2 Cor. 9:7, "como propuso en su
corazón").
Al buscar a los
perdidos Cristo buscaba adoradores de
Dios. Luc. 19:10. Cristo quería que Nicodemo, la mujer samaritana, y Zaqueo
fueran verdaderos adoradores de Dios. Dios nos quiere salvar para que le
sirvamos y adoremos.
4:24 Dios
es Espíritu; -- Por eso, no se
limita a un templo hecho por manos humanas (1 Reyes 8:27; Hech. 7:47-50;
17:24-28), sino que siendo Espíritu su presencia llena el universo y se puede
adorar en todo lugar. La Biblia habla figuradamente de los ojos, oídos, manos y
alas de Dios, pero Dios es Espíritu
y, por eso, es eterno, omnipotente, omnipresente, omnisciente, etc., y debe ser
adorado con toda reverencia (Isa. 6:2, 3, "Santo, santo, santo, Jehová de los
ejércitos"). "Tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con
temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor" (Heb. 12:28,
29).
-- y los que le
adoran, en espíritu -- Rom. 1:9 "a
quien sirvo en mi espíritu"; Efes. 6:18, "orando en todo tiempo con toda oración
y súplica en el Espíritu". La adoración que Dios desea no es carnal (para
diversión) ni superficial (formalidad fría) sino espiritual. El quiere
sacrificios espirituales no solamente
en las reuniones de la iglesia, sino también en nuestra vida diaria (Rom. 12:1,
2, "presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo"; 1 Ped. 2:5; Heb. 13:15;
Fil. 4:18). "No habita en templos hechos por manos humanas", y "no debemos
pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de
arte y de imaginación de hombres" (Hech. 17:23-31).
Por eso, es necesario que adoremos de corazón (Rom. 6:17, "habéis
obedecido de corazón"); es decir, con entendimiento, de buena voluntad, y con amor y gozo (2 Cor. 8:24, "Mostrad ...
la prueba de vuestro amor"; 9:7 "Cada uno dé como propuso en su corazón: no con
tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre"). Es necesario
evitar dos cosas: (1) el culto basado en los mandamientos de los hombres, y (2)
el culto que, aunque basado en la verdad, sea una formalidad fría. Todos sabemos
acerca de los excesos y abusos de los carismáticos, pero no por eso debemos
suprimir la emoción y alegría en el culto.
Jesús nos enseña
que es necesario preparar el corazón
para adorar a Dios, para alabar "la misericordia de Dios, y sus maravillas para
con los hijos de los hombres" (Sal. 107:8, 15, 21, 31). Antes de adorar a Dios, debemos perdonar a otros
para que Dios nos perdone (Mat. 6:12-14) y buscar la reconciliación con el
hermano (Mat. 5:23, 24). "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la
gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro"
(Heb. 4:16). "Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe"
(Heb. 10:22). "Ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías"
(Deut. 16:16).
¿Por qué
asistimos al culto de adoración? ¿Para ver a otros y para ser vistos por ellos?
¿Para mirar a los infantes y niños y jugar con ellos? ¿Para ver cuántas veces
podemos ir al baño o salir para tomar agua? Si de esta manera "adoramos" a Dios
en las reuniones ¿cómo le adoramos en casa?
"Hágase todo
decentemente y con orden" (1 Cor. 14:40; 11:20-29).
Después de cada
reunión de la iglesia debemos preguntarnos, ¿alabé a Dios de todo el corazón?
¿soy edificado y más animado para el servicio de Dios? ¿Cómo ha influido en mí
el culto?
-- y en verdad es necesario que adoren.
-- no solamente con toda sinceridad, sino también conforme a las enseñanzas del Nuevo Testamento (1 Cor.
2:11-13). ¿Cómo alababan y adoraban a Dios los discípulos de Cristo? (1)
Enseñaban la Palabra de Dios (Hech. 5:42), (2) oraban a Dios, en el nombre de
Cristo (Hech. 4:24-31; Col. 3:17); (3) cantaban himnos (Efes. 5:19; Col. 3:16);
(4) cada primer día de la semana participaban de la cena del Señor (Hech. 2:42;
20:7); y (5) ofrendaban (1 Cor. 16:1, 2). Esto es el patrón (2 Tim. 1:13) dejado por los
apóstoles.
Dios no permite
que el hombre substituya esta adoración con "culto voluntario" (Col. 2:20-23),
es decir, culto inventado por los hombres. Véanse Mat. 7:21-23; 15:1-14; Heb.
11:4 (Gén. 4:4, 5); Lev. 10:1, 2; 2 Crón. 26:16-21.
La lista de los
actos de culto inventados por los hombres es interminable: la confesión
auricular, el "bautizo" de infantes, el "bautizo" por aspersión, el "bautizo"
por los muertos, el quemar incienso, el canonizar a los "santos", el celibato
del "clero", la extrema unción, la invocación a María y los santos, las
oraciones por las almas en el purgatorio, la penitencia, el rosario, la misa, la
señal de la cruz, el uso de instrumentos de música, el rociar agua "bendita", y
muchas otras cosas.
Ahora bien,
¿quién negaría que por lo menos algunas de estas cosas son tradiciones
de hombres? Si alguna o algunas de estas cosas son tradiciones de hombres, todas estas cosas son tradiciones de
hombres y son rechazadas por el Señor (Mat. 15:1-14).
4:25 Le
dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga
nos declarará todas las cosas. -- Al
decir esto admitía que el conocimiento de los samaritanos era defectuoso. Ella
anhelaba la iluminación perfecta. Recuérdese que los samaritanos aceptaban el
Pentateuco y, por eso, esperaban al Profeta anunciado por Moisés en Deut.
18:15-18. Al parecer, los samaritanos no hablaban del Mesías como un rey o
libertador, sino como el Profeta. El concepto que esta mujer tenía de Cristo
como Maestro de "todas las cosas"
era mejor que el de los judíos que solamente esperaban un conquistador
militar.
4:26 Jesús
le dijo: Yo soy, el que habla contigo. -- Comúnmente no habló con tanta franqueza de su
identidad. Vuelve a hacerlo con el que nació ciego (9:37). Cuando Pedro lo
confesó "mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era el Cristo" (Mat.
16:16, 20), porque en Galilea le sobraba fama. Tuvo que suprimir y controlar el
entusiasmo del pueblo para evitar la confrontación prematura con los oficiales
de Jerusalén, pues en ese tiempo no había
llegado su hora.
4:27 En
esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; --
Los rabinos decían, "Que nadie hable
con mujer en la calle, ni siquiera con su esposa".
-- sin embargo,
ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella? -- Esto indica el gran respeto que los discípulos tenían
por Jesús. Aceptaron su acción aunque no la entendieron.
4:28
Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: --
¿Por qué Nicodemo no salió con el
mismo entusiasmo para invitar a otros a escuchar a Jesús? (1 Cor. 1:26). Esta
mujer fue al pozo para sacar agua, agua literal, que es de suma importancia a
todo ser humano y para llevarla a su casa. No pensaba llegar al pozo y volver sin el agua. Solamente algo muy
importante podría afectarle de esa manera. Después de oír palabras de Jesús
acerca del agua viva, por el momento se le olvidó el agua del pozo de Jacob y,
dejando allí su cántaro, volvió a la ciudad para proclamar la más importante
verdad que jamás se había escuchado. Había encontrado el agua viva y quería que
otros también la descubrieran. De la misma manera los apóstoles dejaron sus
redes y Mateo dejó el banco de tributos para seguir a
Jesús.
4:29
Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. -- Si queremos convencer a otros que Jesús es el
Cristo, debemos recordar las palabras "Ven y ve" (1:39, 46; Mat. 28:6). De esta manera, tienen que investigar,
estudiar y pensar por sí mismos. Los
que tienen verdadera fe en Cristo la proclaman a otros (1:46). Parece que esta
mujer consideraba que su experiencia con seis hombres era "todo cuanto he
hecho".
Algunos han
comentado sobre la obra de Jesús en Samaria diciendo que El no hizo milagros
allí. Que sepamos no sanó a los enfermos ni echó fuera demonios, pero demostró
un atributo divino (la omnisciencia) al decir a la mujer todo cuanto había
hecho.
-- ¿No será éste
el Cristo? -- Para esta mujer la
omnisciencia de Cristo era suficiente evidencia para probar que El era el
Cristo, y quería que otros la tomaran en cuenta y que juzgaran por sí mismos.
4:30-32
Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. Entre tanto, los discípulos le
rogaban, diciendo: Rabí, come. El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que
vosotros no sabéis. -- Ellos tenían
su comida y El tenía la suya. ¿Qué
era la comida de Cristo? Ver. 34. En estos momentos recibía alimento mejor que
la comida ordinaria al observar el entendimiento y la fe de esta mujer, y la
llegada de otros de la ciudad para escucharle. En otra ocasión había aguantado
cuarenta días sin comer (Mat. 4:2); por eso, no le sería difícil soportar el
hambre para dar de comer a los samaritanos. Véase 6:27.
4:33
Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?
-- Los discípulos -- al igual que Nicodemo y la mujer
samaritana -- entendían las palabras de Jesús en su sentido literal. ¿Cómo
podían creer que alguien de Samaria
le hubiera traído comida?
4:34 Jesús
les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su
obra. -- 5:30; 6:38; 15:10. Este
texto revela claramente que la obra de Cristo era espiritual; como ahora andaba
enseñando y convirtiendo gente, pronto iba a morir por ellos para salvar su
alma. Jesús no hizo milagros simplemente para llenar estómagos ni para sanar
cuerpos enfermos, sino para que la gente creyera que El es el Hijo de Dios,
porque la salvación del alma se basa en esa fe (20:31,
31).
4:35 ¿No
decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os
digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la
siega. -- Ahora Jesús cambia la figura. En lugar de
hablar de alimento, emplea la figura de sembrar y segar (Mat. 9:36-38; 13:1-9,
18-23; 13:24-30, 36-43; 13:37). Ya
estaba llegando la gente samaritana para ver y oír a Jesús (ver. 30) y de ellos
El habló ("alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para
la siega"). Normalmente en ese país la cosecha requería seis meses, y en ese
momento todavía faltaban cuatro meses, pero para Jesús ya había llegado el
tiempo de la cosecha en Samaria, una cosecha mil veces más valiosa que la
cosecha de grano. (Con razón el trabajo de Felipe llevó mucho fruto entre ellos,
Hech. 8:5-12).
Al visitar a una
ciudad grande ¿qué vemos? ¿Solamente los rascacielos, muchos vehículos y toda
clase de mercancía? ¿Vemos a la gente como pecadores perdidos, como almas
preciosas? Hech. 18:10, "Yo tengo mucho pueblo en esta ciudad"
(Corinto).
4:36 Y el
que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, -- La salvación de almas es la recompensa de la cual
Jesús habla. "El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre" (Mat.
13:37) y la estaba sembrando ese mismo día en Samaria. Su salario era el fruto que cosechaba. Compárese Mat.
18:15, "ganar" al hermano (¿habrá ganancia que valga más que esta?) Pablo
exhortó a los filipenses a que siguieran fieles, "asidos de la palabra de vida,
para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni
en vano he trabajado" (Fil. 2:16). "Así que, hermanos míos amados y deseados,
gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados" (Fil. 4:1). "Porque,
¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois
vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida. Vosotros sois
nuestra gloria y gozo" (1 Tes. 2:19, 20).
La fiesta de
Pentecostés era la fiesta de la cosecha. Dios escogió esta ocasión para la
cosecha de tres mil almas (Hech. 2:41).
Muchos textos
hablan de la bendición que reciben los que ganan almas (Prov. 11:30; Dan.
12:3; Sant. 5:19,
20).
Si el tiempo de
la cosecha física es tiempo gozoso (Deut. 16:13-15; Sal. 126: 5, 6; Isa. 9:3),
¡cuánto más gozoso es el tiempo de la cosecha espiritual!
-- para que el
que siembra goce juntamente con el que siega. -- Este es el plan divino y es muy alentador. Según
este plan todo obrero del Señor
participa de la gloriosa siega. La cosecha no pertenece solamente al segador,
sino también al sembrador; no hay competencia entre el sembrador y el segador,
porque los dos están perfectamente unidos en la obra y ante los ojos de Dios, el
sembrar es tan importante como el segar y los dos se gozarán (serán
recompensados).
Normalmente el
sembrar es trabajo laborioso como dice el Sal. 126:5, 6, "Los que sembraron con
lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa
semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas", pero en el
campo espiritual el sembrador se goza con el segador. Compárese lo que dice Amós
9:13, "He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador,
y el pisador de las uvas al que lleve la simiente"; es decir, el sembrar y el segar serían acciones simultáneas. Esto
indica el crecimiento rápido de los cultivos. Las personas sinceras -- las que
tengan hambre y sed de justicia -- llegan muy pronto al conocimiento de la
verdad y, de esa manera, casi son simultáneos el sembrar y el
segar.
En el Día Final
no habrá discusión acerca de quién haya sembrado o de quién haya segado para
efectuar la conversión de almas.
4:37
Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que
siega. -- 1 Cor. 3:6. En esta
ocasión Jesús sembró y los apóstoles participaron en la siega. Jesús y sus
discípulos segaron discípulos ganados
por Juan el bautista, y comenzando el día de Pentecostés, los apóstoles cosecharon discípulos enseñados por Juan
y Jesús. Muchas veces hay conversiones durante una semana de servicios
especiales que son el resultado no solamente de la predicación de esa semana,
sino también de la enseñanza paciente de los miembros de la
iglesia.
Lo verdadero del proverbio se ve en muchos textos.
"Por ejemplo, un hombre puede segar donde no ha sembrado (Deut. 6:11; Josué
24:13), o puede ser que un sembrador nunca experimente la alegría de segar lo
que ha plantado (Deut. 28:30; Job 31:8; Miq. 6:15): algún otro puede hacer la
siega. Pero en el campo espiritual lo normal es que un hombre siegue donde otro
ha sembrado" (GH).
Todo siervo de
Dios debe recordar que su obra de sembrar la buena semilla nunca es en vano (1
Cor. 15:58). Según el plan de Dios la obra es una, y el sembrador comparte con el
segador.
En muchos casos la siega de un alma es el resultado
de mucha siembra; es decir, muchos están involucrados: padres y otros parientes
cristianos, vecinos y otros compañeros cristianos (p. ej., los del trabajo o de
la escuela). Las clases bíblicas a las que muchos jóvenes han asistido desde la
niñez tienen mucho que ver con su conversión. La literatura que haya leído, la
predicación por radio que haya escuchado, las clases en el hogar que haya
asistido, etc. tienen que ver con la conversión. En fin, muchas personas y
muchas cosas tienen su parte en la conversión de almas.
4:38 Yo os
he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros
habéis entrado en sus labores. -- Moisés, los profetas y otros hombres fieles habían
sembrado mucha simiente entre el pueblo de Israel aun durante los días de su
apostasía. Entonces Juan el bautista había persuadido a muchas personas a
arrepentirse. En esta misma ocasión Jesús había sembrado la simiente en el
corazón de la mujer samaritana y ella la estaba sembrando entre los otros del
pueblo.
4:39 Y
muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la
mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. --
El testimonio de esta mujer tenía
mucha fuerza por causa del entusiasmo y convicción con que hablaba. Los judíos
rechazaron todo el testimonio a favor de Jesús de Nazaret: el testimonio del
Padre, el testimonio de Juan, el testimonio de las obras de Jesús, el testimonio
de las Escrituras y el testimonio de Moisés (Juan 5:32-47), pero los samaritanos creyeron en El por el
testimonio de esta mujer pecadora. ¿Por qué no tuvo Nicodemo el mismo
entusiasmo que los samaritanos para
creer en Cristo?
4:40
Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos;
(una invitación muy rara para un
judío) y se quedó allí dos días. --
Muchos judíos ("los suyos") no recibieron a Jesús, pero estos extranjeros
(Luc. 17:18) "le rogaron que se quedase con ellos". Entre el atrio de los
gentiles y el atrio de Israel había una división y si algún samaritano se
hubiera atrevido a entrar en el atrio de Israel habría sufrido la pena de
muerte. Sin embargo, en esta ocasión Jesús comenzó a derribar esa barrera y
pronto los samaritanos podrían entrar libremente en el glorioso templo de
Jesús.
4:41 Y
creyeron muchos más por la palabra de él, -- Pedían y recibían el "agua viva". Los samaritanos
eran nobles como lo eran los de Berea (Hech. 17:11), eran "buena tierra" (Luc.
8:15), eran pobres en espíritu que tenían hambre y sed de justicia (Mat. 5:3,
5). Si estos samaritanos recibieron a Jesús y creyeron en El, ¿por qué en otra
ocasión rehusaron recibirle? Luc. 9:51-56. En este otro caso el terreno no
estaba preparado por alguna "mujer samaritana".
Esta historia nos recuerda otra vez de la maravillosa
providencia de Dios. Por causa de la hostilidad de los principales judíos Jesús
salió de Judea y por causa del testimonio de esta mujer los samaritanos abrieron
sus puertas y corazones a Jesús como el Salvador del mundo
(AC).
4:42 y
decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos
hemos oído, y sabemos (Juan dice que
"creyeron", y ellos dijeron, "sabemos")
que verdaderamente éste es el Salvador (Mat. 1:21; Luc. 2:11; Hch. 5:31;
Efes. 5:23, etc.) del mundo, el Cristo.
-- 1 Jn. 4:14. "Jesús está de pie delante de nosotros hoy en día en persona
en su Palabra, y podemos oírle directa y personalmente en esa Palabra como si
nos hubiéramos sentado entre los oyentes de Sicar. Ellos lo tuvieron solamente
por dos días, pero nosotros podemos tenerlo todos los días"
(RCHL).
Los judíos
querían obligar a Jesús a ser rey para quitar el yugo de Roma (6:15), pero los
samaritanos entendían que Cristo era el Salvador del mundo (compuesto de judíos,
samaritanos, gentiles). Es muy obvio que los samaritanos eran "buena tierra"
(Luc. 8:15), personas listas a recibir la simiente y llevar fruto para Dios. Por
haber recibido tantas bendiciones y privilegios de Dios los judíos se llenaban
de orgullo y vanidad, de modo que rechazaron a Cristo, pero los samaritanos, con
muy limitadas bendiciones, lo recibieron con toda prontitud y con
gratitud.
Jesús dijo a los
judíos, "¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi
palabra" (Juan 8:43). Los samaritanos entendían el lenguaje de Jesús porque
podían escuchar su palabra.
4:43 Dos
días después, salió de allí y fue a Galilea. -- Los versículos 4-42 son un paréntesis. Ahora sigue la
narración de la obra de Jesús en Galilea, una provincia menospreciada por los
judíos (7:41, 52). Juan habla poco del ministerio de Jesús en Galilea, pero
Mateo, Marcos y Lucas lo describen ampliamente. La obra de Jesús en Galilea
cumplió la profecía de Isa. 9:1, 2 (véase Mat. 4:12-16).
Es necesario
recordar que conforme al plan de Dios Jesús no fue enviado a los gentiles ni a
los samaritanos, sino "a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mat. 10:5;
15:24). De otro modo, seguramente habría pasado mucho tiempo en Samaria, pero El
sabía que muy pronto el evangelio sería predicado a ellos. Poco antes de
ascender al cielo dijo a los apóstoles, "me seréis testigos en Jerusalén, en
toda Judea, en Samaria, y hasta lo
último de la tierra" (Hech. 1:8). El cumplimiento de esta promesa se ve en Hech.
8:5-12 cuando "Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a
Cristo".
Sin duda los samaritanos lo hubieran detenido para
que siguiera predicándoles pero, aparte de lo dicho en el párrafo anterior,
había otra razón para su salida aun de un campo fructífero. En otra ocasión "le
detenían para que no se fuera de ellos. Pero él les dijo: Es necesario que
también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para
esto he sido enviado" (Luc. 4:42, 43).
4:44
Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia
tierra. -- Juan dice porque, es decir, ahora explicará por
qué Jesús no dejó de volver a Galilea. Nació en Judea, pero fue criado en
Galilea en el pueblo de Nazaret. Por eso, Galilea era "su propia tierra" (Luc.
4:24; 23:5-7). Jesús estuvo en Nazaret cuando dijo que el profeta no tiene honra
en su propia tierra (Mat. 13:57; Mar. 6:4; Luc. 4:24). "Ni aun sus hermanos
creían en él" (7:3). El orgullo y la envidia evitaron que sus familiares y
conocidos creyeran en El.
Por lo tanto,
puesto que Jesús no tenía honra en su propia tierra, tenía que buscarla en otro
lugar. Esto es precisamente lo que hacía en Judea y el resultado fue que los
galileos cambiaron su actitud hacia Cristo, como el siguiente versículo lo
explica.
4:45
Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las
cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta (de la pascua, 2:23); porque también ellos habían ido a la
fiesta. -- Juan no dice que le recibieron por haber oído su palabra (ver.
41) ni por convencerse de que El era el Salvador del mundo (ver. 42), sino por
haber visto las señales que hizo (no la que hizo en Caná, sino las que había
hecho en Jerusalén).
Siempre había
bendición para los judíos que asistían a las fiestas solemnes, pero en esta
ocasión había otra bendición muy especial. Si no hubieran ido a la fiesta de la
pascua, no habrían visto todas las cosas hechas por Jesús. Si esperamos recibir
bendiciones de Dios, es necesario que seamos obedientes a su voluntad.
Recordemos Heb. 10:25, "no dejando de congregarnos".
Juan no describe
"las cosas que había hecho en Jerusalén", aparte de la purificación del templo.
Estas cosas se incluyen, pues, en las "muchas otras señales" que Jesús hizo "en
presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro" (Jn.
20:30). Lo importante es que al volver a Galilea Jesús trajo esa honra que había
ganado en Judea y, por eso, "Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron".
Jesús no buscaba
la gloria de los hombres (5:44), pero es necesario estimar y apreciar a Cristo
para poder creer en El.
Aquí caben los
detalles acerca del ministerio de Jesús registrados en Mat. 4:17; Mar. 1:14, 15;
y Luc. 4:14, 15.
4:46 Vino,
pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
-- Juan ya había escrito acerca de
este milagro (2:1-11) pero lo menciona otra vez para
recordarnos.
-- Y había en
Capernaum un oficial del rey (Herodes, tetrarca de Galilea), cuyo hijo estaba enfermo. -- Los
oficiales más altos (y sus familias) no escapan de las aflicciones físicas (y
espirituales) y los hombres más poderosos y más ricos del mundo urgentemente
necesitan de la ayuda de Jesús. "Aquí tenemos un cortesano que acude a un
carpintero ... No podía haber una escena menos probable en el mundo que la de un
importante oficial del rey recorriendo treinta kilómetros para pedir un favor al
carpintero de una aldea ... Tendría que soportar la burla y las risas; y sin
duda habría quienes pensarían que se había vuelto algo loco ... no le importaba
lo que dijera la gente si obtenía la ayuda que tanto deseaba. Si queremos la
ayuda que nos puede dar Cristo debemos ser lo suficientemente humildes como para
tragarnos el orgullo y no preocuparnos por lo que puedan decir los demás"
(WB).
Jesús hizo muchos milagros en Capernaúm: sanó al
siervo del centurión (Mat. 8:5), la suegra de Pedro (Mar. 1:31), echó fuera el
espíritu inmundo (Mar. 1:23), etc.
4:47 Este,
cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él
(no envió los siervos, ver. 51, sino
que vino personalmente) y le rogó que
descendiese (Caná estaba situada en las montañas) y sanase a su hijo, -- Las aflicciones
nos mueven a buscar a Jesús; por eso, su aflicción le trajo
bendición.
Sin duda este
oficial había oído del milagro en Caná y las cosas que hizo en Jerusalén, y
creía que Jesús podría sanar a su hijo. Probablemente ya hubiera gastado mucho
en médicos (compárese Luc. 8:43, "había gastado en médicos todo cuanto tenía, y
por ninguno había podido ser curada").
Este oficial creía que sería necesario que Jesús fuera a
su casa. Compárese 11:21, 32 "Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no
habría muerto". Jairo "se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi
hija está agonizando; ven y pon las manos
sobre ella para que sea salva, y vivirá" (Mar. 5:23). La mujer que padecía
de flujo de sangre decía "Si tocare tan
solamente su manto, será salva" (Mar. 5:28). ¿Qué tenían en común estas
personas? Limitaban el poder de Jesús diciéndole que hiciera alguna cosa física para poder ayudarles. No
entregaban sus vidas (o sus seres queridos) a Jesús sin reserva. Tal fe es limitada e
imperfecta. El centurión, sin embargo, le dijo, "pues, no soy digno de que
entres bajo mi techo; pero dí la palabra, y mi siervo será sano"; Jesús dijo,
"Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe" (Luc. 7:7-9). Sabía que Jesús
tenía autoridad y que podía sanar de lejos.
-- que estaba a
punto de morir. -- Ya no hubo otro
remedio porque sin duda todo remedio humano se hubiera agotado.
No sabemos si en
otra ocasión este oficial hubiera tenido el deseo o la oportunidad de buscar a
Jesús, pero muchas personas hacen peticiones al Señor solamente en los momentos
de mucha aflicción. Si su hijo no
hubiera enfermado, ¿habría buscado a Jesús? ¿Tendría interés en oír "la palabra
de él" (ver. 41)?
4:48
Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios (no dos clases de milagros, sino dos características
de ellos), no creeréis. -- Jesús no
habla solamente al oficial, pues emplea verbos plurales, pero "le dijo" esto
porque él también era culpable de lo que Jesús afirma de los galileos en
general.
"Muchos creyeron
en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba de
ellos, porque conocía a todos" (2:23, 24). ¿Habrá acudido a Jesús con plena
confianza en El? ¿O habrá ido como último recurso, para ver si este obrador de
milagros pudiera hacer algo? Los judíos pedían señales (2:18; Mat. 12:39, 40;
16:1-4). Por eso, lo que Jesús dice aquí es una denuncia de los que no creerán
sin ver milagros; éstos no entendían el propósito de los milagros. Al parecer,
muchos de éstos lo querían solamente para que les curara sus enfermedades
físicas. Después Jesús denuncia a Capernaúm y a otras ciudades por no haber
creído aun después de ver sus milagros (Mat. 11:20-24). No quería que los
hombres creyeran solamente en sus credenciales (señales y prodigios), sino que creyeran en El y en su palabra
(ver. 41). No quería la reputación de un mero obrador de milagros (ATR), sino
que la gente examinara todas sus obras y enseñanzas para convencerse de su
deidad (5:30-45; 10:38; 14:11; 15:22-24; 20:29), y que lo buscaran como al
Salvador del mundo.
Recuérdese 2:24,
25. Jesús entendía perfectamente la naturaleza de la fe de la
gente.
4:49 El
oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. --
Tal vez al oír las palabras de Jesús
el oficial pensara que no escucharía su petición, pero sin discutir con El ni
profesar tener una fe grande, simplemente le instaba que le ayudara. De esta
manera mostraba más fe (compárese Mat. 15:25-27, el caso de la mujer
cananea).
Le rogaba que bajara a su casa antes que mi hijo muera. Solamente tenía
fe en el poder de Jesús para sanar a su hijo. Así era la fe de Marta y María
(11:21, 32), pero éstas aprendieron que Jesús no solamente tiene poder para
sanar, sino también para resucitar a los muertos.
4:50 Jesús
le dijo: Ve, tu hijo vive. -- "La
curación, más rápida que un relámpago desde Caná hasta Capernaúm, fue sentida
por el joven moribundo" (JFB). En ese instante concedió el deseo del padre. La
expresión "tu hijo vive" significa "no morirá". Ahora la fe del oficial era probada
aun más. Había creído el testimonio acerca de Jesús; ¿creerá ahora la misma palabra de Jesús? ¿Qué pensará y qué
hará? ¿Esperará por algún tiempo preguntándose qué hacer? ¿Creerá lo que Jesús le acaba de decir?
En su gran angustia sin duda este hombre habrá tenido sus propios pensamientos,
su propia idea de lo que él quería. Rogó que Jesús descendiese y sanase a su hijo, y
si Jesús hubiera ido en persona a su casa para sanarlo, el padre podría haber
visto en ese instante con sus propios ojos que su hijo estaba bueno y sano, pero Jesús requería una fe muy grande.
No descendió con él, y solamente le dice, "Ve, tu hijo vive". Este padre, tan
afligido, tan angustiado, en ese momento no podía ver a su hijo para saber si
todavía estaba a punto de morir o si había sanado. La única cosa que él podía
hacer sería creer a Jesús y regresar
confiadamente a su hijo, porque, de otro modo, habría tenido que volver a su
casa completamente abrumado y desesperado. Si hubiera rehusado creer a Jesús
cuando le dijo, "Ve, tu hijo vive", ¿en base a qué le habría seguido rogando que
descendiese y sanase a su hijo? Tenía
solamente dos opciones: creer a Cristo y volver a su casa con la confianza de
que su hijo había sanado o, de otro modo, volver desesperado a su casa para
esperar la muerte de su hijo.
Pero la bendición
que recibiría era mayor que la que pedía, porque en lugar de esperar hasta
llegar a su casa, en ese instante, al creer en Jesús, tendría la plena seguridad
de que su hijo estaba fuera de peligro. Así es la preciosa recompensa de la
fe.
Compárese el caso
de Naamán el leproso. Cuando el profeta "Eliseo le envió un mensajero, diciendo:
Vé y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás
limpio ... Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: saldrá él
luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y
tocará el lugar, y sanará la lepra" (2 Reyes 5:10, 11).
Los "sanadores"
modernos insisten en que la fe sea una condición establecida para que sanen. En
algunos casos de sanidad el Señor sí nombró la fe como requisito (Mat. 9:28),
pero ¿tenían fe los muertos que fueron resucitados por Jesús? (Luc. 7:11-17; Jn.
11:43).
-- Y el hombre
creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. -- La fe verdadera actúa: se fue. No se detuvo insistiendo en que
Jesús le acompañara a su casa. No se detuvo para disputar con Jesús. Estaba
sumamente preocupado por su hijo y quería tener plena seguridad de que sanara y
ahora ¿cuál es su consuelo? Una sola cosa: la palabra de Jesús. Como Abraham creyó a
Dios, este hombre creyó a Cristo. Dejó de pedir y se fue.
4:51
Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas,
diciendo: Tu hijo vive. -- Jesús
había dicho, "tu hijo vive" y ahora sus siervos dicen lo mismo para
confirmarlo.
Lo significativo
de este milagro era que la presencia física de Jesús no era necesaria para que
sanara, sino que el sanar de lejos era tan fácil como el sanar de cerca. De esta
manera Jesús mostró su autoridad sobre la distancia. ¿Cuántos "sanadores"
modernos tratarían de sanar de lejos?
4:52
Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. --
¿Por qué hizo esta pregunta? Sin
duda quería estar seguro de que su hijo había sido sanado por Jesús. Una persona
agradecida quiere saber la fuente de sus bendiciones (AH).
-- Y le dijeron:
Ayer a las siete le dejó la fiebre. -- Quería saber a qué hora había comenzado a estar mejor, porque aunque
su fe hubiera crecido bastante, todavía era defectuosa, porque no se imaginaba
que su hijo pudiera sanar inmediatamente. La respuesta no fue que la fiebre comenzara a dejarle, sino que "a las
siete le dejó la
fiebre".
Compárese Mar. 1:31 "la suegra de Simón estaba
acostada con fiebre ... (Jesús) se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e
inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía".
La palabra ayer parece indicar que la séptima hora
era las siete de la tarde (tiempo romano), porque el oficial hubiera llegado a
su casa en unas cinco o seis horas.
4:53 El
padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu
hijo vive; y creyó él con toda su casa. -- Compárese Hech. 16:34; 18:8. Al principio el oficial
creía en la presencia de Jesús y al
último cree en la palabra de
Jesús.
Jesús sanó cuerpos físicos para que creamos que
también puede sanar (salvar) el alma. Jesús sana el espíritu del hombre cuando
le perdona. De esta manera el alma es purificada, y durante el resto de la vida
se está transformando a la imagen de Cristo. Esta transformación es efectuada
por medio de oír, creer y obedecer la palabra revelada por el Espíritu
Santo.
Por causa de la
enfermedad grave del joven, este padre buscó a Jesús y el resultado no solamente
sanó el joven, sino que también toda la familia llegó a ser creyentes en
Cristo.
4:54 Esta
segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea. -- Hizo la primera señal (convirtió el agua en vino) en
Caná de Galilea (2:1-11). Había hecho otras señales en Jerusalén (2:23; 4:45),
pero esta es la segunda señal hecha en Galilea.
* * * * *
* * * * *
Juan
5
Mateo, Marcos y Lucas no narraron la señal de la
curación del paralítico de Betesda, porque ellos se concentraron más en
registrar el ministerio de Jesús en Galilea.
Este capítulo narra el principio de una nueva etapa
en el ministerio de Jesús. Al sanar a este enfermo en el día de reposo, (1)
provocó abiertamente un enfrentamiento con los principales de los judíos, por
causa de sus muchas tradiciones con respecto a la guarda del sábado, y (2)
aprovechó esta oportunidad para afirmar
su deidad (que Cristo es igual a Dios, vers. 18), una afirmación que, para
sus oponentes, era blasfemia. Todavía habría creyentes, pero ahora empieza el
odio severo de los judíos y el conflicto continuo entre ellos y Cristo que en
poco tiempo sería consumado en la cruz.
5:1
Después de estas cosas había una fiesta (LBLA, margen, Algunos mss. dicen: la
fiesta; i.e., la Pascua) de los
judíos, y subió Jesús a Jerusalén. -- ¿Qué fiesta? Si esta fiesta no era
la Pascua, era la fiesta de Pentecostés o la de Tabernáculos. Algunos se
refieren a la fiesta de Purim (basada en el libro de Ester). "Esta fiesta no es
mencionada por nombre en el NT, aunque hay exegetas que suponen que es la
aludida en Jn. 5:1" (V-E), pero The International Standard Bible Encyclopedia
dice que "Ninguna referencia se hace a esta fiesta en el NT, puesto que era
celebrada localmente, y por lo tanto no ha de ser conectada con ninguno de los
peregrinajes festivos a Jerusalén. Por esta causa la suposición de algunos de
que la fiesta de Jn 5:1 era Purim ha de ser rechazada, la mención de ella siendo
seguida por las palabras, 'y subió Jesús a Jerusalén'".
Esta fiesta de 5:1 no era "la fiesta de la
dedicación" porque de esa fiesta Juan habla claramente
(10:22).
Algunos afirman
que la fiesta de este texto no era la Pascua, porque en el siguiente capítulo
(6:4) Juan habla de la Pascua y que si la fiesta de 5:1 era la Pascua, entonces
Juan estaría omitiendo un año del ministerio de Jesús. Es posible que lo haya
hecho, porque en cuanto a registrar los eventos del ministerio de Jesús este
libro no está completo, sino que suplementa a los otros tres. Al comparar los
cuatro libros se puede observar que hay varios capítulos de la historia del
ministerio de Jesús entre los capítulos 5 y 6 de Juan. Según The Fourfold Gospel (JWM), Mat. 12, que
sigue a Juan 5, narra la crítica de los fariseos de los discípulos de Jesús por
arrancar espigas en el día de reposo, lo cual indica que era tiempo de la
cosecha, la cual comienza con la Pascua.
5:2-4 Y
hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, (compárese Neh. 3:1, 32) un estanque, llamado en hebreo Betesda,
("casa de misericordia") el cual
tiene cinco pórticos (para indicar el gran número de enfermos). En éstos yacía una multitud de enfermos,
ciegos, cojos y paralíticos, (que esperaban el movimiento del agua. Porque un
ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que
primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de
cualquier enfermedad que tuviese). (LBLA, margen, Los mss. más antiguos no
incluyen el resto del vers. 3 y todo el vers. 4). -- Probablemente estas palabras hayan
sido agregadas por algún copista para explicar la creencia de la gente. La
eficacia de estas aguas curativas se debía en parte a sus elementos minerales
(aguas medicinales, pues en casi todos los países hay agua de esta clase), y en
parte a la imaginación de la gente. Muchísimas enfermedades "físicas" son más
mentales que físicas. La superstición acerca de esta agua nos recuerda de los
santuarios, relicarios, etc., de la Iglesia Católica Romana, de todos los medios
"benditos" de la Ciencia Cristiana, y de los curanderos carismáticos. ¡Cualquier
persona o cosa en que la gente crea fervientemente le puede ayudar, aun
físicamente!
5:5-6 Y
había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando
Jesús lo vio acostado, -- ¿Qué hacía
Jesús en ese lugar? Siempre buscaba a
los enfermos, tanto a los enfermos físicos como a los espirituales (Luc. 5:31,
32; 19:10).
-- y supo que
llevaba ya mucho tiempo así, -- En
ese lugar había "una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos". Juan no
explica cómo Jesús supo esto; desde luego, una explicación se encuentra en 2:24,
25 (es decir, conoció a este hombre como conoció a Natanael y a la mujer
samaritana). ¿Por qué escogió Jesús a este paralítico? (1) Porque "supo que
llevaba ya mucho tiempo así" y, por eso, era uno de los casos más patéticos, lo
cual haría el milagro más evidente e impresionante (compárese Hech. 3:2, "cojo
de nacimiento"; 4:22, "tenía más de cuarenta años"). (2) Porque al sanar a este
paralítico él tendría que llevar su camilla, lo cual provocaría un encuentro con
los judíos y dar ocasión para un discurso poderoso sobre la deidad de Jesús y
sobre el error de las tradiciones de los judíos con respecto al día de reposo
(Mat. 15:8, 9).
-- le dijo:
¿Quieres ser sano? -- Es decir,
ahora. No le pregunta si quiere en algún tiempo futuro sanar. Compárese Mar.
10:51, Jesús pregunta al ciego, "¿Qué quieres que te haga?" ¿Con qué propósito
le hizo esta pregunta? Desde luego,
Jesús no lo habría sanado si hubiera dicho que no quería sanar, pero otro
propósito fue para hacer que el
paralítico fijara su atención en Jesús (compárese Hech. 3:4). También al
contestar la pregunta enfatizaría lo desesperado de su caso. (Todos estaríamos
en una condición desesperada si Cristo no hubiera venido).
Dirá alguno que
sin duda el hombre quería ser sano, pero hay personas desesperadas que ni
siquiera buscan remedios y si esto sucede con respecto a la salud física,
¡cuánto más con respecto a la salud espiritual! Muchísimas personas, conscientes
de su enfermedad espiritual, no quieren saber nada de perdón y santidad, porque
"aman el pecado y para ellos la vida de santidad y pureza no es nada atractiva"
(CRE). "Si se
curaba, tendría que enfrentarse con todo el peso de ganarse la vida y asumir una
vez más todas sus responsabilidades. Hay inválidos para quienes su enfermedad no
es del todo desagradable, puesto que algún otro hace todo el trabajo y asume
todas las responsabilidades" (WB). Esto es muy cierto porque el mundo está lleno
de personas que no quieren ser responsables; solamente quieren que el gobierno u
otros cuiden de ellos.
Muchos ciegos y
otros afligidos se ganan la vida pidiendo ayuda a otros. ¿Querrán todos estos
sanar?
5:7 Señor,
le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en (que me eche dentro, ATR) el estanque cuando se agita el agua; y
entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. -- Al oír la pregunta
de Jesús el paralítico habló de la única sanidad que conocía, y de lo muy
desesperado del caso, porque pensaba que iría al sepulcro antes de bajar al agua
sanadora. ¿Por qué decir que sí quería ser sano, cuando no había esperanza de
sanar? De lo que dice se deduce que
ni siquiera esperaba que Jesús le pudiera bajar al agua. (¡Qué buena ilustración
de la condición espiritual de todos antes de venir Jesús!)
5:8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. -- Estos actos bien ilustraban lo perfecto del milagro. Jesús requ